martes, 5 de mayo de 2009

Udjat



Laxas las manos después de la tormenta,
surcos flácidos, la piel busca tu nombre
aparecido un viernes.
La piel
hipnotizada de caricias,
cáliz regenerante, saluda al sol.
Y tú, protegido por el ojo de Horus,
lloras amor mirándome a lo lejos
en esta cercanía que a veces nos aparta
para impedir que nos comamos vivos.

Imagen: el "udjat", ojo de Horus, talismán que propicia la capacidad de renacer, según la mitología egipcia.

5 comentarios:

Anabel dijo...

Breve pero intenso.

Renacer, reinventarse. Sobrevivir.

No me iría mal un amuleto de esos.

Me encanta tu canibalismo poético.

Besos,

Anabel, la Cuentista

josé luis cervera dijo...

Es interesante el tema del ritual "La piel... / saluda al sol" y del sacrificio, "esta cercanía que a veces nos aparta / para impedir que nos comamos vivos".

Saludos,
y gracias.

Giovanni-Collazos dijo...

Muerdes. Muerdes en cada poema, Carlota.

Un abrazo.

Gio.

Caminante dijo...

Pues habrá que romper esa "cercanía" y empezar a dar bocados.

Bello e intenso.

Besos.

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Qué cierto. Renacer a cada milisegundo, renacer continuamente. Siempre renacer.