jueves, 4 de marzo de 2010

La asertividad llena la atmósfera de sonidos absurdos



Hoy es mañana.
Y jugamos a llamarnos por el nombre.
Cuatro letras que pierden el sentido
cuando bajamos del columpio.
Es un juego. Apretar una mano,
mirar a los ojos, recordar un nombre.
La asertividad llena la atmósfera
de sonidos absurdos.
Hoy es mañana.
Y por eso van sobrando las palabras.
Y las búsquedas a ciegas.
Puedes lamerme los dedos de los pies
mientras me asfixio con un hueso
de cereza.

Imagen: de la exposición "Un lugar secreto", de Soledad Córdoba. Dice la fotógrafa:
"El cuerpo es ese lugar donde nos ha tocado habitar, pero es el miedo a mutar, a ser agredido o a estar enfermo lo que nos hace ser más conscientes de nuestra corporeidad...".
"Un lugar secreto es un viaje a las profundidades del lugar más íntimo donde la realidad se desprende del mundo convirtiéndose en algo perturbador, hermoso e incluso poético. Uno no puede huir de sí mismo y de lo que le rodea pero existen mecanismos casi mágicos que hacen que experimenten nuevas realidades"·

9 comentarios:

fgiucich dijo...

Una reflexión profunda mecida por el columpio del alma. Abrazos.

Luisa dijo...

No hay nada como los juegos imaginarios para evadirnos de una realidad a veces absurda e incongruente. Es ahí donde se baten palmas y los nombres pierden sus consonantes.
Muy bueno, Carlota.
Me han gustado mucho tanto la fotografía como las palabras que la acompañan.

Un beso.

Caminante dijo...

Muy bueno, me ha encantado ese juego de absurdos, esa asertividad casi etérea, y ese final aun más absurdo, tan mundano.

Besos.

Anabel dijo...

Te superas, has agarrado tu estilo con cuerda de hilos de araña: el material más fuerte y resistente que existe.

Besos,

Anabel, la Cuentista

Mos dijo...

A veces la asertividad atrae a las musas y provoca un estado de introspección capaz de crear poemas, o palabras, como éstas.

Lo demás importa poco.

Un abrazo de Mos desde la orilla.

josé luis cervera dijo...

Me gusta la idea, cuando el juego conlleva la no obligatoriedad de la palabra y es asfixia, de conceder el permiso, tal vez para la resurreción, de lamer los dedos de un pie, como cuando en otros tiempos los vasallos se sometían a un señor o señora y le rendían favor.
Un abrazo.

Darilea dijo...

Utilizamos esa avasión para experimentar lo absurdo fuera de la realidad.
Y sin embargo, tan real en las palabras.
Un besito Carlota

TORO SALVAJE dijo...

Me gusta el poema.
La imagen también y la explicación lo mismo.

Besos.

Tesa dijo...

Dicen, entre otras cosas, que la asertividad es el tipo de comunicación madura en el que uno no trata de convencer al otro, sino que le comunica sus opiniones sin someterse, sin la necesidad de caer bien...

Por eso, un diálogo amoroso-absurdo entre dos individuos asertivos tiene que sonar tan delicioso y surrealista como tu poema.

Me encanta, Carlota, creo que estás encontrando tu propia voz de poeta.


¿Ya has visto la colección de gatos en mi blog de fotos?

http://elnadadordeniquelfototesa.blogspot.com/

Casi todas las fotos las conoces, pero así seguidas están para seguir adorándolos.

Un abrazo,