viernes, 19 de noviembre de 2010

Sueños cruzados

Ilustración de Roger Olmos
















He soñado que sabía abrir latas de pollo con pavo. Que no había polilla de la luz que se me resistiera. Y he visto el espíritu de mi abuela en camisón vagando por el pasillo. Mi lengua alcanzaba justo el centro de la espalda donde siempre me pica. Y todo podía oírlo amplificado, hasta la más leve brisa que espiaba en la ventana. Por fin he sabido de dónde venía el olor a chamuscado que percibía a veces en el comedor. Un cable viejo de la tele que resistía el paso del tiempo detrás del mueble. Pero la visión más sorprendente ha sido al despertarme y ver a mi gato reír entre sueños, con esa risa tonta que me pilla siempre cuando tengo un orgasmo.

6 comentarios:

Mos dijo...

En estos sueños cruzados han ganado los sueños felinos. De todas todas.
Carlota, ¿no serás una gata?

Me ha gustado, sí.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Luisa dijo...

Cómo me ha gustado lo de la lengua que llega al lugar donde siempre me pica, ¿te imaginas…? No hay nada como gozar de una buena salud soñadora. Nacen las historias más sorprendentes y la ficción pasa a ser un mero instrumento de la apatía. Echo de menos no soñar tan a menudo como quisiera, o mejor, quisiera acordarme de soñar.

Un beso muy fuerte.

Oréadas dijo...

Soñando tenemos la libertad de hacer saltar todo interruptor que nos apague... sonrisa complice la del orgasmo.
Un saludo Carlota.

Maria Luisa dijo...

Mi querida Carlota-


Me gustan los sueños, en ellos todo es posible.
Carlota, por circunstacias especiales, a veces me dedico a soñar, porqué lo que veo o siento no me gusta.
¡Vivan los SUEÑOS!
Delicioso texto.

Muas, muas.

Toni Ibañez dijo...

T'agraeixo que hagis posat un fragment de Hanu Nua Mea al teu blog. La versió que vaig llegir a l'Smiling varia una mica d'aquesta, no gaire. És la mania de retocar quan rellegeixo.

petó

Anabel dijo...

Eres una genia.

Es que no sé si te lo había dicho.

Que de sueños cada día tengo menos y de memoria, idem.

Besos y hasta el jueves,

Anabel