miércoles, 12 de marzo de 2008

Jardín sin jardinero

¡Qué desolado luce el jardín sin jardinero! Plomizos y anémicos son
sus colores y, como cenizas, se agrisaron en pleno sus verdores,
como esos amores que en solitud suspiran.
¡Ven, que tengo sed de tu agua, jardinero! ¡Qué tristeza en este
jardín se respira! Anhelo tu lluvia de besos y, de tus manos, el
embrujo de sus caricias.

Jardinero, a tu corazón solicito su dulce semilla.
Deja que germine en mi pecho, que de ella broten
las flores más sencillas: granates amapolas, como mariposas
suspendidas, una cascada de jazmines y un diluvio de risueñas
margaritas.

Ven y dame tu esencia, jardinero. Ven y que tu savia de ternuras
riegue mi vida. Yo te prometo, de mi pasión, el fuego. Y, a manera de
galardón, aquella estrella que tanto brilla... en el cielo.

Autora: TriniReina

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