miércoles, 2 de febrero de 2011

Amnesia

Autora: Beg Mont. Información en elartedeloimposible.blogspot.com












 









Hay golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
(De "Los Heraldos Negros", de César Vallejo)

Retrocedemos.
Seguimos hablando de amor
mientras estalla la guerra. La vida
está en esas calles de contenedores incendiados,
allí respira lo que ocultamos en este oasis-judas
debajo de las baldosas. Pisoteadas. La lucha. Las ideas
escondidas bajo los pies aquí, ahogadas con la saliva derrochada
en los labios que buscamos para olvidarnos de recordar otra vez, nunca,
a qué habíamos venido, por qué en siete segundos se puede hasta morir.

6 comentarios:

javier dijo...

Las ideas cuestan sangre, cuando la rezón es sin ella;
nos salva la llama que mueve el mundo, el"otro", aquello por lo que perder con sentido, la vida

Qué madrugadora eres , mi neurona anda lavándose los dientes
beso

Luisa dijo...

Hay que amar sin perder tiempo que la cosa está que arde. Las ideas no tienen enemigos en la cama.
Me ha encantado, Carlota. Bien mirado, ya estamos tardando para olvidarnos, aunque solo sea por unos minutos, de que las cosas siguen como hace milenios.

Un beso muy fuerte.

javier dijo...

avuto paura
e sono tornato indietro dalla pazzia

Ho avuto paura di essere
una ruota
un colore
un passo
Perché i miei occhi erano bambini

E il mio cuore

un bottone

in più
mia camicia di forza

Ma oggi che miei occhi indossano pantaloni lunghi

vedo la strada mendicante di passi

(bacio)

josefina dijo...

Uffffffff, te quiero y desde luego tienes razon se puede morir en un segundo.
Un besote

Mos dijo...

La guerra. Siempre la guerra.
El amor, las ideas, los ideales, la rebeldía, la utopía, el altruismo, la reivindicación, la protesta, todo.
Todo está enterrado bajo las baldosas.
Mientras, la vida continúa.
También la guerra.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Anabel dijo...

El tiempo, la vida y la muerte, se mezcla todo en esta receta de segundos infinitos.

Qué bien cocinas en tus letras semejantes ingredientes.

Anabel