jueves, 16 de septiembre de 2010

Viajo en una autovía llena de nadies



Rebaño el tarro de miel
porque hay algo de invierno en el aire
de esta aurora urbana.
De invierno y de carburante
que revuelve el estómago en ayunas.
Viajo en una autovía llena de nadies
como yo.
Y sueño con un intercomunicador
para saludar a los tripulantes que pasan de mí
y del radar.
Cuántas sinergias perdemos en los kilómetros
donde fichamos de madrugada.
Hay alientos nuevos que se extinguen en la A-2
cada minuto. Tanto ir y venir desemboca
siempre en este yo. Doliente de algún pedazo
que chirría por su cuenta como el parche de un pirata,
el garfio brillante y afilado que fue sangre y hueso roto.
Hasta las episiotomías añoran tiempos mejores.
Son cicatrices que celebran su propio aniversario.

(Imagen: Rocio Lomeli)

14 comentarios:

ROSALIA dijo...

¡Que bien escribes Carlota y que bien titulas! Esa autovia llena de nadies me ha dejado gratamente impresionada.
Besos wapa.

pepeltenso dijo...

jo-der, estabas inspirada ¿eh? Fantástico.
A ver si me envía algo para mi revista "Es hora de embriagarse, con poesía".
Bsos.

Mos dijo...

Todos somos un poco "nadies" deambulando por autopistas con peaje obligatorio.
Y sí, sí que se pierden sinergias y no sólo en las madrugada.

Es curioso, hasta hoy no había leído tu perfil. Adelante, Carlota-Maribel,hay que salir de los atascos de esta autovía que nos ¿domina?
Un abrazo de Mos desde su orilla.

josefina dijo...

uffffffff, como escribes.
besitossssssss

jordim dijo...

ecsribe de p.. M.. sigue en ello, tienes puntería.

La cuentera Idaluz dijo...

Te salió que ni bordado. Perfecto poema. Sigue escribiendo, lo haces magnífico.

Fernando dijo...

besicos.......

Oréadas dijo...

Es lo mejor que he leído en la autovia de esta noche Carlota.
Un beso.

Diario de una Chiu dijo...

:)))))) Cómo extraño Madrid carajo!! sé que tu estás en Cataluña pero me transportaste a tantas mañanas corriendo de Chueca a Puerta de Hierro... genial

fgiucich dijo...

A pesar de todo, seguimos tan solos yendo y viniendo por este inmenso mar de cemento. Una reflexión impecable. Abrazos.

josé luis cervera dijo...

Escribir desde lo cotidiano resulta inevitable y yo diría que a veces ciertamente imprescindible. Escribir desde el lado medio lleno de la botella, también.
Un abrazo.

anuar bolaños dijo...

De mi libro "El Sueño Desolado"



Mi mente es encandilada
por el gris fluorescente del cielo.
Hace frío.
La tarde dice que ya acabó su jornada.
Miro a través de la ventana,
el perfil de la cordillera es morado.
Llovizna un poco.
Aprieto los puños dentro de la chaqueta,
humedezco los labios con la lengua,
el aire me ha resecado la nariz por dentro.
Mi rostro se desvanece en el cristal,
veo media sonrisa
y mechones de pelo sobre las cejas.

De nada sirve la nostalgia.

Este barrio es mi piel.
La llovizna picotea los adoquines del patio,
susurra acertijos.

Los transeúntes
son ramificaciones de mi calavera.
En su trasegar se llevan trozos de mis ojos.

Ah que hermosa algarabía de laberintos.
Cuádo el dominio de la forma?
Si supiera cómo escribiría un tango.



anuar iván.

Trini dijo...

De vez en cuando, a todos nos toca viajar por esa autopista. Ojalá que siempre y en cada viaje, se nos haga corto el tramo.

Placer leerte

Besos

Anabel dijo...

Sí, en esa autovía estamos muchos, en la que no nos vemos ni oímos por mucho que demos las largas o toquemos el claxon.

Y no es una autopista al cielo pues los ángeles tienen alas y vuelan.

Te regalaría un par de alas con la condición de que me las dejaras de vez en cuando.

De momento, ¡pisa el acelerador! y sigue escribiendo estas maravillas.

Besos,

Anabel