viernes, 14 de enero de 2011

Más allá del nacimiento de los ríos, el norte acaricia tempestades

Foto de juanjo jiménez. Gavarnie
















La corriente de un río es efectiva.
Implacable.
Las aguas fluviales trabajan a destajo,
no ha lugar a las peticiones, la revisión,
la flexibilidad. El agua fluye y tú
mójate solo si quieres llegar al mar.
A mí me gusta el norte.
Yo vengo de la niebla.

6 comentarios:

Tangata Manu dijo...

Desde el embarcadero contemplo el paso sigiloso y raudo de las piraguas. El sol empieza a decaer. Hay un murmullo de aves al otro lado del agua. El mar está siempre demasiado lejos. La niebla me hizo puro. A mi me gusta la rosa de los vientos. Y el atardecer ardiendo. Y ese silencio que queda cuando cuelgas el teléfono.

javier dijo...

haces sonar las palabras

Oréadas dijo...

Las aguas buscan abrazos arrebatados..
Un saludo Carlota :)

Mos dijo...

Pues mojémonos todos para llegar al mar. Allí todo es inmenso y diferente.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Luisa dijo...

Hola, Carlota.
Llegar al mar es algo que asusta. El agua viene brava y sabe Dios si habrá alguna rama a la que agarrarse si quiere devorarnos un remolino.
Precioso. Me encanta el rumor de tu agua.

Un beso.

Anabel dijo...

Ese "yo llego de la niebla" es fantástico.

Me ha gustado mucho el fragmento que destacas de "El ojo de jade". Una verdad como un puño.

Otro besico,

Anabel