martes, 20 de abril de 2010

Qué me dices de la belleza de las flores mustias



Huelen a muerte todos los versos
que he escrito. No me reconozco
ya en esta última vocal.
Son escaleras que voy pisando,
sacos de tierra que hundo en el averno
mientras araño la pared de mi celda
por si alcanzo el aire que asoma, dicen,
más arriba.
No os confundáis. No hablo de tristezas.
Sino de aprendizaje. Qué si no.
Ya lo dijo Lavoisier:
la materia no se crea ni se destruye,
simplemente se transforma.

(Imagen en: http://cercoluna.wordpress.com)

7 comentarios:

Luisa dijo...

Somos energía y nos vamos transformando en otra cosa que a veces ni reconocemos. Y sí, podrán oler a muerte esos versos, pero pronto serán agua en tus ojos, cenizas en tu pelo y melodía en tu boca, y desandarán caminos ya transformados en piedra.

Un beso, Carlota.

Anabel dijo...

Después de esto ¿qué me queda? ¿qué te puedo decir?

Fantástico, si digo que te superas en cada poema ¿me repito?

Nos vemos el jueves.

Un beso,

Anabel, la Cuentista

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Carlota, tu poema describe el propio acto de escribir, y sí, los versos huelen a muerto apenas rozan el papel... increíble el poema, con la fuerza mordida en cada verso.

Una brazo
Marian

Mos dijo...

¿Por qué nos seduces con tus versos? Todo lo que nace, muere. Mejor dicho, se transforma. Y tus versos, (¿oh tus versos!), se metarfosean como crisálida en mariposa; como voz en palabras, como grito en suspiro, como alma en cuerpo y al revés.
Y otra vez a empezar.
¿Por qué nos seduces con tus versos? Son agua para nuestras flores mustias.
Un abrazo de Mos desde su orilla.

Caminante dijo...

Magnífico poema Carlota, pero es que eso es la evolución, todos los que jugamos a esto de escribir tenemos versos que huelen a muerto, por mucha pasión y mucha vida que tuvieran al nacer.

Besos

Tesa dijo...

La piel de una serpiente abandonada en el camino tiene algo inquietante y de rito. Me intriga.

¿Qué quedó allí de lo que fue, que conservó para el nuevo ciclo?

Las flores mustias me producen tristeza estética, pero no las ajadas que siguen siendo bellas y te muestran su resistencia a morir.

El poema y la foto tienen mucha fuerza y una pizca de tristeza serena.

Un beso, Carlota.

fgiucich dijo...

Muy buen poema. Me encantó. Abrazos.