lunes, 5 de octubre de 2009

Idiomas extraños



Tenías algo que contarme.
Entre la dispersión de recibos impagados
se colaba alguna tarde sin palabras
que invadía todo. Tu olor. El pelo suave.
No he visto más almas desde ese día
y todas las conversaciones son en hebreo.
Idiomas extraños como éste que manejo.
Tengo que escribir que todo fluye.
Que el fluido existe, como cuando compartimos
la misma fiebre.
Esto es sólo una tregua.

(Fotografia de una molécula de agua cristalizada después de someterla a palabras o imágenes positivas. Experimento de Masaru Emoto. No sé si es verdad, pero me gustaría)

6 comentarios:

Fernando dijo...

cierto camino hecho en la batalla..
un beso.

thoti dijo...

.. a veces hablamos en idiomas extraños y nuestro receptor, o nosotros mismos de él, entendemos solo una patata..
.. al menos que la cosa fluya..

.. besos de mis colinas, Carlota..

Caminante dijo...

Debe fluir y en ocasiones es bueno pensar que lo que ya no es, es tan solo una tregua. Por que a veces es verdad.

Besos.

ynarud dijo...

Hay treguas que mejor sean eternas...



;)

Anabel dijo...

Hablar en hebreo y jurar en arameo...

En tu línea, poetisa.

Por cierto, lo de la foto es verdad. Yo tengo una imagen en mi blog de la felicidad (titulada originalmente Happiness) que la coloqué el mismo día que lo abrí. Siempre me ha fascinado el trabajo de este hombre, tachado de loco por muchos, pero que nadie ha podido demostrar que sus experimentos fueran un engaño. Hay fotos realmente increibles. A mí también me gusta pensar que es verdad: que el agua construye cristales maravillosos si la inundamos de palabras bellas.

Besos,

Anabel, la Cuentista

Darilea dijo...

Cuando dos hablan distinto idioma y ni las miradas entienden.
Un besito.