martes, 27 de julio de 2010

La felicidad pesa un kilo de paja y hace aire




Tienes la cara azul y dos bisagras
que untas de rímel la noche
de los cuervos. Cuando sales
a librar batalla, a decidir entre el campo
de los vivos y los muertos.
Del metal, la piel añil y la sangre
de mercurio espesa. Duele el cuerpo
de la tristeza que pesa un kilo de plomo.
Unidades subjetivas que los sesos no procesan,
el corazón irreflexivo las absorbe, helado.
Siempre es lunes, o un columpio paréntesis
al dolor, la ausencia. Una prórroga previa
a la hemorragia interna del plasma gris.
La felicidad pesa un kilo de paja
y hace aire.

14 comentarios:

josefina dijo...

La tristeza un kilo de plomo, es dificil de manejar. La felicidad el mismo peso en paja, se escapa con un soplido. Totalmente de acuerdo.
Un besazo lagunero

ROSALIA dijo...

Vaya, nunca lo hubiera expresado así, tan bien, con metáforas y esa calidad literaria personal.
Un saludo wapa.

Fernando dijo...

yo pienso que la vida no pesa...solo se agota y eso es con todo lo que creamos con los sentimientos...besos dulces.

Shinta dijo...

Que lindo Carlota....!!

Elisa Berna Martínez dijo...

Qué buenas imágenes y contraposición, ese kilo de plomo y ese otro de paja. Muy visual, no necesita más palabras.
Encantada de leerte como siempre, poeta!

Pescador dijo...

...y cuando la felicidad se hace aire, es cuando uno debe respirar profundo para disfrutar esos pequeños momentos.........

NORMA SANTOS dijo...

¡Que bien has definido la felicidad! Mirando tu perfil compartimos el gusto por el chocolate....je,je...
Un besazo guapeta.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Sencillamente genial, Carlota, todo el poema no tiene desperdicio pero ese final es absoluto.

Saludos
Marian

Darilea dijo...

Un kilo de paja y hace aire y con él se la lleva...
Besitos Carlota, corriendo tras la paja.

fgiucich dijo...

Así es la vida, una mezcla de paja y plomo. Una excelente metáfora. Abrazos.

Javier Díaz Gil dijo...

Maravilloso poema Carlota, me encanta.

Trini dijo...

Quizla la felicidad pese un kilo de paja, pero la vida pesa como muchos kilos de plomo. Acaso, como en todo, lo que importe sea el equilibrio. Y qué mejor que el aire...

Besos

Mos dijo...

Puede que la felicidad sea tan efímera como el aire y tan ligera como la paja pero, de lo que no cabe duda, es que un kilo de plomo y un kilo de paja pesan lo mismo. Solo que al plomo no se lo lleva el aire y se queda más con nosotros.
Tira la tristeza plomiza al más profundo de los pozos y déjate llevar por la brisa de los sentimientos.
Un abrazo de Mos desde la costa alicantina.
Arriba,Carlota.

Mos dijo...

Gracias por pasarte por mi orilla y seguir mis pasos, Carlota.
Espero que todo vaya bien y pronto nos sorprendas con algo nuevo.
Gracias, insisto, por tus visitas y tus palabras.
Un abrazo de Mos desde fuera de su orilla.