jueves, 15 de mayo de 2008

Tablero



He jugado el álfil
por fin.
La diagonal se ha mantenido firme
un instante.
Y vuelta el tablero a rodar.
Confieso que me atrae el color
del arco iris,
engañosa ilusión robada
al blanco y negro.
Cada vez es más difícil mover
pieza. No sé si son los años,
pero ya no hay diferencia
en mi cabeza
entre la noria y el stop.
La última vez que así al caballo
no respondía al camino
en siete. Dice maria que estoy
antigua, que ahora se mueve
en octogonal.
Y mira, chico, estoy aturdida.
Iba a enrocarme para seguir.
Tal vez lo haré. Hoy voy lanzada.
Al fin y al cabo, si queda en tablas,
¿qué más me da?

7 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Yo no acepto nunca tablas.

Prefiero mil veces perder teniendo la posibilidad de ganar.

Las tablas son grises.

Son una derrota decorada.

Besos.

Víctor Sierra dijo...

Gracias, Carlota :)

¡Me escucharéis pronto! (ya lo prometí a unos cuantos).

Un abrazote.

Fernando Sarría dijo...

es difícil ser alfil en esta vida...seamos torres con ruedas, prinxcesas, reyes, caballos, peones...pero con los colores de la vida en los ojos..besos.

josé luis cervera dijo...

Me parece que ser pieza de ajedrez es una broma de muy mal gusto para quienes, como en el poema anterior, son amor y naturaleza. Nada más triste y previsible que este juego casi en blanco y negro.

Saludos

Codorníu dijo...

El tablero está lleno de personajes. Hay un nudo profundo que se cierra si jugamos a tablas. La curiosidad y la maravilla inventan el mundo para nosotros. A mí me gustan los gambitos de apertura.

Un beso.

Anónimo dijo...

Me gusta eso de "enrocarse" y lo de quedar en tablas...
Enrocarse hasta las trancas, que decía aquella...
jj

Tesa dijo...

Me elijo ser caballo en el tablero de la vida. Ir al paso, al trote o al galope dependiendo qué me espere o de que huya por el camino.

Carlota, no sé jugar al ajedrez, pero me parece un juego lleno de matices y misterios como tus poemas.

Un abrazo,