martes, 15 de enero de 2008

Artesano de castañuelas

Paco Ibáñez pasó por Lleida este sábado. Anda más o menos como siempre y nos acercó la palabra de tantos poetas que él ha musicado: Goytisolo, Blas de Otero, Quevedo, Góngora, Fanny Rubio, el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique...

Pero se le nota cansado. La respiración trabajosa. Los años no perdonan. Aun así, es un artista y un buen profesional. Creo que suplió perfectamente su debilidad de voz con otros recursos que da la experiencia, como una buena prosodia y poner todo el sentimiento en cada canción. Sigue creyendo en lo que hace y se nota que le gusta. Por eso no decepcionó.

"Vivimos tiempos de ignominia", nos dijo, haciendo referencia a un poema de su amigo Goytisolo. Eso y su antiamericanismo, la causa de todos nuestros males, según él, los que van a acabar con nuestra civilización. El cantautor no quiere saber nada de todo lo que huela a yanki. Apuesta por una reafirmación de la cultura latina.

Y tuvo tiempo también de hacer referencia a su filosofía de vida. Nunca se ha movido por dinero. No tiene posesiones, no tiene casa propia. El único interés que le mueve es hacer cosas que llenen su espíritu, que le apetezca hacer. Como fabricar castañuelas. Es su gran afición.

Y nos hizo reír también. Sobre todo con la historia del pintor Pitas Payas (del Arcipreste de Hita) y con la del último bis: "Matrimonio incauto". Me quedo con eso y os la transcribo a continuación. Lástima que no haya podido encontrar en el youtube cómo la canta él, porque no tiene desperdicio:


El matrimonio incauto
(de Félix Maria Samaniego)

Un tejedor tenía
de poca edad dos niños inocentes
con los cuales dormía,
por ser tan corto en bienes de fortuna
que no había más cama ni más cuna.

Una noche de frío
se arrimó a la parienta su pariente
por gozar del estío,
pues a todo casado se permite
que cuando tenga frío se lo quite.

Empieza la tarea,
y tan a pecho tómala y tal brinca
y tal se bambolea,
que, al sacudir los pies el burro en celo,
da con los chiquitines en el suelo.

La madre, que lo nota,
de la cama se tira, aunque rendida
de volver la pelota,
y al levantar sus hijos adorados,
los encuentra a los dos descalabrados.

Póneles balsamina
y a la cama los vuelve cariñosa,
cada cual a su esquina,
diciéndoles que aquello ha sucedido
porque estaba su padre algo bebido.

Antes que amaneciera
sintió el amigo gana de más coles,
y la tal curandera
se entregó a los placeres reiterados,
sin echar cuenta en los descalabrados.

El niño mayorcito,
que notó de la cama el movimiento,
dijo al otro, quedito:
- ¡Agárrate al colchón pronto, muchacho,
mira que vuelve padre a estar borracho!

5 comentarios:

Celia dijo...

Ya encontraba yo a faltar el comentario.Me gusta,creo que lo has plasmado tal cual,yo añadiría que es unos de los pocos románticos que nos quedan de aquella generación que luchó a uñas y dientes por un mundo mejor y sobre todo más libre y que en su mayoría hemos sucumbido escudados muchas veces en nuestro escepticismo para integrarnos en esta sociedad consumista y en la cual y solapadamente se está imponiendo el tener frente al ser y la razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón.Dora

Celia dijo...

Pues nada que no se que pasa pero que para acceder al comentari me tengo que identificar como Celia pues se ve que creé una cuenta con este nombre y ahora nose como deshacerla...,esto de la tecnología que me viene grande,seguro que Paquito no tiene estos problemas.

thoti dijo...

.. que curioso.. no sabía que Paco hacía castañuelas.. tracratrá, tracatrá.. y sobre el poema, ¿que quieres que te diga?.. ¡que descelebrao! ¡pobres niños!.. :-)

TOROSALVAJE dijo...

Fue un referente para muchísima gente, y por lo que dices ha sabido mantener la dignidad.

Que bueno.

Besos.

Traven dijo...

Tal vez Paco Ibañez sea un romántico anacrónico, pero qué bueno es que siga estando, quedan demasiados pocos y necesitamos que alguien nos recuerde que hubo otra vida y que hay otras formas de vivir esta que nos toca.

Lo de las castañuelas, impagable.

Un beso,
P.