jueves, 7 de agosto de 2008

Otro poema del Sarría

Hay que ver cómo está el amigo Fernando...
En éste, sobran las fotos: se te enciende el flash automático en el cerebro... o vete a saber dónde.

LA TARDE...
La tarde habilita un trasiego de murmullos.
¿Qué tendrá este estío que me inunda?
Su desnudo abre el fértil regalo de la sombra.
La persiana deja entrever los golpes de la luz:
la cama de madera, las sábanas azules,
el color terroso de las paredes…
Soy un desierto de sed inquietante.
Fruta madura, tus pechos me sostienen.
Ahora con suaves y constantes círculos
tocas tu sexo con los dedos.
Me miras desde el silencio antes de cerrar los ojos
y darme la humedad de tus yemas a mis labios.
No sé cuantos incendios traerá el ocaso,
este atardecer de pérdidas,
pero mi boca sabe ahora de la tormenta
y del agridulce sabor de la lluvia.

1 comentario:

TOROSALVAJE dijo...

Me ha gustado muchísimo éste también.

Besos.