viernes, 17 de abril de 2009

Su nombre andaba escrito sólo en mi móvil



Su móvil y un cepillo de dientes azul
aprisionados fuertemente en las manos de Isolda,
cada noche,
son su único somnífero.
Isolda, que trabaja doce horas al día,
va al gimnasio y viste con estilo pero a su manera
tiene una crisis nerviosa aguda.
Me han robado el móvil, entiendes?,
y para colmo alguien que limpia en mi casa
ha decidido renovar todos los cepillos de dientes.
Ya sabes qué es eso, no?, tú eres psicólogo,
un profesional, me conoces.
Yo soy fuerte, yo no necesito a nadie,
yo vengo aquí a recargar mi ego, simplemente.
Me puedes decir por qué estoy así, entonces.
Yo soy fuerte, yo no necesito a nadie.
Su nombre andaba escrito sólo en mi móvil.
Su mano me buscaba alguna madrugada,
su cuerpo se acoplaba al mío con esa temperatura
que nos arrastraba al deseable vacío
donde todo se volvía resbaladizo, sensitivo,
moldeable, ojos cerrados que buscaban más allá.
Sin actas de juzgado ni hipotecas o contratos.
Sólo un abrir y cerrar de puertas,
algún dibujo suyo de lo que le inspiró este encuentro
y un cepillo de dientes azul recién estrenado.
Si desapareciéramos ahora, al menos tu adn
le hablaría a algún extraño de que tú has estado aquí,
bromeábamos ante una copa de vino.
Dame algo fuerte para dormir esta noche. Algo fuerte.
Ya sabes que el orfidal no me hace nada.

(Imagen: Aqeung Hatma Mardika)

11 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Pobre Isolda.
Está al límite.
Le han arrebatado sus dos bienes más preciados.
Besos de nana para ella.

Fabiana dijo...

hola carlota, como siempre tu blog lleno de palabras hermosas y encantadoras, pero tambien paso a saludarte y pedirte disculpas de no visitarte mas seguido, estoy algo complicada laboralmente y no tengo tiempo ni para visitarlos ni actualizar mi blog, espero estes bien! un beso grande!

Caminante dijo...

Que tremenda desazón refleja este poema,tan cargado como está de pequeñas cosas demasiado comunes. Un bello pedazo de realidad, quizás demasiada.

Besos.

Fernando dijo...

ays...las desapariciones...besos

Tomás Mielke dijo...

BUENO, ESO SON COSAS DE tRISTÁN, POBRE iSOLDA, la historia se vuelve a repetir

besos

andra dijo...

hola pues buscaba en internet tatuajes de girasoles y pues entre tantas paginas vi la tuya y pues me detube a leer tus poemas y la verdad estan agradables me gustaria
saber como le haces para inspirarte
y expresarlo con poemas
ya que siempr me a llamado la atencion todo
bueno espero q tengas un buen dia
adioz

thoti dijo...

.. al menos tiene un móvil y un cepillo de diente para dormir.. ayyy...
.. besos, Carlota..

Anabel dijo...

Ese Tristán, va a haber que ponerle un detective privado a la pobre Isolda.

Besos,

Anabel, la Cuentista

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Carlota, este poema me ha provocado un espantoso sentimiento de angustia. Con estilos muy diferentes, el mismo tipo de sensación que tengo al leer a Pizarnik.

Por cierto, a mi el Orfidal tampoco me hace nada, voy a buscar algo fuerte para luego.

Muchos besos.

Marta Noviembre dijo...

es una pena que isolda tenga que encontrar la calma en los orfidales... ¿quien no se sintió isolda? me has emocionado.

un beso

bRaiChy dijo...

Que texto tan bien ligado. Enhorabuena!