martes, 25 de mayo de 2010

Las curvas del silencio



Tiene que venir alguien
antes de que me enamore
perdidamente
de la soledad.
O tal vez sea ella, la tejedora
impasible, una sirena mezzosoprano
que me hace cosquillas en la espalda.
Tiene que venir alguien
ya.
Porque estoy demasiado bien
en esta calma.
Porque empiezan a incomodarme
las llamadas imprevistas.
Porque me estoy haciendo adicta
al sonido de mi respiración
tras una puerta cerrada,
a estirar los brazos y oír
los huesos que crujen.
A no esperar nada
salvo la ausencia de dolor.

(Imagen de alex wilson)

jueves, 6 de mayo de 2010

Si los corazones fueran semillas libres de cualquier fruto



Debe de ser dios el que me aprieta el corazón
como cualquier matón oprime los genitales
al desgraciado que ha querido vender su alma
al diablo, sin advertir las consecuencias.

Y no porque dios sea un matón, ídem me libre,
sino por la invisibilidad de la acción que sí tiene,
sin embargo, efectos táctiles, heridas crónicas,
ahogo.

Y no porque yo haya hecho tratos con el ángel caído.
Siempre he sido muy buena chica. Desgraciadamente.

Ese puño que sirve de coraza a mi músculo rojo
es el causante de que yo no pueda ver la Luna.