jueves, 3 de mayo de 2007

Lo fatal


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

Las causas pueden ser otras, pero el sentimiento es el mismo. Los poetas del modernismo, como su máximo exponente, Rubén Darío, cultivaron una poesía de evasión llena de referencias estéticas, pero también aparece el tema del sufrimiento del poeta ante un mundo que no le gusta. El tema de la angustia vital siempre es actual. La poesía es, en este sentido, universal, imperecedera... Lo que escribió Rubén Darío en 1905 sirve perfectamente para expresar lo que muchas/os seguimos sintiendo en 2007.



4 comentarios:

Fernando dijo...

El cauce de la palabra no tiene tiempo...sólo un rumor de emociones que nos conmueve a todos..besos

carlota dijo...

Siempre bonito leer cómo tú dices las cosas. Gracias

ANTONIO dijo...

La angustia existencial siempre presente, a veces un sinvivir. Como liberarse de este tormento. Quizá convirtiéndonos en piedra; y, entonces, ¿que haremos?. Que bién recordar a Rubén. Un abrazo

carlota dijo...

Un abrazo también para ti, atleta. Dónde compites mañana?? Que haya suerte y, sobre todo, que lo disfrutes.