jueves, 16 de abril de 2009

Tras el cerco



Tu carro del súper no cuadra con el mío.
No sé si es bueno o malo.
Es.
Tengo pesadillas. Ignominias públicas, claro.
Lleno mi cesta de todas las variedades
en oferta de ensaladas, tomates cherry, soja,
pepino, vinagre de módena.
Como si comiendo verde fuera a depurar mi alma
de dudas.
Miro de reojo tu elección: legumbres, ajos, cebollas,
y carne de cerdo, embutidos, panceta,
rosado placer ahumado en la boca.
Difícil mezclar mi carro con el tuyo.
Tu escapada es un bar con pinta de cerveza
y olor a tapa calórica. Ruido y cascada de saludos.
Humo.
La mía, un café aromático con suspiro entrecortado
y meditación ausente.
Dudas.
Y sigues pasando tú primero al abrir una puerta.
Pero, a veces, vienes con cara de sueño
y tu trabajo a la espalda a decirme que me quieres.
No hay vuelta atrás a mi cerco.
Sigo.

7 comentarios:

luisa dijo...

El amor se empeña en mezclar ensaladas con tiras de panceta ahumada, y creo que el buen gusto del plato está en el contraste que se crea. Y no está mal, de vez en cuando, un buen café o un té de cardamomo y frambuesas, a la vera de buenas compañías ruidosas. Es el contrapunto es el que nos atrae. Pero creo, según mi experiencia, que es importante que ambos nos guste un buen primer plato, aunque luego nos encanten otros entremeses. A la larga (llevo más de 20 años compartiendo mesa…) esas diferencias van estorbando por el camino, y seguimos, pero nos gustaría…

Buen poema, Carlota. Visual y con muchos símbolos.

Un beso (seguiré viniendo a verte. Y cuando abra mi página, te avisaré).

TORO SALVAJE dijo...

Ummmmmmmm
Me gusta el poema, es para chuparse los dedos.
Yo picaría de los dos carros.

Besos.

Fernando dijo...

pero siempre está tu libertad de seguir en tu carro y de vez en cuando en el del otro...no?..aunque hija tampoco hay que liarse tanto para decir ven aquí chaval...de vez en cuando...besos.

Giovanni-Collazos dijo...

Esta manera de poetizar me gusta.

Me parece un buen poema, Carlota, con ritmo especial y con un buen sabor.

Un abrazo.

Gio.

Caminante dijo...

Las pequeñas e invisibles guerras cotidianas, las que nos hacen estar siempre en el alambre, permanentemente indecisos, pero...

Muy buenas las imágenes y muy gráfico.

Besos

Anabel dijo...

Tu poesía se siente y se ve, por eso resulta tan cercana, tan directa. Hacer poesía desde y con lo cotidiano es un género estupendo y muy difícil, tú lo consigues de una forma que parece sencilla y perfectamente.

Ayer, Maribel me hizo un regalo sentándome a leer junto a ti. Fue estupendo.

Hasta la próxima,

Anabel, la Cuentista

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Qué tal la meditación en el bar?
Un abrazo.