lunes, 24 de noviembre de 2008

Levantarse



Insuperable, el tedio de una tarde
se cuelga de mis hombros.
El silencio de un domingo cualquiera
puede asediarte e incrustarte el hastío en la garganta.
Hay cierto regodeo en la contemplación
de los desagües de un día de lluvia en el asfalto.
Hasta que tomo conciencia de mis propios sumideros,
atascados, tendentes a la rabia y al vómito.
Existen lodazales de obligado paso en los que revolcarse
y gritar. O ahogarse en el silencio.
Tal vez si tu pulgar desdibujara el "gloss" de mis labios
en círculos continuos podría levantarme
y clavar mi tacón de aguja en el corazón del miedo.

13 comentarios:

Fernando dijo...

deberás ser tú la que levante la mano y se sostenga...además ya sabes...besos de lluvia.

entrenomadas dijo...

Pero qué qué bueno es el final del poema. Tiene una fuerza que no veas.
Me gusta todo, pero ese final...

Kisses,

M

TOROSALVAJE dijo...

Esas tardes deberían estar prohibidas.
Es lo más cercano al vacío que conozco.

Besos.

josé luis cervera dijo...

Cuando llegan los días de hastío y se repiten, el miedo a ellos mismos se convierte en mensajero antecesor. La voluntad, entonces, queda adormecida y como encapsulada, lejos de una posible vía de escape. Es mejor revolcarse y gritar que ahogarse en el silencio, y es un ejercicio que cualquiera de nosotros puede hacer, claro sí se tiene la voluntad de hacerlo.
Saludos

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Más que regodeo, los ojos estallan
hacia dentro y meditan con la lluvia
los desagües, en sumisa genuflexión
aplauden a su dama
dama en tempo lento
dama de rodillas
no vive el miedo bajo las aguas

Felicidades, tu trabajo es impresionante.

luisa dijo...

Eso de los tacones de aguja me ha gustado. Más de una vez, si los usara, los clavaría en muchas partes. Los lunes, todos, son tardes de lluvia. Miramos los sumideros por los que han desaguado los viernes tarde, los sábados y los domingos. Y volvemos a esperar pacientemente que llegue a desbordarse la semana, a la espera de que la lluvia venidera sea más favorable que la rutina diaria. Me ha encantado la imagen de un pulgar deshaciendo en círculos el gloss de unos labios.

Un beso.

Luisa Fernández.

Elisa dijo...

Fotografía en blanco y negro, la luz y la sombra de uno mismo que viene a llamar a la conciencia. Me ha gustado mucho mucho el final, es una imagen de esas que cierran bocas.

Un besico fuerte!!!!!!

Maribel Sánchez dijo...

Niña!! tu estás aprendiendo a clavar esos tacones con una fuerza que da envidia eh. Vamos a tener que seguirte muy pero que muy de cerca que si nos descuidamos nos emprendes el vuelo y te perdemos.


Besazos

Anabel dijo...

Qué fuerza tiene esta poesía, plasma ese hastío odioso de una tarde lluviosa.

No voy a ser original, pero me ha gustado la imagen de los tacones y, sobre todo, la del dedo del otro borrándote el "gloss".

Aunque te diré que si el hastío te sienta así de bien, hablando en términos poéticos, qué serán las tardes jubilosas de verano...

Besos,

Anabel, la Cuentista

Trini dijo...

Carlota, te felicito por este poema que llega y "hiere".

Levantarse es cosa de un@ mism@. Si aguardamos la mano que nos alce, podemos quedarnos eternamente en el suelo, y la vida, es demasiado valiosa para eso.

Besos

Julio Castelló dijo...

"mis propios sumideros,
atascados, tendentes a la rabia"...
Comparto esta imagen. Y soy de los que también se regodean en el tedio de la lluvia, donde hay tanto que aprender, tanto que aprehender.
Y totalmente de acuerdo en que el final, energético, es fantástico.

Albatros dijo...

Poema tremendo, romper el tedio y el vacío, atacar el propio miedo, el día mezclado con nuestro propio vacío interior..., uf, me ha encantado.

Un besazo.

Tesa dijo...

Impresionante, Carlota, ¿dónde se escondía esta poeta? No voy a poner a divagar para no entorpecer la magia que han dejado en mí estos versos.

Tocada por tu talento. Un abrazo,