martes, 20 de enero de 2009

Diálogos con Hamlet



Se apaga el día pero no la imagen
constante de un camino tortuoso, asilvestrado.
Me empapa el olor a hiedra e intuyo moras salvajes.
Hamlet deja de apretarme las vísceras,
un minuto, en cada duermevela.
Sólo un minuto.
Nada sería más liberador que un trueno
partiendo en dos el desasosiego.
Vacila el príncipe doliente cada noche,
mi cráneo en su mano,
y me mira fijamente sin verme,
como a su julieta Ofelia, dulce amor
jamás amado.
"Ser o no ser", espeta a un milímetro de mí.
"Dormir, tal vez soñar", un hilo de voz
me devuelve a la hora clara.
Comparto con Hamlet este trágico escenario.

6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Buena compañía la de Hamlet.
Distraída estarás.

Besos.

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

¿Tú inspiraste a Shakespeare? No me extraña. Un saludo

thoti dijo...

.. entre Hamlet, su Julieta Ofelia y todo lo demás.. me he quedado así como sin saber que decir.. medio KO.. :-)

.. besos..

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Maravilloso giro, desde el otro lado de la bruma. No sólo desde Ofelia, sino desde la calavera. Cuando uno mismo es lo ajeno, la compasión por el objeto o la simbiosis con el perímetro.
Delicioso, un saludo.

Elisa Berna Martínez dijo...

Hola Carlota, gracias por pillar mi poema, me hace mucha ilusión!!!

Un besico!!

Caminante dijo...

Sin duda Yorick es el personaje más auténtico de la obra, buena elección para ser historia.

Eres muy buena, Carlota.

Un besazo.