viernes, 24 de julio de 2009

Hay que ensuciarse las manos de tierra y volver al bosque de los helechos



Ha dejado de existir Brooklyn.
No miro suspendida desde las cuerdas
del puente. Los transeúentes viajan
ahora por otro universo.
Un chasquido, tal vez el crujido de una rama
que alguien pisaba en Tokio,
me obliga a olfatear en otra dirección.
Así es como se vive con los sentidos
abiertos. Hoy puedo estar ciega
o ver gigantes donde hay molinos de viento.
Pero una yegua con los ojos vendados
es capaz de encontrar la salida
entre el incendio más asfixiante.
Hay que ensuciarse las manos de tierra
y volver al bosque de los helechos.

(Imagen: "Mujer de tierra", de Jateth, en jateth.proyectokalu.com)

6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Pues ya sabes.
Y lo vas publicando, vale?

Besos.

Fernando dijo...

y saber que aún después de todo nos queda el bosque y la piel para perdernos...besos.

Anabel dijo...

Retroceder, regresar, revolver hacia atrás para encontrar lo único que nos puede salvar e identificar.

Bien, bien.

Besos,

Anabel, la Cuentista

luisa dijo...

Volver a los orígenes, aunque sólo sea con el pensamiento. Asomarse a una ventana y poder ver varias dimensiones. Tal vez los universos paralelos no estén tan lejos como pensamos y baste con chascar los dedos o dar un golpecito con los talones a nuestros zapatitos rojos. La imaginación es el billete más barato. Viajas en primera y nunca hay overbooking. Me ha encantado el poema. Transmite.

Un beso, Carlota. Espero que estés pasando un buen verano.

Darilea dijo...

Mientras halla bosques que recorrer habrá motivos.
Besitos.

merce dijo...

Dando un paseito me encontré con tu blog, me parece muy interesante.
Me gusta como escribes, como transmites esas sensaciones que a mí me encantan de búsqueda creativa como una forma de salvación particular.

Con tu permiso volveré.

Un saludo Carlota.