miércoles, 25 de febrero de 2009

Tienes la gracia de los Hados



Sé que no entiendes el remolino
que me lleva, la angustia que responde
a tu sonrisa, el suspiro callado,
la mano que aguarda suspendida
desenfundar por fin mi amor completo,
temerosa.
No entiendes.
Besas y algún rato interrogas
mi silencio. Acaricias el lamento que me ahoga.
¿Puede tu Saanyong asemejarse a un carro,
un león, un jabalí, un mismo yugo?
¿Olvidaremos un día alguna ofrenda?
Los dioses habrán decidido en mi lugar.
Me llamo Alcestis.
Y puedo morir por ti.

(Foto: espectáculo de danza contemporánea "Piel de alma", del coreógrafo chileno Luis Eduardo Araneda)

Inspirado en el mito griego de Alcestis.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Robar puede ser bueno



Ruedas por la carretera.
Y robas.
Eres un ladrón bucanero
de carcajadas en los bares.
De palmadas en la espalda
a tu paso, apretones de manos,
miradas cómplices, abrazos.
Robas esperas que no tienen sentido,
la vida se viste de corto a estas alturas.
Al abordaje, robas de mí
lo que aguardaba en la isla del olvido.
Tatúas mis labios para siempre
de historias de los mares del sur,
de ron, de risas porque sí,
y de ti.
Del rojo sentir de tus gemidos.

lunes, 16 de febrero de 2009

La que avanza



Esta es mi casa.
Un "intramundo" que he inventado
para liberar palabras,
exonerarlas de mi influjo
y esperar.
La vida se llena de sentido
en este rincón
donde reinvento mi historia.
Suelo avanzar sola,
como Gradiva,
aunque atenta a palabras prestadas,
regaladas, sentidas.
Lo demás...
como mi torpeza en el vivir
de algunos días,
de poco sirve.
Sigo a Gradiva,
pelo rojo,
la que avanza.


Carlota

(Imagen: "Gradiva, la que avanza", óleo de Mercedes García Bravo)

Mito de Gradiva: (información: Mercedes García Bravo)
El nombre GRADIVA procede de Gradiva: una fantasía pompeyana una narración del escritor alemán Wilhem Jensen, publicada en 1903.
Es la historia de Harold, un joven arqueólogo que se enamora de la imagen de una mujer que aparece en un bajorrelieve que ve en un museo de Roma. Harold consigue una copia en escayola del bajorrelieve, al que denomina GRADIVA o "la muchacha que avanza" y lo coloca en su gabinete de estudio. Cautivado por la figura que camina hacia delante, con el vestido flotando en el aire, se convence a sí mismo de que la puede encontrar en Pompeya. Allí cree encontrarla, caminando tranquilamente a su lado. Pero la mujer que encuentra resulta ser Zoe, el amor de su infancia, quien fingiendo aceptar su delirio, intenta curarle.
El mito de Gradiva ensalza la unión de la mujer con la musa y refleja uno de los problemas del surrealismo: la convivencia de la mujer como musa -objeto de adoración, inspiración y creación-, y la mujer como artista -y por lo tanto en un plano de igualdad-.

viernes, 6 de febrero de 2009

Regreso



Regreso dormida a tu pecho.
Bailo un compás irresistible,
telúrico, de duende que atrapa,
de verdes campos, verdes ramas,
de confianza que mece al desencanto.
Vuelve a resbalar de mis labios
la saliva que te busca.
Me vence el sueño y un ronquido
equidistante de mí, pero mío,
te habla de los días que vendrán.
Péiname, arrópame, haz de la caricia
nuestro único lenguaje.
Yo sigo inmóvil, no hablo, duermo,
pero siento todo el amor del mundo aquí,
dormida en tu pecho.
Otra vez el tiempo en suspenso.
La vida afuera, en la ventana.
Y un archivo imborrable en la memoria.

(Imagen: acuarela de Alejandra Moreno, "Estrellas que brotan del vientre de una mujer dormida").

martes, 3 de febrero de 2009

Madrid puede doler

Le seguía expectante por todo Madrid. Se sabía de memoria la puerta del Sol, la plaza de Santa Ana, los bancos de Lavapiés, los mapas del metro, la Castellana... La Puerta de Alcalá la miraba de reojo mientras sus ojos suplicaban algo tan simple como una caricia, eres como había soñado, me ahogo en tus ojos de diamante... abrázame desnuda para siempre.