martes, 30 de marzo de 2010

Algún matiz de la humildad



Mañana, pronto, seré vieja.
Llevo ese post-it escrito en la frente.
He aprendido. Sobre todo algún matiz
de la humildad.
El tiempo de las palabras es finito.
La percepción va ganando terreno.
Cómo me adormecen las conversaciones
que pierden los tranvías. Ese atardecer
hirviendo es un calentón que confunde a los elegidos,
los que conservan el empleo. La vida fácil es ahora
no renunciar al propio espacio.
Fíjate, Frodo, que la ciudad asesina el amor.

(Imagen: "Eva está confundida", grabado de Yolanda Carbajales)

8 comentarios:

josefina dijo...

! Has vuelto ¡
La vejez también tiene su encanto.
un besito

Luisa dijo...

Se hace difícil explicar con palabras lo que transmite tus versos, porque son sensaciones más allá de lo cognitivo. Se posan en una como un insecto extraño, pero no por eso menos hermoso, e inoculan un cierto veneno que trae sensaciones dispares. “Fíjate, Frodo, que la ciudad asesina el amor”.

Precioso grabado.

Un beso, Carlota.

Mos dijo...

Coincido en parte con el comentario de Luisa.
Tu poesía atrapa, engancha, seduce y te hace querer más. Pero me costaría explicar por qué.
Prácticamente todo es finito. La humildad es una cualidad muy apreciable que se practica poco.
la vida nunca fue fácil ni fácil es no renunciar al propio espacio.
Sobrevivir es lo que hacemos la mayoría.
Cada segundo que marca el reloj somos un poco más viejos.
Y, dicho esto, vuelvo al principio: Tus versos seducen, atrapan, se leen y dejan un poso en nosotros.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Darilea dijo...

Repetitiva sí, lo soy coincido con Mos y Luisa.
Tus poemas son como un espiral en el que quedas atrapada, sin saber salir el caso es que enganchas.
Un besito :-)
Y un placer leerte.

fgiucich dijo...

La humildad de aceptar lo que muchos no lo hacen ( o no pueden). Abrazos.

Caminante dijo...

Me guardo una imagen, esas conversaciones que pierden los tranvías, aun no teniéndolos cerca, quisiera escribir yo esas palabras. Un bello poema por desesperanzado que parezca.

Besos.

Anabel dijo...

Porque si te digo que mejoras cada día, me repito...

...por eso me callo.

Besos,

Anabel, la Cuentista

Kandorja dijo...

Esto me transmiten tus versos:
No sé estarme quieta. Nunca he sabido sentarme, ni reflexionar con calma. Impulso de mi pulso, por pasear a ninguna parte, las estaciones dejaron de gustarme. Ahora me subo a los trenes, surco carriles y camino sentada, por no sentarme sin caminar. Me emborracho en seguida de los lugares. No quiero volverme alcohólica de las ciudades, prefiero ser drogodependiente de los pueblos con mar y monte.