lunes, 16 de julio de 2007

Azotea


Fui feliz fugazmente algunas veces,
entre dos furias fui feliz,
lo fui de vez en cuando sin saberlo.

Por ejemplo en la ciudad solar que se veía
desde aquella azotea de la infancia,

tentadora ciudad flameando

en los celestes mástiles del tiempo,

mientras iniciaba la vida la aventura

de descubrir el mundo a escondidas del mundo.


Allí subsisto aunque no esté, allí

perduro en medio
de la devastación de esa azotea

que reconstruyo cada día para no claudicar.


(De José Manuel Caballero Bonald: "Manual de Infracciones")

"...que reconstruyo cada día para no claudicar."
Si me pierdo, buscadme en mi azotea.

5 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Hace un momento le comentaba a Ynarud que lograba escaparme de la nostalgia, y ahora al leer éste poema he comprobado que aún me tiene atrapado, más de lo que yo creía.

Gracias por postearlo, lo desconocía y me ha gustado muchísimo.

Espero que no te pierdas nunca.

Besos.

ynarud dijo...

hay esas azoteas... en la que las vidas fueron otras.


bes

Fernando dijo...

yo tengo mi propia azotea...y es un mundo de sensaciones únicas..besos

josé luis cervera dijo...

En las azoteas uno puede ventilar, como la ropa tendida, su propia aventura: esa que trata de mirar las cosas, de subsistir llevado por el viento contra nuestro rostro.

Saludos.

Tesa dijo...

Me gustan las azoteas y también lo que representan en este texto, ese lugar especial donde una vez nos sentimos felices.

A veces también es un paisaje un instante… Como el día que vi en Florencia el David de Miguel Ángel. Esa maravilla de más de cuatro metros y medio bañada por una luz perlada que le llegaba desde una cúpula de cristal. No había mucha gente, y yo allí ante la perfección de aquel gigante de mármol lloré de emoción y me sentí única.

Cuando tengo uno de esos días en que todo me parece asqueroso, viajo con la memoria a La Academia de Florencia y cuando regreso me siento renovada.

Besos,Carlota.