martes, 18 de enero de 2011

En el fondo de los vasos hay relieves del límite cuando ene tiende a infinito

"Infinito", de Mikel Albarran Valle, en fotonatura.org
















Sigue la noche. Intranquila
no recuerdo a qué había venido.
Por qué mis ojos buscan las esquinas,
el suelo húmedo de invierno. Botas de goma,
cumbres escaladas con los pies mojados.
Había un bebé y desasosiego,
tiempo sin memoria. Cárceles y llaves
perdidas en esta mano que descorre las cortinas.
Un hombre salió de esa misma cuna
y todavía no habíamos llegado a resolver
el límite cuando ene tiende a infinito.
Tiempo. Memoria. Colapso.
Pásame una calada a ver si me despierto.

11 comentarios:

Tangata Manu dijo...

Si nos hubieran dicho desde el principio que todas y cada una de nuestras células nacía con obsolescencia programada, tal vez no hubiéramos dudado tanto a la hora de precipitar nuestras derrotas. Lo pasado pisado. Entre la niebla todo parece menos cierto. No hay infinitos en ninguna parte, aunque el universo podría contener innúmeras galaxias a todas luces incontables. La memoria es el peor de los calabozos. No hay infinitos, sino retales de instantes con los que tejemos el argumento de nuestros fracasos. Y también hay palabras, sí, para maquillarlo todo, para escondernos tras ellas, para disimular que mañana la desesperación será más grande.

josefina dijo...

Maribel, espera que vengo y nos tomaremos esa calada juntas.
Adelante que tu puedes con todo.
Muy majo el poema.
Un beso

Mos dijo...

El infinito es una utopía.
Con los pies en la tierra, mojados o no, con botas de agua o no, simplemente debemos caminar salvando colapsos y socavones.
Pásame una calada a mí también. Aunque llevo tres meses sin fumar.
No sé yo.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Anónimo dijo...

A la última palabra de tu poema le falta una ese.

javier dijo...

la linea que se para la vigilia del sueño es tan dulce, a veces que no quisieras despertar.
No en invierno, más en verano, cuando el sudor baña el cuello y humedece los sueñor y la almohada.
Creas belleza y tienes todo mi respeto, por compartirla y por ser el oficio de Dios

javier dijo...

separa por supuesto que no va separado

carlota dijo...

Ese enmendada.
Gracias

Anabel dijo...

Como decirte que eres una genia captadora de sensaciones e imágenes está muy manido ya (te lo he debido de decir cienes y cienes de veces), pues no te lo repito más, que me hago pesada.

Un beso,

Anabel

Jucar dijo...

No cuesta nada sobrevolar por los versos de tu poema y dejar la mente en blanco, danzar por las palabras sin intentar apropiarse de ellas, sólo disfrutándolas.
Un beso

Ana Márquez dijo...

Si cuando despiertes vas a dejar de escribir así, prefiero que sigas adormilada. Escribes como si se escapara una cierta luz oscura de tus dedos. Tu piel es una alidada del humo y las teclas, te reconocí enseguida. Me pregunto si me permites que enlace tu blog al mío. Mientras me dices que sí o que no, yo, que soy una descarada, lo enlazo desde ya. Lo desenlazaré si me lo pides.

Un beso, hada verde. Y mis felicitaciones y rendida admiración.

Luisa dijo...

Carlota, páseme ese peta a mí también que cada vez necesito más despertar. No sé tú, pero aquí las ovejas están calvas y a mis margaritas le han crecido piernecitas y boca. Se han pasado la tarde gritando: ¡Luisa, queremos un Brugal! Y, claro, he tenido que tirar las macetas por la ventana porque el perro quería hacérselo con ellas.

Un besazo.