viernes, 23 de noviembre de 2007

Afortunadamente



Era martes y
la luz en la ventana.

La humedad que se escurría
entre el cristal
y las manos de piel
cortada.

Un café bañado
en voces dirigía
la lectura cotidiana.

Sin esperarlo tus ojos
entraron en mi mirada.

No hay aviso
para instantes
que presagian
un mañana.

(Óleo de Edward Hopper, 1929)

6 comentarios:

josé luis cervera dijo...

Pienso que es una descripción cortada (como esas manos de piel cortada), abrupta (era martes y la luz en la ventana)obviando la forma verbal. Me atrae la palabra humedad en relación con el cristal y la piel cortada, lo encuentro discordante y de interpretación, bajo mi punto de vista, sumamente ambigua. En todo caso interesante. Y ahí está la gracia.
Por otra parte la acción repentina (sin esperarlo.../ no hay aviso) nos lleva a pensar en lo imprevisible del día a día, o del momento, y en el deseo innato del mañana.
Gracias

TOROSALVAJE dijo...

Carlota, me gusta el poema.

Y ese instante inesperado al final del mismo me encanta.

Besos.

Fernando Sarría dijo...

de lo fugaz y lo imprevisible hay dagas esperándonos..besos

Elisa Berna Martínez dijo...

Consigues ese ambiente de sorpresa que probablemente pretendías. Es como un salto de lo cotidiano de la escena, al encuentro sorpresivo de unos ojos que, parece son mas que ojos, no? Bueno, me ha encantado leerte, es casi como una postal: "mujer tomando café".

Un abrazo!

ynarud dijo...

" No hay aviso
para instantes
que presagian
un mañana".

Estos me gustarón especialmente.

un bes

Fabiana dijo...

que esperanzador, que lindo!