viernes, 18 de abril de 2008

La soledad de la amapola




Un capullo de amapola puede ser
eternamente.
Convertirse en fósil
y no mostrar jamás al mundo,
ni a sí misma,
la jugosa roja inquietud escondida
en sus entrañas.



A jj, por su inspiración



(Fotos de J. D. Monzó, en fotonatura.org)


8 comentarios:

Fernando Sarría dijo...

las amapolas son un juego más ...en el campo son las gotas de sangre que se mezclan con el verde de los trigales...es la respiración de la palabra...besos.

ynarud dijo...

Me gusta la amapola, porque...

Es una planta muy común, crece de forma silvestre en tierra marchita. Su color rojo la hace muy llamativa, suele crecer en pequeños grupos.

Las flores de la amapola tienen solo un día de existencia... nacen para vivir intensamente y morir...

un bes

TOROSALVAJE dijo...

Efectivamente, y cuantas personas-amapolas viven así...

Besos.

Fabiana dijo...

pienso que las bellezas mas puras no se muestran vanagloriosas al mundo..
y todavia vuelven mucho mas valiosa su belleza..
un beso!

Trini dijo...

Y, es que la amapola es tan libre, que puede hacer con ella misma lo que le apetezca en cada momento: o esconderse o lucirse...

Besos

Anónimo dijo...

Tú sabes que la metáfora de la amapola es mucho más que una comparación...

jj

39escalones dijo...

Mejor es cuando se luce y colorea el campo...
Besos

Luisa Miñana dijo...

Mejor abierta, sí, al sol -y también bajo las inclemencias del mundo, sí claro- pero abierta y bella.

Un beso