jueves, 1 de abril de 2010

Metamorfosis de un mojito



Me tapaba la boca con su mano. No era áspera. Y él se esforzaba ... Las gotas de sudor me hacían cerrar los ojos y la boca. Ha fingido quedarse dormido. Cuando he cerrado la puerta de la casa le he oído correr atolondrado. Ha resbalado por el pasillo. Ahora entiendo ese cardenal en la frente. Ruido de agua que corre a presión. Me he pasado la mano por la mejilla para limpiarme aquel sudor. Olía a mojito y a acidez de estómago. El hombre anónimo ha ensuciado la alfombra de sangre. Creo que era su virginidad la que se deslizaba entre el polvo y los ácaros que se reían de nuestra torpeza.

(Imagen: "Sin mirar atrás", grabado de María Expósito)

8 comentarios:

Fernando dijo...

el amor carnal es una senda siempre por andar...besos

Luisa dijo...

Los amantes primerizos tienen su encanto, aunque no sé si el mojito y el ácido estomacal es un olor para el recuerdo. Tiene su parte de “ternura” ese tropiezo, ese cardenal. La sangre y la virginidad siempre van unidas, aunque también está asociada con las heridas (también del corazón).

Me ha encantado, Carlota.

Un beso muy fuerte.

Darilea dijo...

Torpeza adolescente y el sabor de la primera vez.
:-) Un besito, como siempre genial Carlota

Mos dijo...

Un amante aprendiz, una noche de alcohol, sangre y sudor sin lágrimas. Si acaso alguna risa deambulando por la escena.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Caminante dijo...

Tremendo Carlota, sangre, sudor, alcohol y vergüenza todo junto, es un coctel difícil de dejar pasar.

Besos.

Arabia dijo...

me has puesto a pensar y a preguntar(me): ¿será?

Saludos.

Anónimo dijo...

Felicitaciones por el blog, muy inspirador.
Lindas imagenes también, asi lo encontré, buscando alguna para el mio, el que te invito a leer, y ojalá a que lo aprecies como yo lo hice con el tuyo.
www.viajeroenloinfinito.blogspot.com
Saludos
Martín

fgiucich dijo...

Una descripción perfecta de una noche inolvidable. Abrazos.