martes, 22 de diciembre de 2009

Danaide



Llevo el curso de los ríos escrito en los párpados
y hay tantos paréntesis que cerrar.
Llevo un mar en los ojos que me sacude.
Aunque me visto de piedra.

Carlota

(Imagen: "Danaide", escultura de Auguste Rodin) Según la mitología griega, las Danaides fueron las cincuenta hijas del rey Dánao, condenadas por toda la eternidad a verter agua en un tonel sin fondo. Rodin plasma el agotamiento del cuerpo femenino de Danaide.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Acróstico



Tímidamente bailas y sales a mi
Encuentro. No estamos para juegos
Miméticos de redes sociales ya perdidas.
Perezoso exhalas el perfume cacharel
Usurpador del aroma animal exacerbado.
Somos bestialmente los mismos
Feroces críos pero con las ganas extirpadas
Una noche que rompió la cadena del hechizo.
Gónadas inertes, plastelinas, muertas.
Ignórame otra vez y cuanto puedas.
Tápate, que la noche no te encuentre.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Sumisa



Me permito la sumisión un día por semana. Es un juego fascinante y morboso que me deja unas horas expuesta, vulnerable, sudorosa. Humana. Da igual quién sea mi oponente, aunque me gustan especialmente los hombres atormentados, de ojeras oscuras, perfume de esencia de Loewe mezclado con su sudor particular y esqueleto maltratado por el tiempo. Ellos suelen llevar peor el salto a la madurez. La misma que me ha permitido a mí pisar cada día más fuerte y apreciar, por fin, la eficacia de mi crema hidratante. Me gusta cambiar de pareja a menudo cada noche. Me empapo de su olor y de sus manos sudorosas y sé que, en cada cambio de pareja anunciado y ejecutado al momento, me acogen en sus brazos con deseo. Les gusta hacerlo conmigo porque soy manejable, dispuesta, atenta a sus instrucciones, gracil, casi etérea. Y ellos creen que todo esa sincronía de movimientos se debe a su buen hacer. Yo dejo que lo crean. "Mira chica, aquí son ellos los que mandan, así está establecido". Ésta fue la sentencia que me espetaron el primer día. Es un placer que alguien piense por mí, que no tenga que controlar ni que dirigirlo todo. Someterme. Y en cada sesión me descubro a mí misma un poco más. Me dejo llevar. Y sueño que ese cuerpo sudoroso que apenas me conoce y me respira podría ser cómplice de tantas cosas conmigo. Tal vez lo es. Dos horas por semana en la academia de baile Los Latinos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Siempre aquel dulce invierno



El frío eres tú aquel dulce invierno.
Aire cortante, nariz enrojecida,
vaho en la boca, el olor...
Olor a pueblo y yo cogida de tu brazo.
Visitando iglesias, haciendo cola en el horno,
las pupilas dilatadas ante el espectáculo
de la repostería local.
Nieve, azúcar glass y chocolate compartido.
Nombrar todos los árboles que salen al encuentro.
Acariciar arbustos, respirar.
Y siempre,
al final,
chocar contigo,
con tu boca,
en todas
las
es
qui
nas.

(Foto de juanjo jiménez)

viernes, 4 de diciembre de 2009

Francisco Cenamor en Lleida



Velada de poetas Adictos al Verso ayer en Lleida. Si hace poco nos visitaba José Naveiras, esta vez le tocaba el turno a Francisco Cenamor. Nos presentó su poemario "Casa de aire". Lo que me quedó, tras explicaciones del autor y presentadores, y tras la lectura de algunos poemas, es que Francisco plasma en los poemas fragmentos de tiempo aleatoriamente, su poesía es casi cinematográfica: lo que ve el poeta en la calle ya es para él poesía. A partir de ahí, se trata de plasmarlo en el papel.

Os dejo algunos ejemplos de su libro, dividido en dos partes: "casa de aire" y "ríos de gente". Y os animo a que consultéis su blog "Asamblea de palabras", un buen instrumento para mantenernos al día sobre publicaciones y actos diversos.

XII

Cuerpo encorvado,

mirada perdida.

Sale de tus labios

un extinto rumor

que nadie escucha.

El frío de una moneda

en la mano te despierta.


Gentes que pasan


--------
XXX

Un hombre
te deja

ser su diosa.

Limpia

lágrimas

en tu rostro.


Cocinas para él

con el amor

de tanto tiempo.


Otra vez temblor

en la carne.

Reparación del daño.


---------

8.47 am

El niño tira la piedra,
muere el pájaro contra el tronco del árbol.

La piedra cae al suelo partida en su frialdad.

El niño mira el pájaro un segundo,

la sangre saliendo por el pico.

Se vuelve, se va sonriendo.


El barrendero recoge

pájaro y piedra

en su carro de basura.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Huele a romero y a flor de almendro



Nadie plega la ropa como tú.
Admiro el cuidado que pones al doblar
los pantalones en el respaldo del orejero
señorial. En contraste con la pulsión
que te lleva un minuto entero a calmar
el roce de la goma del boxer que hoy,
otra vez, te deja un surco en la cintura.
Huele a romero y a flor de almendro –tienes la costumbre
de ducharte con dos geles a la vez- cuando me tiras
sobre la cama y no atiendes a mi solicitud de espera:
tu lengua tiene prisa por explicarme que hace rato
que nada en saliva al entreverme pasar desnuda.
Me gusta este pacto de silencio, ritos y migas de pan.
Un día me instalé en tu campo de visión periférica.
Se vive bien.

(Foto de Carlos Sendarrubias)

viernes, 6 de noviembre de 2009

A quien pueda interesar



"Que te jodan,
de verdad,
pero desde el cariño,
que eso nunca lo pierdo".

(Del poemario "Pecado de silencio", de José Naveiras )



Escupo mi propio "pecado de ira".

Tengo que aprender a dar
tirones de oreja.
Qué tanto disculpar.
Qué tanto alimentar la culpa
ancestral como si fuese yo la propia eva.
Tú y sólo tú te miras el ombligo
babeando penas caducadas en moho.
Tú y sólo tú eres el casanova disfrazado
de romeo que estrena función cada año.
Luego estás tú, íntimo de narciso y el lago
que lo ahoga.
O tú, que confundes el amor con un colega
de barra y fritanga a cinco euros.
Es hora de maldecir porque si no
reviento.

Gracias, Naveiras.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Lumbares cóncavas presagian insomnios



Húmeda la niebla me recuerda
a ti. Las curvas imposibles
de un pensamiento atormentado.
Lumbares cóncavas concatenadas
a tu mirada fija. Qué gusto el deseo
silencioso. Las habitaciones
de tu duermevela cálido, un dedo en la boca
y nada que pensar. Traspasar tu cuerpo
en todo caso.

(Fotografía de André Brito)

jueves, 29 de octubre de 2009

Las puertas son títeres en manos de los muertos



Vivo gracias a mis muertos. Alimento por tanto a una extraña que cada vez tolera menos los guisos. No querría añadir indigestiones buscadas. Mis muertos revolotean. Se ríen y lloran por mí, de mí. Y me soplan al oído las cartas de mi oponente. Lástima que no pueda oírlos y, entonces, cuando asisten impotentes a mi transitar diario, se tiran de los pelos. Es más: a juzgar por los golpes de viento que coleccionan portazos, están hasta el moño de mi torpeza en el vivir. Se cuelan en mis sueños, pero ni por esas. Es tal la telaraña que no me deja ver.

martes, 20 de octubre de 2009

Aldeas prestadas



Alfredo se llamaba. Y olía al pan que se cocía en su tahona. Existió un pajar donde su boca me pareció la más cálida en un pueblo que nunca fue el mío. Siempre he habitado aldeas prestadas. Todo estaba por hacer entonces. Y mis oídos se llenaban de las voces de mis abuelas, mis tías, mi madre. Desconocedores, aún, del vacío al que estaban abocados. Hay espíritus viejos que ya lo sabían. Y que hoy caminan por la calle con la sonrisa serena del que sabe vivir a golpe de momentos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Idiomas extraños



Tenías algo que contarme.
Entre la dispersión de recibos impagados
se colaba alguna tarde sin palabras
que invadía todo. Tu olor. El pelo suave.
No he visto más almas desde ese día
y todas las conversaciones son en hebreo.
Idiomas extraños como éste que manejo.
Tengo que escribir que todo fluye.
Que el fluido existe, como cuando compartimos
la misma fiebre.
Esto es sólo una tregua.

(Fotografia de una molécula de agua cristalizada después de someterla a palabras o imágenes positivas. Experimento de Masaru Emoto. No sé si es verdad, pero me gustaría)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

De las contradicciones y atascos un día de otoño



Déjame salir una vez y preguntarle al mundo
qué hago con estos labios cortados, presagio
de otoño. La evidencia maltrata la belleza
de otra vez los árboles dorados. Cuándo dejé
de creerme el paisaje, cuándo algún día creí.
Tened piedad del desencanto, del miedo,
de la tristeza, del yo no puedo, del no sabía,
del no merezco. Del gran pecado que es
el aburrimiento.
De toda la culpabilidad del mundo insertada
en lo profundo de la piel.
Y también del orgullo. De la niña marisabionda
vestida de mujer desorientada.
No es el otoño. Es el no tú. Soy yo.
Es mi tratado inacabado sobre la duda y la ignorancia.
Inacabado. Inacabable.
No saber, como Sócrates,
y confiar en que esa nada y esa duda es el camino.
Hoy me ha hipnotizado un cielo de tormenta.

(Foto de José Luis Hernández, en www.panoramio.com)

martes, 1 de septiembre de 2009

Donde el tiempo se transforma en aliento



Veintiuna soledades como los siglos.
Inmortales, pasean por la calle
que un día fue mina, plantación
o circo romano.
Veintiuna veces cien para transcurrir.
Karmas y mancias
y tú, que te crees libre.
Veintiuna jornadas y siete días de espera
hasta que la luna enrojece contigo.
Días, meses, ciclos.
Eterno, el tiempo. Finitos, cada vida y
cada orgasmo que nos libera.
Como tu condensado aliento en la ventanilla de un tren.

(Imagen de la película "Aliento")

viernes, 24 de julio de 2009

Hay que ensuciarse las manos de tierra y volver al bosque de los helechos



Ha dejado de existir Brooklyn.
No miro suspendida desde las cuerdas
del puente. Los transeúentes viajan
ahora por otro universo.
Un chasquido, tal vez el crujido de una rama
que alguien pisaba en Tokio,
me obliga a olfatear en otra dirección.
Así es como se vive con los sentidos
abiertos. Hoy puedo estar ciega
o ver gigantes donde hay molinos de viento.
Pero una yegua con los ojos vendados
es capaz de encontrar la salida
entre el incendio más asfixiante.
Hay que ensuciarse las manos de tierra
y volver al bosque de los helechos.

(Imagen: "Mujer de tierra", de Jateth, en jateth.proyectokalu.com)

martes, 14 de julio de 2009

Río arriba



Por la cuesta, camino del río,
sube una noche azul
que me acompaña.
Río arriba, el agua no pasa.
Peldaños de piedra despiertan
las duricias de mis pies
conectadas a cada cartílago óseo.
Hay brazos, hay piernas,
hay que respirar
forzosamente.
Un golpe en la espalda me haría vomitar
un río de lágrimas fosilizadas
desde la era glaciar de tanto desencuentro.

miércoles, 8 de julio de 2009

Universos paralelos



Todas las bayetas de la casa desprendían el mismo olor a rancio: una mezcla de huevo podrido y leche agria. Pablo recorría las griferías del piso en busca de una "spontex" recién estrenada que le hiciera más llevadera la tarea de limpiar las migas de pan esparcidas por el mármol de la cocina. Tuvo que conformarse con una agujereada toalla, con la que hizo cuatro trapos. Mientras recogía las migajas con la mano, apreció las rugosidades del mármol, toda la suciedad pringada y acumulada a base de semanas de no limpiar. Empezó a rascar frenéticamente y a remojar y escurrir el pedazo de toalla en agua con lejía. Contra más limpiaba, más se percataba de toda la suciedad: salpicaduras de aceite en las baldosas, grasa en el extractor, la vitro totalmente deslucida, los cristales con marcas de agua y de aceite. El corazón le iba a mil por hora. Limpiar era como llenar un pozo sin fondo. Los vapores de tanta lejía estaban empezando a irritarle los ojos y la garganta. Se apresuró a salir de la cocina y cerró la puerta para respirar aire puro. De dónde habrían salido todas esas pelusillas que se encorrían por el pasillo y saltaban a su paso. Pablo lloraba.

(Foto en: www.javiroces.es)

viernes, 26 de junio de 2009

Generosamente el olvido huele a vida



He de pintarme dulcemente los ojos
si te vas.
Elevar las pestañas en zig-zag
y sonreír al vecino como siempre.
Porque un día olvidaré que mi libertad
llevaba tu nombre a cuestas
y que mis ojos te veían a ti.
Suelo sobreponerme a todas las ausencias.
Con generosidad, ese día que olvido,
el amor se dilata y todo vuelve
a tener sentido: otra vez mis labios
se relajan y lucen tersos,
como los de una embarazada.
No rencor. No rabia. No acritud.
Vida que me envuelve,
dulce pereza que me canta al oído.

(Imagen: "La pereza", de Marcos Rey Vicente)

lunes, 22 de junio de 2009

martes, 26 de mayo de 2009

Un día la memoria te dirá cuánto te quise



Afortunadamente no te conozco
y un beso de tus labios, a veces,
trae ese esplendor en la hierba
que volvió loca a Natalie Wood.
Como no te conozco, a veces,
cuando mi cuerpo y el tuyo saben a río,
abro los ojos y una milésima de segundo
me parece ver a Marlon Brando en París
mirándome con lascivia.
En esa ignorancia tácita, consentida,
irremediable,
respira hondo la palabra libertad
y todos los fantasmas pasean sujetos con correa.
Y ya sé que me diréis que soy cobarde,
que hay que vivir plenamente,
que hay que mojarse porque, si no, "paqué".
Yo lo sé.
¿Lo sabes tú?

Imagen: "Cajas", óleo sobre lienzo de Kike Meana.

lunes, 18 de mayo de 2009

Un poema de Benedetti




Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.


Fragmento de un poema de Mario Benedetti. In memoriam.
Imagen: "Ensimismada", pastel s/Cansón, de Luis de la Fuente (artelibre.net).

miércoles, 13 de mayo de 2009

Planos de existencia divergentes para algunos sentidos



Transita Isolda por un plano de existencia
azul y blanco donde una brisa siempre
masajea su melena roja. Tacto de viento.
Hay accidentes de coche, enfermedades que se apean
en un cuerpo, gritos de escalera con olor a guiso rancio,
besos en un rellano, amor no buscado. Mirada al horizonte.
Olor de mundo que pasa de puntillas a veces,
hidrocarburos, pollo al ajillo, sangre en el asfalto,
tarta de limón. Olfato de tu sexo y mi sexo acelerados.
Y en la boca siempre el sabor del caballero,
del cuello, de su sexo imán para estos labios,
de la piel toda. Siempre ese gusto que brota
en las entrañas sin llamarlo, para el que no hay viento
ni horizonte que valgan su destierro.
Y la voz que sobrevive a todos los silencios.
De Isolda huyen los ojos y las manos. El resto,
un manantial que fluye en nombre de lo irreprimible.

Imagen: "La sed", grafito y pastel sobre papel de acuarela, de Marcos Rey Vicente.

jueves, 7 de mayo de 2009

Sueño para el que no existe amanecer



Nunca hemos llegado a casa.
Porque jamás nos hemos ido.
Y si un día partimos, fue en realidad
un sueño para el que no existe amanecer.
Tanto camino desde el nido para regresar
como un feto a la cueva del origen
donde todo se gestó.
Una novela puede apaciguar mi incertidumbre,
reconfortar al reconocer mi monólogo
en una mente que entiendo superior.
Y al pasar la última página, como el ladrón que dobla
la esquina y huye por el callejón, me hago con el tesoro
de lo que alguien vivió, sintió y sangró por mí.
Y me creo en casa, en el hogar seguro,
aunque mi piel huela a amantes que jamás me tocaron
y los ojos fabriquen lágrimas de horrores que no he visto.

(Óleo: "El vestido de la noche", del pintor surrealista belga René Magritte).

Entre las teorías de Freud me han llamado la atención sus reflexiones acerca de lo que llamamos hogar: sería el lugar donde repetimos el pasado y, muchas veces, aquello a lo que llamamos amor es nuestra resistencia a la idea de marcharnos de casa. Pero son sólo teorías, algo más sobre lo que escribir, debatir, rebatir, soñar...

martes, 5 de mayo de 2009

Udjat



Laxas las manos después de la tormenta,
surcos flácidos, la piel busca tu nombre
aparecido un viernes.
La piel
hipnotizada de caricias,
cáliz regenerante, saluda al sol.
Y tú, protegido por el ojo de Horus,
lloras amor mirándome a lo lejos
en esta cercanía que a veces nos aparta
para impedir que nos comamos vivos.

Imagen: el "udjat", ojo de Horus, talismán que propicia la capacidad de renacer, según la mitología egipcia.

viernes, 24 de abril de 2009

Inventario de células nuevas para una mejor risa



Creo que me sentaré a acariciar el tiempo.
A ver si así deja de fustigarme con su látigo.
He de dejar de implorar perdón por no aprehender
todo lo que una mente es capaz de cotejar.
Sé que cada día mueren a mi paso
pequeños universos que no he alcanzado a ver.
Duele ser portadora de esa dejadez,
saberme culpable de infinitos homicidios negligentes.
No abasto. No abasto. No abasto.
Me entretendré a acariciarte hoy todas las células nuevas
de tu rostro, a provocar tu risa,
esquivando las durezas de las cicatrices que despreciaremos
para siempre.
Puede ser tan simple...
Recuerdo que de niña dejaba comida junto a los hormigueros.

(Imagen extraída de "citywiki.ugr.es")

viernes, 17 de abril de 2009

Su nombre andaba escrito sólo en mi móvil



Su móvil y un cepillo de dientes azul
aprisionados fuertemente en las manos de Isolda,
cada noche,
son su único somnífero.
Isolda, que trabaja doce horas al día,
va al gimnasio y viste con estilo pero a su manera
tiene una crisis nerviosa aguda.
Me han robado el móvil, entiendes?,
y para colmo alguien que limpia en mi casa
ha decidido renovar todos los cepillos de dientes.
Ya sabes qué es eso, no?, tú eres psicólogo,
un profesional, me conoces.
Yo soy fuerte, yo no necesito a nadie,
yo vengo aquí a recargar mi ego, simplemente.
Me puedes decir por qué estoy así, entonces.
Yo soy fuerte, yo no necesito a nadie.
Su nombre andaba escrito sólo en mi móvil.
Su mano me buscaba alguna madrugada,
su cuerpo se acoplaba al mío con esa temperatura
que nos arrastraba al deseable vacío
donde todo se volvía resbaladizo, sensitivo,
moldeable, ojos cerrados que buscaban más allá.
Sin actas de juzgado ni hipotecas o contratos.
Sólo un abrir y cerrar de puertas,
algún dibujo suyo de lo que le inspiró este encuentro
y un cepillo de dientes azul recién estrenado.
Si desapareciéramos ahora, al menos tu adn
le hablaría a algún extraño de que tú has estado aquí,
bromeábamos ante una copa de vino.
Dame algo fuerte para dormir esta noche. Algo fuerte.
Ya sabes que el orfidal no me hace nada.

(Imagen: Aqeung Hatma Mardika)

jueves, 16 de abril de 2009

Tras el cerco



Tu carro del súper no cuadra con el mío.
No sé si es bueno o malo.
Es.
Tengo pesadillas. Ignominias públicas, claro.
Lleno mi cesta de todas las variedades
en oferta de ensaladas, tomates cherry, soja,
pepino, vinagre de módena.
Como si comiendo verde fuera a depurar mi alma
de dudas.
Miro de reojo tu elección: legumbres, ajos, cebollas,
y carne de cerdo, embutidos, panceta,
rosado placer ahumado en la boca.
Difícil mezclar mi carro con el tuyo.
Tu escapada es un bar con pinta de cerveza
y olor a tapa calórica. Ruido y cascada de saludos.
Humo.
La mía, un café aromático con suspiro entrecortado
y meditación ausente.
Dudas.
Y sigues pasando tú primero al abrir una puerta.
Pero, a veces, vienes con cara de sueño
y tu trabajo a la espalda a decirme que me quieres.
No hay vuelta atrás a mi cerco.
Sigo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Por qué pintarse las uñas si paseas con los puños apretados



Me he acordado de que estamos de paso.
Y de repente he desatado el nudo de lo supuestamente
mío.
Las seguridades perdidas han salido disparadas
como un globo de feria hacia las nubes.
Ya no me enfado. No tengo prisa.
Sé de mi parentesco con la hoja de otoño.
Pero no por la estación de la melancolía,
porque vuela. Solo es eso.
La vida es lo que te viene a la mente
en la antesala de cada despedida.
No sé si están solos los muertos
ni si cabe más soledad que la de este viaje.
Ni importa.
Por qué pintarse las uñas si paseas
con los puños apretados.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Lo nuestro



Esto es así.
Podemos hacer ver que trasteamos,
que tenemos muchas cosas por hacer...
Entrar, salir, hacer la compra,
rozarnos distraídamente y seguir
con el programa que un día en solitario
nos marcamos.
Como si este tú y yo no me tuviera en vilo
el pensamiento.
Como si no sintiera que las piernas
vuelan solas y estuviera al borde
de la hiperventilación
de tanto respirar hondo.
Como si hablar contigo cada día
fuera igual que fichar en la oficina.
No dejaría nunca de mirarte.
De interrogar el fondo de los ojos.
Inventaría tantas formas de restregarme
en tu figura. Visualizo sal fosilizada en una roca.
Eso es bailar.
Y bailando me conocerías.
Y sabrías todo lo que llevo escrito sobre ti
en esta apariencia de rutina que juntos y separados
masticamos.

(Imagen: Espectáculo de danza AtaXia - Wayne Mc Gregor. Photo: (c) Ravi Deepres)

lunes, 9 de marzo de 2009

Underground



No quiero perderme mañana
en Nueva York.
Dame la mano hoy y que la noche
de la Gran Manzana nos guíe.
Como una luz de neón en los ojos
de un borracho zigzaguearemos a la salida del metro,
esquivos de todos los órdenes establecidos,
los "police" a caballo tras nosotros.
A salvo con aliento entrecortado suicidaremos
a los niños que fuimos desde lo alto del Empire State.
Patearemos la misma grasa que han olfateado
todos los asesinos en serie y psicópatas de celuloide
en la estructura oculta del puente de Brooklyn.
Puede que oigamos lamentos de prostitutas
y adolescentes perdidos por Central Park.
Mientras devoramos una "big-burger"
con un "big-coffee" podemos meditar
qué muerte elegimos de entre todos los "under".
Sólo desde el fondo, desnudos, conoceremos.

(Fotos: Rosa Roig, viaje a Nueva York)

El diccionario de la real academia española define el verbo CONOCER de la siguiente manera:
1. tr. Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. 2. tr. Entender, advertir, saber, echar de ver. 3. tr. Percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él. 4. tr. Tener trato y comunicación con alguien. U. t. c. prnl. 5. tr. Experimentar, sentir. 6. tr. Tener relaciones sexuales con alguien. 7. tr. desus. Confesar los delitos o pecados. 8. tr. desus. Mostrar agradecimiento. 9. intr. Der. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. 10. prnl. Juzgarse justamente.










miércoles, 4 de marzo de 2009

Entre Corín Tellado, Juan Marsé y los distintos puntos de vista de un relato

Fernando Sarría ha estrenado un nuevo blog (La biblioteca de Babel) para el que nos pide colaboración porque pretende difundir microrrelatos o relatos breves. Animaos y enviadle colaboraciones. Esta semana anda colgado éste mío.




NARRADOR DEL MUELLE QUE OBSERVA: Cómo puedes decir que no eres mía, le escupía al oído mientras su miembro se escondía bajo el vestido de viscosa. Las botas de tacón alto golpeaban rítmicamente el contenedor metálico del muelle donde se apoyaba él. Era noche abierta y los ojos verdes de su marinero entendían como nadie el significado de todos y cada uno de sus gemidos. Llegaron al clímax al mismo tiempo en que la Luna brillaba en todo su esplendor.

PUTAREALIDAD: ¿Quiere mi móvil, señora? Ya te he dicho que no. Te buscaré en el bar del muelle, como siempre, si es que me apetece. Por cierto, la próxima vez cuida la entonación de las frases y no te saltes ninguna. Y, por favor, no comas ajo ni cebollas, OK?
Cómo no, "milady".
Será "estirá", pensó el "johnsilver" mientras se ajustaba el paquete de un golpe seco.

Carlota

miércoles, 25 de febrero de 2009

Tienes la gracia de los Hados



Sé que no entiendes el remolino
que me lleva, la angustia que responde
a tu sonrisa, el suspiro callado,
la mano que aguarda suspendida
desenfundar por fin mi amor completo,
temerosa.
No entiendes.
Besas y algún rato interrogas
mi silencio. Acaricias el lamento que me ahoga.
¿Puede tu Saanyong asemejarse a un carro,
un león, un jabalí, un mismo yugo?
¿Olvidaremos un día alguna ofrenda?
Los dioses habrán decidido en mi lugar.
Me llamo Alcestis.
Y puedo morir por ti.

(Foto: espectáculo de danza contemporánea "Piel de alma", del coreógrafo chileno Luis Eduardo Araneda)

Inspirado en el mito griego de Alcestis.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Robar puede ser bueno



Ruedas por la carretera.
Y robas.
Eres un ladrón bucanero
de carcajadas en los bares.
De palmadas en la espalda
a tu paso, apretones de manos,
miradas cómplices, abrazos.
Robas esperas que no tienen sentido,
la vida se viste de corto a estas alturas.
Al abordaje, robas de mí
lo que aguardaba en la isla del olvido.
Tatúas mis labios para siempre
de historias de los mares del sur,
de ron, de risas porque sí,
y de ti.
Del rojo sentir de tus gemidos.

lunes, 16 de febrero de 2009

La que avanza



Esta es mi casa.
Un "intramundo" que he inventado
para liberar palabras,
exonerarlas de mi influjo
y esperar.
La vida se llena de sentido
en este rincón
donde reinvento mi historia.
Suelo avanzar sola,
como Gradiva,
aunque atenta a palabras prestadas,
regaladas, sentidas.
Lo demás...
como mi torpeza en el vivir
de algunos días,
de poco sirve.
Sigo a Gradiva,
pelo rojo,
la que avanza.


Carlota

(Imagen: "Gradiva, la que avanza", óleo de Mercedes García Bravo)

Mito de Gradiva: (información: Mercedes García Bravo)
El nombre GRADIVA procede de Gradiva: una fantasía pompeyana una narración del escritor alemán Wilhem Jensen, publicada en 1903.
Es la historia de Harold, un joven arqueólogo que se enamora de la imagen de una mujer que aparece en un bajorrelieve que ve en un museo de Roma. Harold consigue una copia en escayola del bajorrelieve, al que denomina GRADIVA o "la muchacha que avanza" y lo coloca en su gabinete de estudio. Cautivado por la figura que camina hacia delante, con el vestido flotando en el aire, se convence a sí mismo de que la puede encontrar en Pompeya. Allí cree encontrarla, caminando tranquilamente a su lado. Pero la mujer que encuentra resulta ser Zoe, el amor de su infancia, quien fingiendo aceptar su delirio, intenta curarle.
El mito de Gradiva ensalza la unión de la mujer con la musa y refleja uno de los problemas del surrealismo: la convivencia de la mujer como musa -objeto de adoración, inspiración y creación-, y la mujer como artista -y por lo tanto en un plano de igualdad-.

viernes, 6 de febrero de 2009

Regreso



Regreso dormida a tu pecho.
Bailo un compás irresistible,
telúrico, de duende que atrapa,
de verdes campos, verdes ramas,
de confianza que mece al desencanto.
Vuelve a resbalar de mis labios
la saliva que te busca.
Me vence el sueño y un ronquido
equidistante de mí, pero mío,
te habla de los días que vendrán.
Péiname, arrópame, haz de la caricia
nuestro único lenguaje.
Yo sigo inmóvil, no hablo, duermo,
pero siento todo el amor del mundo aquí,
dormida en tu pecho.
Otra vez el tiempo en suspenso.
La vida afuera, en la ventana.
Y un archivo imborrable en la memoria.

(Imagen: acuarela de Alejandra Moreno, "Estrellas que brotan del vientre de una mujer dormida").

martes, 3 de febrero de 2009

Madrid puede doler

Le seguía expectante por todo Madrid. Se sabía de memoria la puerta del Sol, la plaza de Santa Ana, los bancos de Lavapiés, los mapas del metro, la Castellana... La Puerta de Alcalá la miraba de reojo mientras sus ojos suplicaban algo tan simple como una caricia, eres como había soñado, me ahogo en tus ojos de diamante... abrázame desnuda para siempre.


miércoles, 28 de enero de 2009

Salgo a respirar



No conozco otra guerra
que mi propia trinchera.
Las idas y venidas por el corredor
terroso, oscuro, lleno de noche.
De ruidos de metralla a lo lejos,
que reconozco cuando tropiezo
con tus ojos. Cristalinos, pacientes,
acostumbrados a vivir en el filo.
Más allá de este agujero
hay vida y hay muerte,
mordeduras venenosas y aire que acaricia,
voluntades inquebrantables
y caminos hartos de dimisionarios compungidos.
Tantas formas de sentir
como auroras boreales en los cielos de Laponia.

viernes, 23 de enero de 2009

Labios compartidos - Maná




"Amor mío, si estoy debajo
del vaivén de tus piernas.
Si estoy hundido
en una vaivén de caderas.
Esto es el cielo, es mi cielo".

No estoy muy inspirada últimamente ni para escribir ni para comentar, pero que conste que entro en vuestros blogs y veo que la vida sigue. Y eso me alegra.
No, no estoy mal ni nada de eso. Sólo es que a veces me apeo un rato de la vida y pongo el piloto automático. O escucho música, la que sea. No soy muy exigente en nada, salvo en mí misma. Gracias por vuestra compañía.

martes, 20 de enero de 2009

Diálogos con Hamlet



Se apaga el día pero no la imagen
constante de un camino tortuoso, asilvestrado.
Me empapa el olor a hiedra e intuyo moras salvajes.
Hamlet deja de apretarme las vísceras,
un minuto, en cada duermevela.
Sólo un minuto.
Nada sería más liberador que un trueno
partiendo en dos el desasosiego.
Vacila el príncipe doliente cada noche,
mi cráneo en su mano,
y me mira fijamente sin verme,
como a su julieta Ofelia, dulce amor
jamás amado.
"Ser o no ser", espeta a un milímetro de mí.
"Dormir, tal vez soñar", un hilo de voz
me devuelve a la hora clara.
Comparto con Hamlet este trágico escenario.

lunes, 12 de enero de 2009

Afuera cabalga el tiempo



Mis caderas y tus hombros,
dos referentes de un diálogo mudo.
Hablamos de un río,
de la noche estrellada,
de la libertad de dos purasangres
que cruzan la llanura con su pelaje
brillante alazán.
Hay restos de canela en tus labios
y una cascada fresca inunda las miradas.
De fondo, el sonido del galope que no cesa,
la música celeste infinita, el agua.
Hemos logrado detener el tiempo.

jueves, 8 de enero de 2009

Sueño número 12



Asusta un mar en la noche
que sólo muestra el sonido.
Se intuye en calma, enrarecido, oscuro,
pegado al inicio y al fin.
Sin línea de horizonte.
Experto el corazón, se encoge y resuena
suspendido en el tórax que no acierta
a decidir la dirección: hacia ti, que me llamas,
o tras la ventana que contiene un océano.

Sólo hay luz en esta casa que habitas.

Por qué me llama Mar, negro y penetrante.
Inyectada la brisa en cada poro de piel,
no soy libre más que para ofrecer
mi pie desnudo a la noche-mar
que lo absorbe con su lengua infinita.