viernes, 24 de octubre de 2008

Niebla en el cuerpo



"Desabraça'm! O abraça'm sense retorn ni brida"
M. Mercè Marçal


La fría baldosa torna morados los labios
antes carnosos, encendidos.
De puntillas acierto a calzarme las medias de rejilla,
tropiezo con un zapato, contengo el aliento.
No me mires, duerme. No al ritual de despedida.
No me condenes al desabrazo.
Hay un eco en la casa que me acompaña,
me empuja hacia la puerta.
La Luna ya no es cómplice, es un trozo de hielo
que anula el efecto de la calefacción del coche.
Todas las fuerzas de la noche maldicen mi aventura.
La niebla escupe en el parabrisas la palabra:
absurda.
El espejo del ascensor está borracho de endorfinas.
Nunca me he gustado tanto como entonces:
los ojos brillantes, la piel tersa, el cabello salvaje
que sólo crea el deseo.
Mi gato persigue los secretos, perdona mi ausencia
y lame las heridas.
Me doy al placer de reconocer el aroma cotidiano
del gel desmaquillante, el tónico, la crema "anti-rides".
Sé que estoy a salvo, que cuento conmigo.
Envuelta en olor de mujer viva,
en compañía del fiel ronroneo,
me entrego al abrazo más cálido:
el de la huella perenne de mi cuerpo
entre las sábanas blancas.
Tomorrow will be tomorrow.

4 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

El mejor abrazo de todos es ese.

Besos.

Fernando dijo...

ufff!!! el retorno solitario...diría yo que es como una derrota más...nada más que una muesca..besos.

Albatros dijo...

Dura cotidianeidad, la caza y el regreso... ummmm, estamos de tonos grises...

Un besazo,
P.

Julio Castelló dijo...

Destila sensualidad. Gotea.
Vengo del blog de Adictos al verso porque es la segunda vez que me engancho en uno de tus textos (el primero fue un cuento de verano y este un pseudo haiku (?) según tú.
Veo que no me he equivocado.