martes, 11 de noviembre de 2008

QuejiDo



Las ramas del aspirante a roble
son tus brazos aquel atardecer frío,
tus ojos y los míos ante unos girasoles secos.
No he olvidado que tú me hablaste del quejigo.
Y me enamoré de la sonoridad de esos fonemas
deslizándose en tu boca.
Del color rojizo del invierno a tu lado.
Cómo puede un árbol hablarme de ti
y humedecer mis pupilas en cada manto de nieve.
Pasan los inviernos y tú me hablas de otros bosques.
Te imagino plagiando la luz del ocaso a golpe de Nikon.
Me hablaste del quejigo y me enamoré de sus ramas
y de aquel invierno que hoy me grita el paisaje.


(Foto: "Quejigo andaluz a contraluz", de Eliseo Ros, fotonatura.org)

7 comentarios:

Trini dijo...

Soy andaluza, como sabes, y nunca había oído esa palabra "quejigo".
Sin embargo, tu poema es el quejido hondo del que se duele de ausencia.

Besos

carlota dijo...

Trini: el quejigo (yo tampoco lo sabía) es un primo hermano del roble, supongo que se le confunde con él. Y creo que uno de los dos es de hoja caduca y el otro de hoja perenne. No recuerdo cuál.
Un beso

thoti dijo...

.. pues la verdad, que aún a contraluz, es un árbol bien chulo..
.. besitos, Carlota..

ynarud dijo...

Con lo que a mi me gusta subir a los árboles... ya me siento aire entre sus ramas.

petonets

TOROSALVAJE dijo...

Gran quejido el de hoy.

Que se aplaque.

:)

Besos.

Julio Castelló dijo...

Hermosísimo texto. Hermosísima foto, que no le hace sombra (al contrario).

Albatros dijo...

Precioso poema Carlota, y precioso el quejigo que tus recuerdos y tus palabras hacen mas bello aun.

Un besazo.