miércoles, 21 de diciembre de 2011

Por una caricia venzo a la inmoral desidia






















Acaríciame.
Te lo pido sin preámbulos, como quien
paga un café o un pan de medio.
Rompo así el hielo que me envuelve.
Acaríciame y luego ya veremos qué hacemos
con los desperdicios.
Venzo a la inmoral desidia que se abre de piernas
en el sofá de mi casa. Por una caricia. Ya ves,
tan poca cosa. Tan el vello de punta y los pezones
riendo a carcajadas. Tan de la mano el dolor
y los orgasmos.
Hay quien cree en el deseo, como si fuera un dios.
Yo no entendía. Pero tal vez sea la puerta
a todos los océanos, al mundo submarino que penetrará
en estos pulmones, sedientos de mar y de respuestas.
Es navidad y yo ando húmeda por los rincones,
disidente pero en el sistema,
como una canción protesta de los 70.

martes, 22 de noviembre de 2011

Como los pingüinos

Imagen del documental "El viaje del emperador"
















Qué nos impide evitar los peajes boscosos,
la humedad de los helechos guarda el encanto
de las hadas, por qué si no me reconforta el olor a moho
y a verde profundo clavado en la tierra.
Ahora mismo podría decir no y qué pasaría. Nada.
Qué decidir, dónde clavar estos oídos sordos a cualquier salida.
Qué hacer con el pensamiento estancado en razones imposibles.
Cómo romper la imagen que ha moldeado el tiempo.
Es cierto que el error es un concepto ilusorio? Desviado? Vacío?
Imploro una trasfusión urgente de locura, un peeling de cerebro,
un collage de cerezas, higos y granadas en la pared de mi cuarto,
un masaje en el centro mismo de las trancas, ahora que ya saben
que el amor que arrastra todas las erres hasta la eternidad
es que te ames a ti misma, temblorosa hada verde,
como si fueras toda en una la pasión y la sangre
que pierden al Drácula y a la Mina de Cóppola.
Aunque también existen los pingüinos. Y su sacrificado viaje
para perpetuarse, con un amor difícil, esforzado, doloroso
y efímero,
tremendamente acotado por las estaciones y el hielo.

lunes, 24 de octubre de 2011

No quieres otras manos, lo sé

"Pintándome", de martha patricia trauwitz gomez en artelista.com






















Remuevo la tierra con el zapato.
En la cabeza resuena The show must go on de Queen,
does anybody know what we are living for.
Para mantener el equilibrio. Tal vez.
Volveremos a ver los ojos que amamos, la piel que acariciamos?
No lo sé, mi flor. No lo sé.
Todo lo que no nos hemos dicho, lo que no hemos vivido...
No quieres otras manos, lo sé. Solo tienes mi abrazo
que un día no será.
Vivimos para compartir esta sopa de verduras
y para llorar juntas esta ausencia. Sabes que mañana
te despiertas y cantas hasta que acaba la semana
y recuerdas que tienes un puño que te aprieta el corazón.
Yo limpio el rastro de la sangre en el pasillo.
Eres tan guapa pese a todo. Pese al puño, pese a la sangre
diluida.
Aunque desees no ser más, rendirte, recuerda que siempre hay tierra
bajo tus pies que puedes remover mientras susurras palabras
que dijiste o lanzas maldiciones a los vientos.
Does anybody know what we are living for.
I guess I'm learning.

lunes, 3 de octubre de 2011

Por qué le hacemos eso a los claveles

"La barca de Caronte", tinta china, en el blog de JavierAzul

















Lo que saben los muertos,
palabra hueca de sol y de futuro,
es lo que sobrevuela, inalcanzable globo,
en cada despedida donde las flores huelen
a fábrica y no a primavera de besos ardientes
donde el yo se concentra en la carne.
Por qué le hacemos eso a los claveles: muerte
y revolución, qué sabran ellos de tristezas y de luchas.
Todos los besos son sellos de funcionario que rubrican
la presencia que creemos obligada. Mientras los claveles
lloran la maldita suerte que los llevará a ser un rastrojo
en una lápida cerrada a los ojos y a los corazones,
obedientes a golpe de despertador programado a diario,
hay que seguir pese a todo.
Nunca he entendido cómo nos levantamos después de los entierros.

lunes, 5 de septiembre de 2011

No hay pan sin trigo y en los campos nos esperan también algunas sonrisas






















Deberemos hablar solamente de lo concreto.
Es tiempo de resistencia.
Por más que esperemos el sol, es hora de lluvia
y viento. Preparemos pues la piel para la tormenta.
Que pasen los minutos o los años. Cantaré mientras cuece
el puchero a fuego lento y estallan truenos dentro de tus ojos.
Si hay caricias no interrogaré las yemas de tus dedos.
Lo inmediato que han mamado nuestros hijos ya no existe.
No entiendo. No pregunto apenas. Transito.
Respiro un aire que reseca la garganta. No importa. Hablaré
lo justo.
No me doy por vencida. Si hay que cocinar sopas de pan,
sea.

jueves, 25 de agosto de 2011

Esto no es un poema ni yo soy Ingrid Bergman

Tengo que reconciliarme con las palabras que no he escrito.
Dicen los que me quieren que algún poema es un tormento,
que por qué no seré yo más vital, risueña. Entonces me repliego
y me castigo y siento que todo lo que transmito es sufrimiento.
Y no.
Para mí es liberación, un acto de sinceridad que necesito y que me calma.
¿Podéis entenderlo?
Me cuesta aceptar la extrañeza alargada, como la sombra de un ciprés,
que envuelve el que ha sido mi mundo conocido, tangible, pseudo-seguro.
Tengo que reconciliarme con las palabras que he dejado de escribir
y con la sensación de que siempre donde voy he de mirarlo todo en silencio,
desde la última fila,
y con la consagrada culpa que antepone todas las miradas a la mía,
todas las necesidades a la mía, todas las tristezas a la mía.
Esto no es un poema ni yo soy Ingrid Bergman
-para mí París fue una tortura un verano muy distinto a este-
Esto no es un poema ni yo soy Ingrid Bergman.
Pero casi.

miércoles, 13 de julio de 2011

No todas las muertes tienen una lápida donde escribir los epitafios

Fotografía de Geles Mit





















 No hay madres perfectas.
Rescatamos los signos que nos miden,
las frases que nos hablan;
se van quedando atrás 
la leche, los deberes,
las luchas enconadas de nuestra adolescencia.
Nada compensa ya los desencuentros,
no hay posible perdón de las injurias.
Quedan algún refrán,
la forma de los ojos, el carácter.
(Fragmento del poema Maternidad, de J.L. Calbarro)

He puesto colores en la maleta.
Intento que sea ligera, como mis pasos
agradecidos por la ausencia de dolor,
no hay excusa para no ver el paisaje.
Colores para sonreír así a las montañas
que se acerquen. Y a la señora que me ofrece
una manzana que restriega en el borde de su falda.
El traqueteo del tren suele ajustarme el cerebro
y me resulta fácil acariciar lo que leo,
y toda la vida que pasa ante mis ojos: mi compañera
de asiento, que puntúa en mi oído a los hombres
que pasan por el pasillo como si fuéramos cómplices
desde la infancia, y no dos números que un programa de renfe
ha unido por unas horas.
En el límite de lo conocido, sin despedirse siquiera con la mano,
se difumina todo lo que ha sido: el hombre que se ha tragado
la mirada melancólica de un niño moreno y ya muerto.
Mis pechos han dejado de dar leche.
Los pronombres posesivos se clavan como un puñal
por debajo del ombligo y se disuelven en los ácidos fluidos.
La casa. El hombre. Un niño que se fue. Maneras de nombrar
lo único que creen ver los ojos rasgados de esta cara,
antes ventanas redondas, mando a distancia de las manos-pronombre
de esto es mío. Estadios. Ilusiones.
No todas las muertes tienen una lápida donde escribir los epitafios.

lunes, 27 de junio de 2011

Intento de redención

Autora: Victoria Audouard






















Con el primer muerto desapareció el yang.
Superlativo,
el principio femenino me paraliza
en la tierra oscura donde no acierto a absorber
porque el cielo, la luz, la actividad y la penetración
quedaron ocultos. Incomprensibles a mis ojos.
Y ya lo intento.
Pero después de cada muerte olvido otra palabra.

miércoles, 8 de junio de 2011

Las ecuaciones como leer a Joyce mientras te depilan a la cera

Con este aroma de dolor que desprende mi blusa
sigo buscando lo mismo, respirar por fin el aire.
Los días se suceden y aún no he llegado a la abstracción
para entender de qué me hablaba el profe de mates
cada día a las nueve, la pizarra con letra perfecta, aburrida,
las ecuaciones como leer a Joyce mientras te depilan a la cera.
Sigo soñando sudores y exámenes de combinatoria o derivadas.
No es broma. Aprendí números de memoria. Y crucé el puente.

martes, 10 de mayo de 2011

El tiempo y el cubano

"La flaca", ilustración de Amparo Phillips Mardones

Ocupa la tres una mujer de rizos caóticos y rojizos. De mirada adornada por las líneas del tiempo y sonrisa socialmente fácil. Pintalabios terroso con perfilador trazado a lo impreciso, natural. Como las manchas en la parte superior de la nariz que se extienden algo hacia los pómulos. Dicen que son hormonales, las manchas. Está en la línea de equilibrio. Dos mesas más allá de la número tres habla un joven cubano. Tiene un tono de voz cantarín y excesivamente alto para lo que se lleva por aquí. “Yo no quiero que el tiempo se me coma, es al revés, mi amor, yo voy por delante del tiempo”, dice. Habla con esa seguridad, pese a la juventud, que solo el Caribe debe de saber dar a los suyos. Está con una chica de la comarca que le aporta serenidad. Él marca el territorio y la besa en los labios repetidamente mientras mira a su alrededor desafiante.
Y justo entra por la puerta, casi podría asegurarlo aunque nunca llegó a conocerla, la que fue amante de su marido una temporada y que luego acabó por echar más leña al fuego en su eterna asignatura pendiente: todas sus mujeres le habían estafado en el amor. Eso decía él. -Dice. Piensa. Padece-. La mujer de la mesa tres no ha sentido nada. La curiosidad tan humana de no perderse detalle de su aspecto físico. Tan lejos quedan ya los días en que se imaginaba a esa mujer más joven y más atractiva que ella que le obligaba a cambiar de rumbo.Y nada. Que se gusta mucho más ella, dónde va a parar. Sobre todo porque es la única que puede llevarse a disfrutar y a sufrir sin medida. C'est la vie.

martes, 26 de abril de 2011

En el fondo de un cajón, junto a las tarjetas de crédito caducadas, duermen algunos poemas















Irregular es la clasificación que más me atrae.
Los polígonos, las galaxias, las menstruaciones,
los verbos.
Las manchas de tus dedos en el espejo
del lavabo del AVE donde nos atrapa la petite mort
sin kleenex en los bolsillos.
El sonido irregular de las vocales la próxima vez
que nos saludemos en otro andén. Un ho imperceptible
y un laaaa que se alargará como el olor a hollín de las vías.
Las estaciones son la síntesis de mi vida.

El amor es un Cartier inaccesible.
Resbala por todos los fluidos en los que se deshace
la esperanza de reconciliación con la niña
que nunca lloró a su primer muerto.

La pastilla azul que abortó todos mis futuros


"Wer etwas erreichen möchte,
was er noch nie erreicht hat,
wird wohl etwas tun müssen, das er noch nie getan hat".
"Si quieres lograr algo que nunca ha llegado,
probablemente tendrás que hacer algo que nunca has hecho antes"·
Albert Einstein

Help!
No dejes que escoja el camino que conozco. Las tardes abúlicas,
los saludos cargados de complacencia a una mujer resignada, sufriente, doliente.
Quién dijo que sufrir te hace valioso.
Podría ser la hora de simplemente dar gracias por el sol. De liberarse
de los espejismos que me estrellan contra el mismo muro.
Quién soy con una bolsa en la mano frente al mundo. Atrás el oasis
de agua envenenada. La pastilla azul que abortó todos mis futuros.
También eran mentira todos los helados de vainilla?
Quién soy yo con una bolsa en la mano frente al mundo.

lunes, 11 de abril de 2011
















En los labios verticales se clavan tijeras,
hay que decirlo en alto,
y no una sino dos y hasta tres o diez veces.
Cada corte es como un anillo de crecimiento imborrable
en el tronco de un árbol.
No todas las episios cicatrizan.
Tienen pesadillas y se despiertan sudorosas
sin que ningún trombocid alivie en absoluto
tanta inflamación.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Un pastel de piña en el bolsillo para no caer en coma por exceso de monólogos internos


Cada vez que sienta el imperioso y execrable deseo de pensar
voy a hacer un pastel de piña, esponjoso, con caramelo líquido
y aroma de vainilla y llenaré la boca de esencias dulces
que convaliden las acciones caducadas.
Y cuando me atormenten la figura del espíritu apache,
los cuentos de las mil y una noches que precederán a mi muerte
segura otra mañana de marzo,
recordaré lo bien que resuelvo ecuaciones en la cola del metro
o cómo pongo nombre a cada aliento con el que respiro.
Y es que, si hay que morir, que sea sin lo puesto
y habiendo escrito en tu piel cómo amanece en Dakota,
por ejemplo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Las piernas como tijeras rotas en suelo extraño

Autor imagen: Ernest Descals





















Recuperar el centro y alisarse la falda con las manos
es un ejercicio dramático cuando has resbalado
con una piel de plátano y las piernas han sido tijeras rotas
en suelo extraño.
Sobra entonces la ropa que me disfraza, necesario es el impulso
con el que busco tierra con los pies y agua en la cabeza. Algún segundo
sin aire en el cerebro.
Y luego la plegaria a mis fantasmas. Los que sí saben cómo
desdibujo apresurada las razones que no tengo.
Todos los días las manos presionan el vientre donde los ovarios
dirigen los deseos, como fuegos de artificio, hacia los extremos
de este cuerpo que a veces
suena a hueco.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Amnesia-2

Imagen de la red





















Me desconoce.
El que escuchaba los latidos juega
en alguno de mis sueños, sonríe,
es el avatar del hombre perdido hoy.
Por eso pregunta quién soy. No recuerda
cómo se expandía la matriz, el color rosado
de la vida que se abría camino. Los senderos
tortuosos de la carne por donde soy lo que parezco
y algo más.
Allí no había palabras. Succiones. Cordón umbilical,
casa de las células madre. Compost de regreso.
La pregunta no es quién soy sino qué sientes frente al viento
y cómo tus manos se funden con la tierra. El origen.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Amnesia

Autora: Beg Mont. Información en elartedeloimposible.blogspot.com












 









Hay golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
(De "Los Heraldos Negros", de César Vallejo)

Retrocedemos.
Seguimos hablando de amor
mientras estalla la guerra. La vida
está en esas calles de contenedores incendiados,
allí respira lo que ocultamos en este oasis-judas
debajo de las baldosas. Pisoteadas. La lucha. Las ideas
escondidas bajo los pies aquí, ahogadas con la saliva derrochada
en los labios que buscamos para olvidarnos de recordar otra vez, nunca,
a qué habíamos venido, por qué en siete segundos se puede hasta morir.

miércoles, 26 de enero de 2011

La mirada atóxica















No debo hacer otra cosa que amar.
Admirar, sí, esencias de vida
de las que no me quiero vestir.
Amar, por tanto, en las intersecciones
en que mi corazón, víscera de cementerio ayer,
aparcamiento completo antes,
no duda en mezclar el verde con otra ilusión
robada al blanco y negro.
Amar se puede hasta las sombras.
En el desalojo de las sobrecargas lumbares,
de todo lo que reseca el dorso de las manos,
de los deslumbramientos donde dejamos de mirarnos,
sé que está mi yo más risueño. La heroína que siento
en cada antesala.
Porque amar pese y a través del plomo
que intoxica y agrede voluntades
es el sentido.
Silenciosamente. Amor de hormiga.

martes, 18 de enero de 2011

En el fondo de los vasos hay relieves del límite cuando ene tiende a infinito

"Infinito", de Mikel Albarran Valle, en fotonatura.org
















Sigue la noche. Intranquila
no recuerdo a qué había venido.
Por qué mis ojos buscan las esquinas,
el suelo húmedo de invierno. Botas de goma,
cumbres escaladas con los pies mojados.
Había un bebé y desasosiego,
tiempo sin memoria. Cárceles y llaves
perdidas en esta mano que descorre las cortinas.
Un hombre salió de esa misma cuna
y todavía no habíamos llegado a resolver
el límite cuando ene tiende a infinito.
Tiempo. Memoria. Colapso.
Pásame una calada a ver si me despierto.

viernes, 14 de enero de 2011

Más allá del nacimiento de los ríos, el norte acaricia tempestades

Foto de juanjo jiménez. Gavarnie
















La corriente de un río es efectiva.
Implacable.
Las aguas fluviales trabajan a destajo,
no ha lugar a las peticiones, la revisión,
la flexibilidad. El agua fluye y tú
mójate solo si quieres llegar al mar.
A mí me gusta el norte.
Yo vengo de la niebla.

lunes, 3 de enero de 2011

Percepciones de una hada verde (1)

"Mariposa transparente", de Hera, en ojodigital.com
















En los glaciares hay fósiles de cáscaras
de corazones maniatados.
Salen a respirar alguna noche y se disfrazan
de libertad, pasean bajo los acantilados,
presa fácil de las navajas al borde de un precipicio*,
de licántropos y vampiros sorbedores de vísceras
atrofiadas por la cadena perpetua.
A los maniatados, creedme, les gustaría
no marearse ni vomitar en las travesías,
hacerse con un parche de pirata bucanero
y tatuarse un dragón en las lumbares.

A un hombre libre le sobran zapatos
para patearse el mundo y manejar
épocas, culturas, religiones, olvidos,
bofetadas en los ojos, besos de tornillo,
arcadas perdurables sine die,
como para guiñarle el ojo a una hada verde.
Habiendo glaciares y lluvias.

(* Verso de Los ángeles muertos, de Rafael Alberti: "de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio")