jueves, 29 de octubre de 2009

Las puertas son títeres en manos de los muertos



Vivo gracias a mis muertos. Alimento por tanto a una extraña que cada vez tolera menos los guisos. No querría añadir indigestiones buscadas. Mis muertos revolotean. Se ríen y lloran por mí, de mí. Y me soplan al oído las cartas de mi oponente. Lástima que no pueda oírlos y, entonces, cuando asisten impotentes a mi transitar diario, se tiran de los pelos. Es más: a juzgar por los golpes de viento que coleccionan portazos, están hasta el moño de mi torpeza en el vivir. Se cuelan en mis sueños, pero ni por esas. Es tal la telaraña que no me deja ver.

8 comentarios:

RMD dijo...

Sé que los gusanos se meterán en mi sesera, pero incluso ahora, neuronas, soy tan boba, que he accedido a ampliar los pasillos del cerebro. Hay que adaptarse a las nuevas normativa para neuronas minusválidas... Sí, esas son las que coleccionan coleccionan tejados reventados y los guardan en sus tornados. Más de una vez me han visto volar con las vacas y las gallinas, por no hacerlas caso y meterme en el refugio. Pero joder, joder, si escatológicamente no me quisiera... quien coño iba a perdonar mis meteduras de zanca... Algunas veces es mejor mirar la telaraña un rato y olvidarse de lo que hay más allá... aunque sea para concederse unas vacacioncillas y para que ¡Las jodidas neuronas dejen de hacer ruido con sus sillas nuevas!¡Estaros quietas, hostias, que si lo sé no os amplio los pasillos!
Perdón por tener tan poco estilo, pero no conozco otra manera de comentar tu texto... tus palabras no duelen, no hieren, pero ahogan en una angustia seca, polvorienta y de cementerios. Escribiendo esto, paladeo el tuétano de tus letras...

Caminante dijo...

Supongo que los muertos de todos deben andar tirándose de los pelos cuando nos ven, puesto que todos, al igual que la protagonista de tu relato, caminamos con una telaraña ante los ojos.

Besos.

josefina dijo...

Nuestros muertos mi querida sobrina no pueden patalear por nada de lo que hacemos. Ellos al igual que nosotros tambien metieron como humanos que fueron muchas veces la pata,por pereza, por sumisión, y algunas veces por dejarse ir. Nadie tenemos la panacea de la perfección y lo mas normal es aceptarnos tal cual somos, pensando en ir superando nuestras carencias y pensando que los que nos precedieron nos quisieron mucho.
Hoy menudo toston te estoy dando.Yo también te quiero mucho y quiero que te valores mas.
mchos besos

Anabel dijo...

Te repito lo mismo que tu tía Josefina.

Además, añado que la incapacidad de no poder oír las pistas que los muertos nos dan no es patrimonio tuyo, es compartido. Yo he llegado a pensar que se lo callan, que se acercan a mi oído y me dicen: "¡Qué jodiamente boba eres, niña, tienes la solución delante de tu hermosa napia y no la ves, pero no te vamos a decir nada, que no hemos venido al mundo de los muertos para ser hermanitas de la caridad¡"

Por eso, de vez en cuando, me duelen los oídos.

Y el chocolate negro es una gran verdad, y a cualquier hora.

Besos y hasta el jueves,

Anabel, la Cuentista

Tesa dijo...

Pues si sospechara que mis muertos anda merodeándome estaría inquieta, y los mandaría a paseo, porque ellos ya perdieron la partida, no tienen nada que decirnos, están en otra dimesión en la que no hace falta enfrentarse con uno mismo, ni tomar decisiones, ni ejercer la libertad eligiendo.

Al elegir siempre tienes que dejar algo y no sabes si aciertas o la lías más, pero mejor equivocarse que andar por la vida de zombi.

Hay que aceptarse, quererse, mimarse, y cambiar aquello que nos hace infelices, se puede, se debe, porque esto dura cuatro días y no podemos gastarlos en compadecernos.

Si se cierra una puerta se abre otra, a veces es mejor que las puertas se vayan cerrando, dejando atras los miedos, y que avancemos a respirar un aire menos viciado que nos renueve por dentro y por fuera.

Un abrazo,

TriniReina dijo...

Qué exigentes...

Bueno, tus errores son tuyos y no dudo de que ellos también cometieron algunos.

Besos

Anónimo dijo...

La verdad que escribes bien,uno se deleita con tus palabras.Me imagino que este relato está influido,no se si es la palabra,por las fechas en que estamos.Creo que es normal que sueñes con tus muertos,son seres vivos en otra época y muy queridos para ti,lo de que se tiren de los pelos al verte no me lo creo,más bien todo lo contrario,estan llenos de orgullo.
Un abrazo guapísima

Anónimo dijo...

Eh,que soy la Dora,que no habia pensado en firmar