sábado, 9 de agosto de 2008

Intromisión



Sólo la noche escucha mis silencios.
Formo parte del equilibrio incomprensible.
Quién más podría entender
la coreografía sideral que me toma
por uno más de entre todos los astros
celestes.
Apareces tú y me haces sólida sombra
apretada contra el colchón.
Qué de constelaciones representan
nuestros cuerpos al son del concierto estelar.
El silencioso estruendo,
espectáculo de estrellas tililando,
llega distorsionado.
Te cuelas en el vacío de la noche
y ya no soy libre.

4 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Parece una esclavitud gozosa.

Besos.

entrenomadas dijo...

Te cuelas en el vacío de la noche
y ya no soy libre.

Preciosos versos!

Besos, guapa
A ver si el otoño nos hace coincidir otra vez.

Marta

Trini dijo...

Nada como la noche, para traernos el fantasma de los ausentes...

Besos

josé luis cervera dijo...

Está claro que formamos partes de esa coreografía de cuerpos celestes que siempre están en continuo movimiento, y que a veces nos abrazan con sus brillos, sonidos o silencios. Esta comunión con la energía del universo hace de las personas que brote en ellas el amor.
Saludos.