jueves, 10 de diciembre de 2009

Sumisa



Me permito la sumisión un día por semana. Es un juego fascinante y morboso que me deja unas horas expuesta, vulnerable, sudorosa. Humana. Da igual quién sea mi oponente, aunque me gustan especialmente los hombres atormentados, de ojeras oscuras, perfume de esencia de Loewe mezclado con su sudor particular y esqueleto maltratado por el tiempo. Ellos suelen llevar peor el salto a la madurez. La misma que me ha permitido a mí pisar cada día más fuerte y apreciar, por fin, la eficacia de mi crema hidratante. Me gusta cambiar de pareja a menudo cada noche. Me empapo de su olor y de sus manos sudorosas y sé que, en cada cambio de pareja anunciado y ejecutado al momento, me acogen en sus brazos con deseo. Les gusta hacerlo conmigo porque soy manejable, dispuesta, atenta a sus instrucciones, gracil, casi etérea. Y ellos creen que todo esa sincronía de movimientos se debe a su buen hacer. Yo dejo que lo crean. "Mira chica, aquí son ellos los que mandan, así está establecido". Ésta fue la sentencia que me espetaron el primer día. Es un placer que alguien piense por mí, que no tenga que controlar ni que dirigirlo todo. Someterme. Y en cada sesión me descubro a mí misma un poco más. Me dejo llevar. Y sueño que ese cuerpo sudoroso que apenas me conoce y me respira podría ser cómplice de tantas cosas conmigo. Tal vez lo es. Dos horas por semana en la academia de baile Los Latinos.

18 comentarios:

Fernando dijo...

sumisa tú? ni en sueños...jajaja...besos.

josé luis cervera dijo...

Me gusta el olor a sudor y ambiguedad que rezuma este texto, y como se oponen sumisión fingida? y deseo exultante, y el placer que de ello resulta: "es un juego fascinante y morboso..."

saludos

Trini dijo...

El poema es magnifico y el final, además, sorpresivo.

Besos

Perfecto dijo...

Me ha divertido. Está muy bien construido. La sorpresa al final.

Gracias por arrancarme una sonrisa.

Un abrazo.

Anabel dijo...

Es buenísimo, de verdad.

Vaya narradora de historias cortas hemos encontrado.

Genial.

Anabel, la Cuentista

Luisa dijo...

Me encanta. Está muy logrado. Los matices son los que te llevan de la mano. Creo que debe ser un tango el que baila esta singular tigresa. Sumisión, corta distancia, olores… La esencia de Loewe mezclada con el sudor. El baile es a veces tan exigente como el amor. Te mueves muy bien en el relato.

Un beso, Carlota.

Tesa dijo...

Y si es bailando un tango, mejor.

Guau, me encantó.

Si ellos saben llevar hay que dejarlos que nos lleven, aunque sea dos días a la semana.

Besos, Carlota.

thoti dijo...

.. dos horas por semana.. ummm ... ¿y el resto del tiempo?.. :-)
.. me encantó ese final..

.. besos, Carlota..

Caminante dijo...

Es lo que tiene el baile, puede parecer demasiadas cosas. Muy logrado y muy bueno el giro final.

Besos.

mos dijo...

Genial, efectivo y sorpresivo.
Al igual que Fernando, yo también dudaba de una Carlota sumisa y permisiva. (Je,je,je).
Te ha salido redondo. Nos has dejado con un regusto a morbo y encanto a dosis iguales. Sí, ya veo, que te mueves muy bien en los relatos cortos.
Buen post, Carlota.
Un abrazo de Mos desde la orilla.

fgiucich dijo...

Sumisa con la danza, quizás. Abrazos.

josefina dijo...

Muy bonita la narración. desde luego esa gracia que tienes para bailar la querria yo para mi que soy un poco bastante patosa.
Un besito sumisaaaaaaaaaaaaaa.

Anónimo dijo...

Me he olvidado de decir que de mi uirian como de la gripe "A".
Te paso a mami.
Fifi

Me pregunto de donde he sacado una hija tan erotica y sensual,que bien te explicas y que bonito es el relato de tus vivencias.
Te mando un beso.
Mama

Meigo,aprendiz de Druida dijo...

Fantástico y relajante ejercicio.
Un beso

Darilea dijo...

Me encanta el giro, la mayoría hemos resbalado en ese final.
Besitos.

Javier Díaz Gil dijo...

Excelente microrrelato Carlota y el final aún mejor.
Un beso
Javier

Felipe Sérvulo dijo...

Carlota:
Te deseo una año 10.
Abrazos.

Jaumedelleida dijo...

M'agrada. Em recorda en part a l'estil meu d'erotisme...