miércoles, 1 de octubre de 2008

Estamos, andamos



Devuélveme la mirada limpia,
el suspiro hondo bañado
en agua de río, el vértigo
de los brazos en cruz contando
piedras de tortuga.

Entiéndeme los ojos que ven
el árbol milenario y callado,
las palabras mudas impacientes
por contarte.

No dejes que me olvide de este cuarto
ajeno, extraño, cómplice
de tu cuerpo y el mío, y de la Luna
que fisga entre las cortinas
incapaces de ocultar el sonido de las manos,
los labios, los brazos, las piernas...
todos nuestros secretos danzando.

Pero que no me priven de esa mirada limpia,
del aire que me eleva, de la mano en el pecho
y los sueños entornados, pacientes,
a la espera eterna de un nuevo día,
a pesar de haber dormido en tu cabello.

7 comentarios:

Albatros dijo...

Hacía tiempo que no te dejaba un comentario y este poema no me permite pasar sin detenerme, disfrutarlo y, como no, decírtelo... es precioso y redondo, reivindicas la intimidad, la inocencia, la limpieza del amor que comienza, del amor en plenitud y como siempre lo haces con sencillez y delicadeza.

Gracias y un besazo,
Paco.

TOROSALVAJE dijo...

Hermosísimo Carlota.

No soy nadie para puntuar pero te mereces mi mejor nota. Excelente.

Besos.

Fernando dijo...

un reguero de luz te recorre el alma...guarda...un beso de lluvia.

josé luis cervera dijo...

Se me ocurre pensar al leer tu poema que el amor es paciente y sabe esperar. Por otro lado, no hay nada más hermoso ni más reconfortante que la mirada limpia.

Saludos.

thoti dijo...

.. precioso Carlota, me ha encantado..

.. besos de mis colinas..

Mónica dijo...

... todo lo que pueda decir sobra... este poema es sentimiento

Elisa dijo...

Una hermosa súplica, un deseo que será recogido y retendrás los momentos, guardarás la risa y los recuerdos.

Un abrazo.