viernes, 7 de noviembre de 2008

Tren de invierno




Puedo escribir que le sonrío al tiempo aciago.
Que bailo con la sombra de mi conciencia
cuando percibo su escalofriante silueta.
No importa que tus ojos se impregnen
del color magenta del vino
con el que me hablas de deseos.
Son malos tiempos para hipotecarnos
otro amor.
Hubo un día que quise ser Madame Bovary,
Ana Karenina, y curar la frustración
a base de mejillas sonrosadas.
Pero de eso hace ya mucho.
Y me aterra el estruendo del tren
en el frío de nieve de San Petersburgo.

6 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Si, son malos tiempos hasta para el amor.

Son tiempos para hibernar, sobre todo en San Petersburgo.

Besos.

Fernando dijo...

mi tren será en la estación de París...lloviendo a mares y Bogart mirando desesperado como ella no viene....

Albatros dijo...

Demasiado invierno, Carlota, demasiado, pero por bien que lo pintes no olvides que al final se borrará, como siempre, y se hará primavera.

Un besazo,
P.

luisa dijo...

Tus versos me llegan heridos. No hay música de violines de fondo. Sólo la nieve, en esa estación desierta que es el corazón. Dejas la esperanza partida. Con las maletas hechas y el billete en el bolsillo. No hay más camino, que la distancia que abarcan los silencios y la negación a una nueva promesa de amor. Muy buen poema. Cubre de nostalgia, como el vapor de un tren que nunca llegará. Un beso.

Luisa Fernández.

Loser dijo...

Quizá debas esperar, dar tiempo a tu alma y renacer.
Un beso.

Trini dijo...

Acaso, ahora, seamos más "vag@s" para el amor, pero el amor siempre está ahí y, puede que un día inesperado, deje de importarnos el frío y los trenes y las distancias y, vayamos cegados hacia el...a pesar de los años.

Besos