jueves, 4 de febrero de 2010

Despojos del corazón que cubren tantas aceras



Sigo en la misma rueda
que me permite el azar.
Subida en una bola del mundo
que tiende a dejar el precipicio
para el próximo horizonte.
Recojo las migas de pan
después de cada comida.
No siempre el agua
tiene el poder de hacerme sentir
limpia.
El vacío es siniestro y la culpa
deja un eco sibilino que erosiona
la piel. Cómo haré para tocarte.
Un día dejaré de hablar.
Y puede que no coincida con mi muerte.

(Ilustración: "atrapar el corazón", de El cafecito de Natzan)

13 comentarios:

josefina dijo...

Uffffffffffffff,Bonito.
Petonssssssssss

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Hay poemas que abren la puerta hacia otras escenas y nos hacen asi temblar, este es uno de ellos.

Me ha encantado.
Un abrazo
Marian

TriniReina dijo...

Puedes dejar de hablar, si eso es lo que te pide el alma, pero no dejes de versar tus sentimientos. Sería una gran pérdida.

Besos

Luisa dijo...

Se puede seguir dentro de una monotonía de días y noches, pero el vacío, el cual expresas tan bien; ese agujero que ha roído la culpa, puede llegar a regir nuestras estaciones. Me ha gustado especialmente el último verso.

Muy bueno, Carlota.
Un beso.

Tesa dijo...

Despojarse de la culpa te deja más limpia y reconfortada que un baño relajante.

Coincido con Luisa, muy bueno el final.

Un beso, Carlota

TORO SALVAJE dijo...

Que bien que escribes Carlota.
Eres consciente de ello?
Cada verso es un premio.
Y el poema un lujo.
Te felicito.

Besos.

Caminante dijo...

Esperemos que al menos ese día no dejes de escribir.., ya sea para compartir tus pasiones, tus miedos o tus culpas..., siempre es un placer leerte.

Besos.

Marta Noviembre dijo...

jo, nena, me has dejado... pero me ha encantado. y me encanta saludarte de nuevo. un beso, Carlota

josé luis cervera dijo...

Me parece ver en este poema, roto y trabado, un fuerte sentimiento de recogimiento e intimidad; y también de culpa; y de casualidad y causalidad; y de busca de método.

Saludos

Anabel dijo...

Me gusta entero, de arriba abajo, pero señalo por magníficos:

"No siempre el agua
tiene el poder de hacerme sentir
limpia"

y

"Un día dejaré de hablar.
Y puede que no coincida con mi muerte."

Estupendos.

Besicos,

Anabel, la Cuentista

Mos dijo...

Fuera culpas y migajas. Mejor dejar de hablar antes de la muerte.
Hay que recomponer el corazón.

Un abrazo de Mos desde la orilla.

Darilea dijo...

Más que dejar de hablar, habría que vómitar todo lo que te haga migajas.
Un beso, escribes de vicio.
:-)

Tris -ynarud- dijo...

Aisss, lo dices todo, todo, todo.

;)