viernes, 16 de noviembre de 2007

Trapecista


Para entender bien la vida
debí nacer farandulera.
Qué triste ser trapecista
y estar sentada al sol,
deslumbrada,
a merced y capricho del vértigo.

(Óleo de Antonio Rojas, "Trapecista", en galeriaestampa.com)

9 comentarios:

Eryx Bronte dijo...

A veces en el alambre también pasamos miedo. Abrazos.

sherpa dijo...

a veces la vida es eso...estar de pie frente al abismo...menos mal que siempre hay alguien que nos sostiene...
un abrazo fuerte

ynarud dijo...

Uff!!

Que retraso llevo...este es vertiginoso, sí.

un bes,

TOROSALVAJE dijo...

A merced y capricho del vértigo, ahí me veo reflejado ahora.

Sí, mejor vivir de la farándula.

Besos.

josé luis cervera dijo...

Bueno, se dice que la farándula (como aquellas compañías de comedias que iban por los caminos)tenía ese peculiar punto de conocer más o menos bien la vida, gracias a su deambular. Pero la comedia también tiene esa pizca de tragedia imprescindible, ese deslumbre o ese capricho del vértigo. La cosa puede sentenciarse en movimiento frente a no movimiento, en ser vida o en ver la vida pasar.
Gracias.

Agata dijo...

Ser farandulera no es tan fácil.Siempre estás a merced de los demás,del tiempo,del espacio...

Tesa dijo...

Ay, que me veo reflejada en esas precisas frases que encierran todo una declaración de intenciones.

Ay, ¿qué hace una aventurera bohemia como yo teniendo horarios y fechas en el calendario, sin piratas, ni paisajes exóticos?

Ay, qué para seguir sonriendo me veo a veces como esa trapecista andando por un alambre y sorteando los embates del viento.

Toma ya, lo que me has hecho pensar hoy con tus post.

Besos, Carlota.

Pescador dijo...

La vida muchas veces es un trapecio....depende de uno donde estar, como artista o como espectador.
Un abrazo farandulero.

Elisa Berna Martínez dijo...

Un breve poema Carlota, que sin embargo encierra un dolor profundo. El vértigo puede jugarnos malas pasadas, igual que el miedo no nos deja hablar. Un abrazo y gracias por asomarte a mi balcón.