lunes, 5 de septiembre de 2011

No hay pan sin trigo y en los campos nos esperan también algunas sonrisas






















Deberemos hablar solamente de lo concreto.
Es tiempo de resistencia.
Por más que esperemos el sol, es hora de lluvia
y viento. Preparemos pues la piel para la tormenta.
Que pasen los minutos o los años. Cantaré mientras cuece
el puchero a fuego lento y estallan truenos dentro de tus ojos.
Si hay caricias no interrogaré las yemas de tus dedos.
Lo inmediato que han mamado nuestros hijos ya no existe.
No entiendo. No pregunto apenas. Transito.
Respiro un aire que reseca la garganta. No importa. Hablaré
lo justo.
No me doy por vencida. Si hay que cocinar sopas de pan,
sea.