martes, 22 de noviembre de 2011

Como los pingüinos

Imagen del documental "El viaje del emperador"
















Qué nos impide evitar los peajes boscosos,
la humedad de los helechos guarda el encanto
de las hadas, por qué si no me reconforta el olor a moho
y a verde profundo clavado en la tierra.
Ahora mismo podría decir no y qué pasaría. Nada.
Qué decidir, dónde clavar estos oídos sordos a cualquier salida.
Qué hacer con el pensamiento estancado en razones imposibles.
Cómo romper la imagen que ha moldeado el tiempo.
Es cierto que el error es un concepto ilusorio? Desviado? Vacío?
Imploro una trasfusión urgente de locura, un peeling de cerebro,
un collage de cerezas, higos y granadas en la pared de mi cuarto,
un masaje en el centro mismo de las trancas, ahora que ya saben
que el amor que arrastra todas las erres hasta la eternidad
es que te ames a ti misma, temblorosa hada verde,
como si fueras toda en una la pasión y la sangre
que pierden al Drácula y a la Mina de Cóppola.
Aunque también existen los pingüinos. Y su sacrificado viaje
para perpetuarse, con un amor difícil, esforzado, doloroso
y efímero,
tremendamente acotado por las estaciones y el hielo.

9 comentarios:

Ana Márquez dijo...

Te dejo un poema que seguro conoces de la poetisa gaditana Pilar Paz Pasamar. Las hadas tienen la virtud de hacer de la soledad un don. Besos y gracias por compartir, tengo menos tiempo ahora para visitar a los amigos :-) Pero volverá eso que llamamos exageradamente "normalidad", siempre vuelve...


Aprende a estar tan sola que hasta tu sombra misma

apetezca librarse. Se tú la compañera

de tus pasos, de modo que llegues a las cosas

siempre como el que llega de una tierra extranjera.

Aprende que el dolor sólo es de ti, la risa

sólo tuya, testigos los dos de tu manera.

Para que la luz fluya clara de tu sonrisa,

desaloja el fingido sol que el mundo te presta.

Quédate con la nada que brote de tus manos,

quédate con lo poco o mucho que seas

en la noche tranquila de tus mejores gastos,

en la sombra amorosa que ahora se te revela.

Los otros!... Si los otros pudieran comprenderte,

si alguien pudiera hablarte por dentro y no por fuera,

si esos que ahora te llaman no estuvieran atentos

al sonido estruendoso de las falsas trompetas...

Llámate tú. Sé música de tu propio instrumento,

color de tu pintura, cincel en la madera

de tus sueños. Dibuja lo que quieras decirte,

escríbete tu historia, escúlpete en tu piedra.

Aprende a estar a solas. Bebe el agua en tu mano,

nadie te la ha de dar tan limpia ni tan fresca.

Lo que tomes del mundo con la ayuda de otros

no podrás admirarlo de noche en las estrellas.

Oréadas dijo...

Solo los pingüinos viven el amor con el ardor del fuego a pesar del hielo en el que habitan.
Un beso.

lagunaseca (Josefina) dijo...

Besos guapa.

Mos dijo...

Puede uno amarse a sí mismo y amar a los demás como los pingüinos. Eso sí, la elección acertada nunca se sabe.

Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Anónimo dijo...

The Green Fairy came back! Trembling, passionate, bloody...

En lo profundo del bosque otoñal habitan los duendes salvajes.

Tesa dijo...

Que te traigan ración doble de locura para que nos hagamos la trasfusión cual siamesas unidas por el deseo de amar sin que eso requiera tanto esfuerzo.

Todos tus poemas son hermosos, Carlota. Algunos son tristes pero en todos hay pasión y anhelo por entender esto tan raro que es vivir.

Muchos besos,

fgiucich dijo...

También en el hielo se puede. Un texto bello y sugerente. Abrazos.

Galería de Letras dijo...

Hay sitios de sitios, y en el tuyo hay una magia que nos envuelve y nos lleva por caminos de fe, de volver a creer. Tus palabras respiran, tus palabras penetran. Que maravilla.

Carlota, te saludo desde Barranquilla, Colombia y te invito a tomar un café de mi tierra en mi Galería de letras. Un abrazo. Ah, y volveré con más frecuencia a visitarte.

fgiucich dijo...

Paso a dejarte un abrazo y ¡¡¡ MUY FELIZ NAVIDAD!!!