lunes, 15 de diciembre de 2008

Ignora el tiempo



Ignora el tiempo el nombre de la estación de paso
que nos acoge.
Comparte el aire nuestros pensamientos cruzados.
Sé de ti porque hoy medimos el mismo horizonte.
Qué buena gente puede llegar a ser un atardecer:
jamás un punto de ironía en sus colores,
nunca un atisbo de incredulidad ante los ojos enamorados
que hoy se entornan por su luz.
Qué generoso, un atardecer, capaz de reflectar a diario
el brillo pasajero de otro amor que es hoy
y que mañana andará reconvertido en vete a saber
qué dolor, qué rutina, qué decepción, ojalá qué amor eterno.
Dame de tu día, de tu rosa,
apacigüemos al tiempo que no cesa
y al que nada importa si hoy es o no es primavera.

(Foto: juanjo jiménez)

9 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Compartir el mismo horizonte y olvidar el tiempo. Esa es una excelente receta.
Vivir el hoy y nada más.

Besos.

Anabel dijo...

Los mejores compañeros: aterdeceres, anocheceres, amaneceres...

Ellos nunca defraudan, son buena gente.

Besos,

Anabel, la Cuentista

Albatros dijo...

A veces prefiero las noches más cerradas, las que nada reflejan y nada muestran, pero tienes razón, los atardeceres son muy buena gente, muy buena compañía.

Me ha gustado especialmente, muy bello.

Un besazo.

Any dijo...

Hola que rico vivir un atardecer que dulce es leer un poema asi, me encanta como escribes

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Volaron la estación los terroristas del alma, y ya no nos quedó espacio donde entrecruzar nuestros aburrimientos. Ningún andén de tránsito, ningún desmedido horizonte.
En nuestro atardecer, tus ojos se cerraron, para negar el oxígeno a mis párpados, que olían a luz y a cementerio.
Y finalmente, nos negaron la primavera.

Delicioso tu poema. Un abrazo humilde.

Trini dijo...

Para el tiempo no hay estaciones.
El tiempo no conoce de ausencias, eso lo deja para nuestros corazones.

Besos

josé luis cervera dijo...

Cobijarse en la melancolía es un juego recomendable para un tiempo específico y prudente, yo diría que incluso necesario, sobre todo, para aquellos que nos dedicamos a la creación, sin melancolía y por extensión sin cobijo no hay creación posible. Y que mejor cobijo que la naturaleza dada, ofrecida a nuestros ojos para el disfrute y sufrimiento del alma. La búsqueda del locus amenus nunca cesa al menos para mí, necesaria para vivir.
Saludos.

AZUL dijo...

Es lo mejor profundizar en vivir que angustiarnos x el tiempo sino se nos van las multiples oportunidades arrasadas x el mismo mal llamado tiempo....puede ser bueno o malo...dependiendo desde donde lo tomemos...

Julio Castelló dijo...

Leo y leo... y verso a verso alcanzo este atardecer de qué importa qué estación donde mi corazón se aquieta.