jueves, 7 de mayo de 2009

Sueño para el que no existe amanecer



Nunca hemos llegado a casa.
Porque jamás nos hemos ido.
Y si un día partimos, fue en realidad
un sueño para el que no existe amanecer.
Tanto camino desde el nido para regresar
como un feto a la cueva del origen
donde todo se gestó.
Una novela puede apaciguar mi incertidumbre,
reconfortar al reconocer mi monólogo
en una mente que entiendo superior.
Y al pasar la última página, como el ladrón que dobla
la esquina y huye por el callejón, me hago con el tesoro
de lo que alguien vivió, sintió y sangró por mí.
Y me creo en casa, en el hogar seguro,
aunque mi piel huela a amantes que jamás me tocaron
y los ojos fabriquen lágrimas de horrores que no he visto.

(Óleo: "El vestido de la noche", del pintor surrealista belga René Magritte).

Entre las teorías de Freud me han llamado la atención sus reflexiones acerca de lo que llamamos hogar: sería el lugar donde repetimos el pasado y, muchas veces, aquello a lo que llamamos amor es nuestra resistencia a la idea de marcharnos de casa. Pero son sólo teorías, algo más sobre lo que escribir, debatir, rebatir, soñar...

9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Tanta teoría me abruma, cuando estás medio convencido salen los contrarios a ella con otra nueva.
Y así, mareando la perdiz nos pasamos la vida.

Besos.

Tesa dijo...

Para mí el hogar está en la gente que
amo. Allí regreso cuando necesito necesidad de pertenencia.

Besos, Carlota.

Tesa dijo...

Para mí el hogar está en la gente que
amo. Allí regreso cuando necesito necesidad de pertenencia.

Besos, Carlota.

Caminante dijo...

Estar en casa es estar allí donde nos reconocemos, donde nos sabemos no extraños, a gusto con nosotros mismos y, como dices, ese efecto lo prduce un buen libro aun cuando se pueda haber leído en un trayecto en tren.

Besos.

thoti dijo...

.. hogar dulce hogar.. ¿por qué será que lo necesitamos tanto?..

.. besos, Carlota..

josé luis cervera dijo...

Me gustó mucho el verso que dice:
"aunque mi piel huela a amantes que jamás me tocaron", lo considero un contrapunto necesario para entender esa contrariedad hogar-casa.

Saludos

josé luis cervera dijo...

Me gustó mucho el verso que dice:
"aunque mi piel huela a amantes que jamás me tocaron", lo considero un contrapunto necesario para entender esa contrariedad hogar-casa.

Saludos

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Tu poema me recuerda a la película "Sacrificio" de Tarkovsky.

Toni Ibañez dijo...

El hogar siempre será algo uterino, pura nostalgia.

El amor es más miedo que nada, vértigo, inseguridad malsana que se disimula con la sombra idealizada del otro.

El pasado no es repetible. En eso radica la ilusión. Kundera escribió que la felicidad es el deseo de repetir, pero olvidó que si es deseo no es felicidad y si se repite corre el peligro de caer en el tedio.

Sin hogar, sin amor, sin pasado... eso sería tal vez la libertad.

Es un decir.