martes, 18 de diciembre de 2012

Traspasada la frontera de la inefectividad de los ungüentos

"Mujer tendida", de Juan Bautista Nieto










"Soy el poder dentro de mí.
Soy el amor del sol y la tierra.
Soy gran espíritu y soy eterna.
Mi vida está llena de amor y alegría.
(Y cuando la cantas muchas veces, 
pues mira, te la crees)".
Introducción de la abuela Margarita 
en la canción "Alma de cantaora",
de Amparo Sánchez


Va quedando menos para que pueda liberarme
de la lucha contra el tiempo.
Hay indicios que marcan que mi infancia
pertenece ya a una niña que acuno como si fuera mi hija.
Las pecas y la piel rugosa en el escote, los marcos
que encuadran los ojos y la boca son para que por fin
se sienta útil mi crema hidratante.
Traspasada la frontera de la inefectividad de los ungüentos,
seré tan libre como la chamana abuela Margarita.
Mientras, tengo estos ojos que te sonreirían si intuyera
que vienes con tu tiempo bajo el brazo.
Podríamos sentarnos en cualquier habitación o bajo un árbol
y acariciarte y mirar cómo caminas, desnudo,
y de vuelta compartes conmigo los gajos de alguna mandarina.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Tantas caricias en la boca con las que llego aquí

"Llamada en espera", de Juan Bautista Nieto




















"El amor es lo único que tenemos,
la única forma de poder ayudarnos mutuamente".
(Eurípides, Orestes)

Nada de diciembre extermina el sabor del enjuague
de tantas caricias en la boca con las que llego aquí.
Lo mejor de las horas que vendrán serán
las miradas densas, los rayos de luz que se funden
en alguna intersección que todavía no hemos cruzado.
En este punto me siento viva y el tiempo me empuja
sutilmente desde la zona lumbar para que pueda mover
libremente los brazos y las piernas. En un baile
que siempre es nuevo, que siempre nace de mis ojos
encendidos.
Disimulo todo lo que sé porque he de partir
como si nada supiera de la evolución cardiovascular
que me dejará atrapada en unos brazos
sin aliento apenas.
No me gusta vivir en la penumbra. Lo que tengas
que besarme o escupirme dímelo de frente
y de cara al mundo. Así es el juego aquí
en la frontera entre la carne y los restos que queden
para vestirnos mañana de otro presente.
Como tú, me merezco la exclusiva.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Como Marilyn, solo que mi sonrisa la guardo hacia adentro

My legs






















Las ciudades extrañas sacan a respirar
la sonrisa escondida de mis desayunos.
Hay quien no sabe qué hacer con su soledad,
como que quema, que asusta,
que no quiero asomarme al pozo de mis haberes,
si es que haylos.
Y yo que soy como un derviche giróvago dibujando
mi espacio con movimientos amplios y falda de campana sin sonido...
Y es allí, en la ciudad desconocida, donde dejo
la piel campar a sus anchas, donde vuelvo a activar el diálogo
que había dejado en standby. A la espera de otro aire.
He llegado en el tren de la luz, en el que el paisaje es un dibujo
estirado al otro lado de un cristal. Absorbo los perfumes, que dicen
tanto de los hombres; los suspiros, la quietud, la pierna que tiembla.
Cada quien con su vida en pausa en estos cincuenta minutos
pero con una soledad arropada por la luz y el paisaje que protege.
El tren de la sombra me produce un golpe sordo en el corazón.
Castigo en el fondo de la maleta el libro que podría exhibir en el metro.
Allí es donde siento la agresión más sutil: en la indiferencia con que los cuerpos
se rozan y se sumergen en la lectura, como diciendo:
yo sí que existo, no como tú, gris viajero de este tren fantasma.
Y otra vez en la superficie dejo que mi falda vuele sobre el respiradero
del cementerio underground. Como Marilyn, solo que mi sonrisa
la guardo hacia adentro. Es así como sé quién mira, quién conoce,
quién será capaz de acariciarme el pensamiento.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Piernas entrelazadas debajo de una mesa mientras las bocas mienten

Un tranvía llamado deseo























"Lo que mueve al santo,
la renuncia del santo
(Niega tus deseos
y hallarás entonces
lo que tu corazón desea),
son sobrehumanos. Ahí te inclinas y pasas,
porque algunos nacieron para santos
y otros para ser hombres."

(Fragmento del poema "Ninfa y pastor, de Ticiano"
de Luis Cernuda)

Los días son niños traviesos que juegan a poner la zancadilla.
Una va y cree que hay que guarecerse
de lo que no está escrito. Pero las horas ríen a carcajadas
de esta falda de tubo en la que me encorseto. La misma
que me hace caer con más estruendo porque, claro,
no puedo abrir las piernas.
Desde la acera mojada y sucia, con los labios heridos
y ensangrentados, veo con claridad que siempre hay piernas
entrelazadas debajo de una mesa mientras las bocas mienten
y parecemos educados, distraídos, algo indiferentes.
El futuro es el mayor inhibidor para la líbido. Sí, ese maldito futuro
que siempre buscamos de puntillas por encima de la piel ardiente.
Esa funesta manía de adivinar las fotos que aún no nos hemos hecho
es la que me tiene aquí, tirada, atada, dolorida y también
con ojos y boca de femme fatale con chirucas y medias de colores.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Acróstico por encargo sobre la húmeda cortina blanca y otras cosas

Viejos vagones en la antigua estación de Heilbronn


































Locomotoras oxidadas
Adornan lo que recuerdo de ti.
No tan lejano como para ser moho,
Imposible camino a desandar.
Entonces vestía convencida,
Bailaba sin afectarme el desapego,
Leía en diagonal todos los ojos
Atentos solo al lenguaje vacío
Con el que adornamos la cerveza.
Un tiempo puede una creer que no importa
Burlarse de la mujer paciente que va soltando cuerda.
Recalcitrante ella, suspira estoicamente,
Empeñada en dejarme a la deriva.
Lúcida, la mujer escondida.
Lenta, la que ahora tuerce el morro
En otro vano intento de parecer
Inadecuada para confiar, para reír.
Debo confesar que no me gusta escribir sobre recuerdos.
Aspiro sobre todo, pese a todo, a no darme por vencida.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Suposiciones que una se hace al volante mientras el semáforo está en rojo
















"Nada importante se produce de pronto. 
Ni siquiera la uva o el higo". 
Epicteto s. I-II d. C.

Últimamente todo es agua.
Fluir, no forzar, no traicionarse. Ser lo que se siente.
Bien podría elegirte para morir porque tienes la distancia
suficiente para cogerme la mano y dejarme ser y cambiar.
Te lloraría mis miedos sin pudor alguno.
Te elegiría para morir porque te intuyo lejos de la vida
terrenal, amigo del cosmos, oyente de sonidos que nadie sabe.
¿A quién elegirías para morir?
¿Para acompañarte en el momento donde el tiempo carece de sentido?
¿No te gustaría saber, como te digo, que te elegiría a ti?
Que serías tú a quien daría la carta donde le hablo a los cercanos
del amor que a veces no sé dar, de lo que lamento la postergación
de los afectos para el futuro que me ignora y dobla la esquina.
Tú, lejano, mensajero para los que me rozan a diario.
Tú, que te enfadas con el aire y das patadas con palabras
habladas con los dientes. Porque no eres de aquí, eres de más lejos.
Por eso te elijo, te elegiría a ti si ahora mismo pasara de viva a moribunda.
Somos seres fluyentes a veces estancados.
Como el agua, buscamos los resquicios por donde deslizarnos.
Seguir, seguir, no parar, fluir. Vivir
hasta morir.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Elogio de lo inacabado


"Reflejos". Fotografía de José Luis Ceña Ruiz






















Me recuerdas a Bruce Lee por la forma de inclinarte hacia atrás
y traspasar con la mirada cuando crees lo que dices. Fascinada,
te pido un bis porque jamás he visto de cerca una mano firme,
unos ojos rayo, unos labios suaves y en paralelo con el horizonte.
Prefiero siempre un exceso de certeza porque yo tengo el monopolio
de las lamentaciones. Y también la pasión escondida,
que es donde debe estar para mimar la intensidad y para darle
la exclusiva a la piel que luego me ocupe.
Así alimento mi imaginario. Te veo en blanco y negro
acompañando al silencio que tanto sabe de lo que no digo.
Existe un sostenido donde contenemos la respiración y todo es claro.
El resto será explicarnos a veces, como recordatorio,
qué personas reconocimos exhaustas encima del deseo.
Deberás forzarme a dejar las cosas a medias. Qué debe sentirse
cuando lo inacabado deja de perseguirte hasta el fondo del tímpano.
No he de ansiar resoluciones excepto en las demandas de presencia o de simples
-diamantes- abrazos.
Por lo que he oído, no tengo más obligación que contemplar este atardecer.

domingo, 28 de octubre de 2012

Protesto con una sobredosis de vaho por encima de tanta indiferencia

"Indiferencia", de Noemí Gómez, en fotocommunity















Lo que tiene el hielo es que resbala.
Para bien y para mal la materia, que puede ser tu bota
o un pie descalzo, o un fruto que abandona la rama seca,
inicia un movimiento imprevisible.
Y es frío. Y mojado. Y moja. Y enfría. Y empuja.
Puede ser que te enojes o hasta que te cabrees
al abandonar tu verticalidad seria y controlada.
El hielo está ahí para darte la oportunidad
de descubrirte bailarín, equilibrista, payaso. Imperfecta.
Creativa.
Por los poros de la piel se desliza el vaho que fabrican los huesos.
Soy una mujer chimenea y alguien puede creer que huele a chamuscado.
Nada más lejos. Como digo es vaho,
no humo de ceniza.

domingo, 21 de octubre de 2012

NA DU

"A todas las niñas valientes que salen a buscar lo que quieren", de la serie Miradas de Nicoletta


























"Nada está perdido si se tiene el valor 
de proclamar que todo está perdido
 y hay que empezar de nuevo". 
De la novela Rayuela, de Julio Cortázar

La otra cara del desencanto pasea por Heilbronn, una ciudad mediana, verde y cuidada del suroeste de Alemania. Debe de andar con su saxo por la frondosa orilla del río, con los huesos húmedos y el estado de ánimo tendente a la explosión irascible. Ella recuerda su pelo rojizo, su verborrea nerviosa a veces y su aparente frialdad. Son ahora mismo, en octubre, las dos caras de una misma moneda: dos almas sensibles que tienden al aislamiento porque su inteligencia se topa con la barrera del exceso de emotividad. "Na Du", le increpa él en algún whatsapp, "¿cómo estás, mi alma?". El germano no puede esconder sus ocho años de residencia en Andalucía. Siempre le habla con nostalgia de aquella época. De cómo le enamoró la alegría de vivir de España, de la cual carecen sus paisanos, según él, y repite hasta la saciedad que el problema que tenemos ahora los españoles es que, a finales de los ochenta, pasamos de ser pobres a tener en exceso y a entrar en el consumismo. Allí empezó el fin de la alegría. Cuando se empieza a poseer, viene el egoísmo, la desconfianza y, sobre todo, el enclaustramiento. "Y así es como estáis ahora en España: sumergidos en la tristeza. Y yo eso ya lo tenía en mi país", recuerda.
El alemán patilargo y la catalana menuda, más que conocerse, se reconocieron un octubre de hace dos años. Identificaron su singular manera de dolerse de la soledad y de sentirse ajenos a casi todo. Con eso es fácil compartir un año de amor, seis meses de deseo. La catalana menuda ha vuelto a encerrarse en su concha porque su historial amoroso va en aumento y siempre, después del último, cuestiona su capacidad de simplemente vivir. De simplemente levantarse y dejar de sentirse culpable. Aunque le queda el consuelo de que todos sus ex le envían e-mails o whatsapps y le hacen partícipe de sus sentires. Eso mitiga algo el desencanto. Pero en las tardes de domingo, la catalana menuda maldice su buen talante y maldice también el paso del tiempo porque, de camino a los cincuenta, nota como el óvalo de su cara ha dejado de ser firme y eso no hay crema reafirmante que lo solucione. A partir de los 45 tienes que aprender a vivir con tu papada, con los pliegues de los codos, con la grasa del abdomen. Pero eso no le importaría, a la catalana menuda, si hubiera alguien que muriera por ella, como en la canción de Sabina. Pero morir como muere Antonio Banderas por Eusebio Poncela en la La ley del deseo de Almodóvar. ¡Y es que está muy loco, hostia! Porque el deseo, ese carrusel en el que te subes sin acordarte de tu fecha de nacimiento, se convierte entonces en la mejor crema reafirmante y en el más mágico de los antidepresivos.
El alemán histriónico sonríe pensativo a orillas del río Neckar recordando lo que solía decirle a su chiquinina catalana: "¡Ay, mi alma!, a ti lo que te hace falta es un buen tripi. Con eso te darías cuenta de muchas cosas, verías con claridad lo invisible y lo único importante que ahora, desde la oscuridad, te aprieta en el corazón".
"Na Du (¿qué tú?)", le escribe la catalana menuda otro lunes gris y pesado como una tonelada de cemento.

jueves, 11 de octubre de 2012

No puedo ser María Magdalena y sostener a la vez con furia una piedra entre las manos

Obra de Claire Streetart





















"Veo el océano desde mi ventana,
está muy aburrido,
hoy no hay ballenas
ni olas de marea".
(Fragmento de poema de La energía de los esclavos, Leonard Cohen)
Llegaba a ti, como hoy, huyendo
de lo ingrata que soy ante la vida.
En los días que eran nuestros ansiaba la pérdida
entre tus brazos, retorcerme y abandonarme
como en el sueño de esta noche que condena
la maldita mañana y los pies arrastrados
a desperdiciar instantes, abortos de sonrisas
que son bofetadas incomprensibles en los rostros
desconocidos con los que comparto espacio.
No sabía del deseo, aspiraba a elevaciones místicas.
Y ahora intuyo que todo empieza en la piel,
que todo acaba también con la carne dormida
o malherida. Esta noche mi boca ha tenido un déjà vu
y he sentido en los labios sabor a mar, a sangre,
a todo lo que ya me había perdonado y ahora resucita.

lunes, 8 de octubre de 2012

Ending summer



"Aunque solo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe".
(Del poema No decía palabras, de Luis Cernuda).

Cómo se recompone una cuando se queda estancada en una frase.
Sigo teniendo hambre de eternidad y, pese a todo,
volvería -volveré- a sentir el vértigo de la caída.
Justo ahora un sms me propone preparar mi vehículo para el frío.
Qué ironía, podrían comprobar mi batería gratuitamente en octubre
porque creo que en enero voy a tener el corazón helado.
Ending summer.
Son estas transiciones las que dejan escarcha en el abdomen.
Nunca confía una, a pesar de la experiencia, en que hay asfalto
al volver la curva más cerrada a la derecha.
Bajo los surcos de la frente, la permanente contrariedad de cada fin
y cada inicio, está también la penetrante y oscura mirada.
No me deshago aún de este verano, lo arrastro en esta mezcla
de botas y minifalda y de melocotón tardío que enjuaga las caricias
perdidas en una playa de octubre. La mejor playa, el más azul
de los mares.
Se me hace extraño dejar allí al interlocutor con el que jugaba
a estar viva. Coger de nuevo el punto de vista impersonal,
las generalizaciones, el bostezo al inicio de todos los poemas.
Volveré al precipicio donde dos manos sujetarán los sueños,
las promesas que incubo, cálidamente desoyendo al frío que amenaza,
a unos diez centímetros debajo del ombligo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Algo de locura habrá de quedarse para poder vivir en mi sano juicio

Imagen de Andrés Hernández


























"Y así, del mucho leer y poco dormir 
se le secó el cerebro, 
de manera que vino a perder el juicio".
Fragmento del Quijote

Acabado el ciclo de la piel
con el verano,
diáfano el instinto meciéndose en mi soledad,
con las paredes renovadas, como para darme impulso,
afronto el sabor de la sal en las mejillas,
cada vez más contenida -la sal-, a fuerza de conocer
los mecanismos recurrentes de lo que soy
o acaso el molde en el que mi ser se concentra.
Siempre buscando resoluciones, finales, conclusiones,
-archivos-
este ser que vive en mí, tal vez yo,
va concediendo espacio a las transiciones.
No sin dolor de tuétano. No sin muerte
a cada paso.
Cada vez soy menos la yo que me sentía.
Cada vez soy más la yo desconocida.
Suena un violín del Far-West y mis piernas
bailan solas, las manos en la espalda,
los labios silbando porque, irremediablemente,
-o afortunada-
voy perdiendo el juicio.

martes, 25 de septiembre de 2012

No es más cierto el miedo que la existencia de un árbol que baila






















Esta ilustración es de Brian M. Viveros y le encantaría a mi amiga Le. Va por ti.
Pero al texto -y tal vez a mí- nos pega más esta de Milk:






















Van pasando árboles porque ya no hay postes de la luz.
Árboles, el mismo árbol, un árbol, el árbol.
Que se dobla hacia la derecha. Árbol doblado.
Pero muy suavemente, con gracilidad. Árbol que baila.
A mi lado un hombre huele a ajo, a sudor. A miedo.
A qué puede temerle un hombre así, al que se le marcan las venas,
un hombre de labios finos, sonrisa invisible, barba cerrada
y ropa de hombre como cuando yo era pequeña.
Hay hombres así, como venidos de atrás, a los que imagino
haciendo cosas serias. Y oliendo a sudor. Y luego están los hombres
como el que me mira enfrente. Con el alma cargada.
Antes recogía todas las señales. Ahora estudio cómo transmitir las mías.
Mientras tanto, cuento árboles que bailan, y recibo este otoño
agradecida, deseosa de sumergirme en su cálida hojarasca.

sábado, 1 de septiembre de 2012

De cómo menos es más y de la importancia de desprenderse de los objetos que ya nunca miras ni tocas

El río Neckar a su paso por Heilbronn






















Cada vez vuelvo menos cuando acaba el verano.
Voy dejando partes de mí en los ríos de otras ciudades
malditas donde alguna niebla marcará el carácter de las sombras.
Son las partes que sobran, las que ya no reciclo.
Vuelvo, como últimamente, más humilde, más con los ojos húmedos,
más con la certeza de la incertidumbre, de la vida camino, libro abierto,
corazón como única guía en lo importante.
Vuelvo satisfecha de no pretender que todo cuadre.
Vuelvo con la caricia en las pestañas para quien quiera verla.
Tú sabes que hay amor. Yo sé que me ves cuando me miras.
Y lo demás es el camino. El tuyo. El mío. Y practicar lo cotidiano.
Siempre hay dados en el aire, cayendo, y en reposo. Todo a la vez.
Habremos de seguir desguazando lo inservible. Será suficiente al final
con nuestras risas y los pies descalzos.
Quizá como para Votg e Hildegunde*, la vida cercana nos será vetada.
Tú serás más sabio y yo, por contra, no haré caso de leyendas medievales:
como tú, intentaré aprender, no me quedaré quieta más que para coger impulso.
No sabemos aún lo afortunados que somos.


(*Leyenda de Votg e Hildegunde, en Heilbronn)

miércoles, 8 de agosto de 2012

Y tú allí, con tu sonrisa en la distancia entre dos puntos que te sostiene

























"Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo

tercamente escondida

detrás de los finales".
(Fragmento de un poema de Roberto Juarroz)


¿Me va a doler?
Vivimos en paralelas separadas por lo cotidiano.
Yo alargo los brazos con plena conciencia de mi cuerpo:
hombros relajados, abdominales tensos, lumbares protegidas,
bailarina en esta línea sobre la que contemplo el universo.
Y tú allí, con tu sonrisa en la distancia entre dos puntos que te sostiene.
Te pienso, me piensas, te pienso, me piensas. Escribo. Cantas.
Alargo los brazos y el universo son tus ojos.
No me consuela el amor que se arrastra por la tierra, el amor
cicatriz que nos hace las maletas para vivir lo que sea, da igual,
sería un pecado ignorar lo que siento cuando tu mano encaja
en mi pelo, cuando tus ojos me besan al verme pasar.
Me va a doler, susurro acobardada.
Prefiero el sabor dulce de esta despedida a tu puerta cerrada, sonríes.
Y a mí que esa sonrisa me pone el alma en carne viva.
Como tu soledad, que me recuerda tanto a la mía.
Como el agua del mar y el horizonte. Tú.

domingo, 5 de agosto de 2012

Se les llena la boca de sexo en...

Foto de Elia Verano
Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James

Bueno, el título de esta entrada es solo un señuelo para atraer vuestra atención, aunque el tema va por ahí. Últimamente ha caído en mis manos el primero de la trilogía de los más vendidos y de los más influyentes en las mujeres norteamericanas y que ha supuesto un revulsivo en su vida sexual. Así nos lo venden, al menos. Menos lobos...
Es solo una novela romántica más. Pura y dura. Con todos los ingredientes de la novela romántica: la chica es virgen y no conoce la masturbación (cómo no) pero tiene unos orgasmos de la hostia solo con que le rocen un pezón. Y cae rendida en brazos de un empresario que está buenísimo y que guarda secretos inconfesables y que, cómo no, es más rico que Onassis (EPD). Ella se guardaba toda entera para conocer a su hombre, como no podía ser de otra manera. En cuanto al chico, vive atormentado pero su virgen particular le hace sentir cosas que nunca había sentido. Ella intenta salvar a su rico atormentado y él, proteger y dominar a su madona viciosilla. Lo de menos es que lo adornen con un fondo sadomasoquista. Para mí no tiene nada de pornográfico este libro y todo de novela rosa al uso. Y lo de más es que tantas mujeres -y hombres- se sientan -nos sintamos- atrapadas en esta lectura. En mi caso, lo confieso, me ha retrotraído a mis tiernos dieciséis, cuando devoraba la colección entera  de novela romántica de Corín Tellado. Los clichés son los mismos y fácilmente reconocibles. Lo que engancha no es que nos pongamos más o menos calientes con las descripciones de los encuentros sadomaso (para mí descripciones totalmente blancas y edulcoradas), sino esa identificación con los amantes protagonistas: ¿es ese el modelo que todavía soñamos? Estoy preocupada.

Zonas húmedas, de Charlotte Roche

Aprovecho también para dar mi opinión sobre otra novela que se "vende" como casi pornográfica y que, a mi entender, no deja de ser un monólogo de una adolescente de dieciocho años que, con lenguaje claro y directo, sirviéndose de la escatología (más que de lo erótico o pornográfico que para mí es inexistente a lo largo del libro) como forma de expresión de la rebeldía, está gritando lo sola que se siente. Simplemente.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Este divagar de las palabras que a veces te saca de quicio

"Templanza", de Nicoletta










Afortunados somos porque estamos perdidos.
Perdida yo, en mi orgía de dudas.
Perdido tú, resistente ante la inercia, canto de sirenas.
No sobreviviremos a esta broma que es la vida
donde andamos empeñados en ponerle nombre a lo innombrable.
Me rindo ante el océano que veo en tus ojos y te quiero
pese a la lejanía que nos invade. Así son las cosas,
no hay rumbo que seguir más que el pasillo de lo incierto
como este divagar de las palabras que a veces te saca de quicio.
Y es que hoy no he comprado entrada en la platea de lo concreto.
Hoy todo es aire. Y tus ojos.
Y el roce de nuestros pechos en el penúltimo abrazo.
Todos mis huesos se adaptan al hueco de tus manos.
Siempre ha sido así. Inexplicable. Telúrico. Febril. Inacabado.

martes, 17 de julio de 2012

La lejanía de mis amantes es directamente proporcional a la abstracción de todas sus virtudes























Ya hablé una vez de las orientaciones espaciales
y de su influencia en los amantes.
El diez de espadas vertical era mi carta cubierta
por los enamorados yacentes. Había amor y dolor
en igual medida. Ahora en el corte domina la estrella.
(He de creer de nuevo).
Dije un día, también, que para morir
la vida es imprescindible. No basta con estar,
hay que ser, involucrarse hasta el tuétano.
Hoy constato que todos mis amantes están lejos.
Por eso soy capaz de quedarme con lo mejor de cada uno:
el amor, la generosidad, la nobleza, la sencillez, la rebeldía.
De esa abstracción de sus virtudes alimento mi corazón,
le doy lecciones, le digo que paciencia, que humildad, que ya será,
que, de hecho, ya fue, ya estuve, ya vi, ya sentí, ya recibí.
Y ya di.
Pero mentiría si dijera que no esperaba nada a cambio.

domingo, 15 de julio de 2012

Pausadamente o atolondrada puedo elegir mi flirteo con el tiempo

"Al.lota decadent", de Ramon Casas



















Podemos someternos a la tiranía del tiempo.
Bailarlo gracilmente y así creer que es lo correcto.
Las manecillas de un reloj antiguo de cuerda
guardan algunos recuerdos en el sonido que llenaba
el pasillo oscuro de las noches ya pasadas.
O descompasadamente agitar las piernas al aire
y apuntarnos a todos los cursos que prometan presentarle
el universo a mi alma escondida. Exhausta dormiré las noches
porque no habrá fuerza para saludar al pasado. Rebosará
el cesto de la ropa sucia y apenas podré combinar los colores
con acierto.
Pausadamente o atolondrada puedo elegir mi flirteo con el tiempo.
La ermitaña con el candil o una loca colgada por los pies.
Elegir.
Y, en cualquier caso, descartar a la pereza disfrazada de sirena soprano.
No habría mayor pecado que evitar el amor en nombre de la desidia.

viernes, 13 de julio de 2012

No hay poesía

"petite morte"























Con todo lo que se cuece a nuestro alrededor: Bruselas, Madrid, Rajoy, la roja, un incendio en Valencia, Rajoy en Kiev, la marcha minera, Rajoy anunciando la subida del IVA y nuevos recortes, sus peperos aplaudiendo, algún ex-cargo político haciendo contrabando de tabaco porque igual es que no llega a fin de mes... Y nosotros que seguimos durmiendo.
Hoy no hay poesía. Pero me ha gustado la ilustración en tinta china que es obra de Javier (Tintas y colores)

martes, 3 de julio de 2012

Literatúrame y Sabara Editorial























Arranca la plataforma online Literatúrame (http://literaturame.net ) y con ella la editorial Sabara (http://sabaraeditorial.com), en un acto que tiene lugar este jueves 5 de julio, a las 19.30 horas, en Callezaragoza.com (San Vicente Mártir, 23) de Zaragoza y donde se presenta el poemario Calafell, de Fernando Sarría, como primera obra de Sabara, junto a otros cuatro títulos entre los que se encuentra mi poemario Trece poemas a Norbert.

Mil gracias a Emilio Gil por la reseña de mis trece poemas que ha colgado en el blog de Literatúrame y que os animo a leer en el siguiente enlace:


Sabara es una editorial de libros electrónicos, con lo que os podéis hacer con las primeras obras que publica (https://literaturame.net/editorial/sabara) a precio muy económico y con la rapidez y facilidad de la red.

Sabara poesía:
- Calafell, de Fernando Sarría
- Frunces en la rima, de Francisco J. Picón
- Trece poemas a Norbert, de Maribel Mir Alvira

Sabara narrativa:
- El silencio, de José María Latorre
- Cuentos para leer con una sola mano, de María Dubón

miércoles, 27 de junio de 2012

Soy la heredera de un duelo ignorado que hace que hoy me sangren algunas dendritas

Obra de Antonio Guerrero
















Heredamos los duelos.
Esa mirada triste, la cabeza ladeada,
el hombro alto. La vuelta a la posición de reposo:
qué hago aquí, arrastrando una pena que no entiendo.
Cómo, si no, se explica esa pose en mi niño triste,
moreno y triste.
Heredamos los duelos porque lloramos a destiempo.
Tomo nota y desde hoy buceo en y desde mi corazón.
Observo, me sumerjo, evito ser mi juez y mi verdugo.
Con eso espero no juzgarte a ti. Observar y tomar
lo que me guste. Sin más. Y es que no hay más.
Eso dicen.
Buceo desde mi corazón y aparco esa moral
que un día me inyectaron a traición.
Como en un parto, me hago amiga del dolor
porque sé que luego estaré yo.
¿Sabré reconocerme?

lunes, 18 de junio de 2012

Me acojo a sagrado






















Entre la verdad y la mentira está el gris,
la mera existencia. Los días
en que tu impulso aligeraba mis pasos.
Eran verdad la risa y la duda
como lo es ahora el vacío engañoso y amnésico
con lo que la piel ha sentido.
A eso me acojo.
Cuando el eco de las venas me catapulta al borde
del infarto, me resguardo en mi piel como si de un monasterio
medieval se tratara.
Allí, esta proscrita se guarece de su propio látigo
con la esperanza del indulto.

viernes, 8 de junio de 2012

Habremos de elevar a paisaje la sencilla sucesión de lo que pasa

Las bordas de Viadós en el valle de Chistau (foto: juanjo jiménez)


















Para jj, que me enseñó a mirar

En tierra de hobbits dormirás
donde yo pude haber sido aprendiz de sonrisa.
Por eso sueño con hadas verdes que vuelan
y observan, que nunca se equivocan.
Guardo de ti el paisaje descubierto, los ojos
que ya nunca dejan de mirar a los quejigos,
las hojas secas, los helechos. Y el olor que habla
conmigo y de ti. No quiero pero comparto tu silencio
y el eterno retorno del desencanto y la contradicción
de lo que somos.
Se dilata este tiempo de no acción y de sí pensamiento
improductivo, viciado, vacilante.
Detrás quedan las heridas de las crisis, lo que nos reserva
el cuerpo de sorpresa por no haber sido hacedores sino actores,
por no saber ver, simplemente, la sencilla sucesión de lo que pasa.

martes, 5 de junio de 2012

Un nuevo poemario

Nace en breve Sabara Editorial. Un proyecto de editorial de libros electrónicos, idea de un grupo de zaragozanos entre los que se encuentran Fernando Sarría y Luisa Miñana.
No me cansaré de agradecer que entre los primeros títulos esté mi nuevo poemario "Trece poemas a Norbert", del cual os dejo una muestra en audio del poema "Sangrando imperfección..." (clicad encima del título), con mi voz y acompañamiento de fondo con flauta japonesa que debo a Ruben Friedrich. Gracias.

Sangrando imperfección antes que compartir el aroma del miedo

jueves, 10 de mayo de 2012

Antes del alfa y de la baba resbalando en la comisura de los labios
















Hace tiempo que he dejado de soñar.
Me refiero a ser autora de un particular imaginario,
antes del duermevela, respirando el perfume
de la almohada. De eso sí soy dueña, de los aromas
de los que me rodeo.
Antes del alfa, y de la baba resbalando en la comisura
de los labios, repetía mis mantras y protagonizaba
historias en las que siempre era mujer deseada,
admirada, pensativa, callada. Diferente.
En esa virtual existencia a la que regresaba de noche
era feliz. Como cuando creía que la vida te abre las manos
y viene a buscarte. Ingenuidad. Inocencia. Mansedumbre.
Resultado de tantas cosas que dejamos de explicar
a nuestros hijos. Como que sin sueños se apaga la luz.
Moría ayer una vecina. Anciana, pelo gris, ojos enrojecidos,
expresión de no entender a dónde vamos tan deprisa,
con falda negra y todavía delantal, olor a rancio, como la vida
que se apaga. Voz ronca cuando se alejaba y decía
no entiendo qué os pasa hoy a las embarazadas, por nada
ya echáis sangre. La casta se afloja.
Cuándo empezó Lorenza a ser señora? La señora Lorenza
a la que le abro la puerta por respeto y le hablo de usted.
No quiero ser señora nunca. Ni llevar faldas negras ni restregarme
los ojos legañosos, harto enrojecidos.
Ni llorar por el mundo que me envuelve. Sola. Incomprendida.
Anacrónica.
Seré la loca de los gatos. Despeinada. Huraña. Diferente,
como en mis sueños de almohada difuntos.
Y con faldas de colores imposibles.
Lo intento alguna de estas noches. Imaginarme a dónde voy,
qué quiero. Construir mis mantras. Creer.
Os juro que lo intento.

domingo, 6 de mayo de 2012

He de romper mi compromiso con lo trágico






















Siéntate y sírveme una copa
porque esto puede acabarse mañana
o en cinco minutos. Nada trágico.
El olvido habitual de lo que es la vida.
Bebamos, pues, y acariciemos el tiempo, el sol,
la ternura y las palabras, compañeras de viaje.
Con el horizonte de lo finito, con todas las posibles
conclusiones de los temas abiertos, trato quizá hoy,
como método, de abordar una a una las equis
con las que tropiezo. El cuerpo y los otros, los que me miran
desde fuera y lo que malfunciona dentro, guardan
sus propias razones.
No somos nada de lo que habíamos soñado, no hemos nacido
para cumplirnos promesas.
Hoy somos tu cuerpo y el mío estirados al sol, alguna mirada
de ternura -eso es amor?- tres o cuatro caricias,
una carcajada porque tú y yo nos reímos igual de lo absurdo,
el rey de bastos y la rueda de la fortuna entre la arena de una cala.
Como digo, afortunados.

miércoles, 18 de abril de 2012

Las pequeñas guerreras de mis territorios viscosos

Técnica mixta sobre papel de Dora Salazar


















Voy a dejar pasar abril y el polen
de la incertidumbre. Barrios enteros estornudan
hastío, no hay anticernes que mejore las ojeras.
Coincide, como en una confluencia planetaria, la tristeza colectiva
y el efecto de los años en el cuerpo que aguanta mi mente.
Entiendo ahora, con claridad cristalina, el anuncio de actimel.
-Un beso, elegante Lola Herrera-.
Las defensas, esos pequeños guerreros que defienden
los territorios viscosos que en realidad soy, se rinden frente a Cronos.
Y eso que Einstein dijo que es relativo. Pero mis guerreros
-o serán guerreras?- nada saben de los sabios alemanes
ni de leyes universales.
Estornudo, pues, con una conciencia diferente.
Cuido la dieta, me resguardo de los aires acondicionados,
tomo própolis y no me salto ni una clase de pilates.
Lo demás no lo controlo. Como tampoco el imprevisible capricho que dirige
los afectos, lo que alargan unos ojos tras la saciedad de las caricias.
El escáner afectivo nunca se detiene.
Voy a dejar pasar abril. Y el polen de la incertidumbre.

lunes, 16 de abril de 2012

Poetas de Zaragoza en el Smiling






















Este jueves 19 de abril espero disfrutar con la presencia de Fernando Sarría y Fran Picón en el Smiling Jack de Lleida (C/ Sans i Ribes, 6), en donde presentarán sendos libros.
Aprovecharemos para compartir versos, prosas y copas.

miércoles, 11 de abril de 2012

Acerca de la verdad y su idilio con la libertad






















Es importante esto que escribo. Para mí. Después de los abrazos hay una desolación que, no por conocida, duele menos. Más allá existe lo que soy, pero intensificada. La que dejé antes de coger este testigo. Si confiara plenamente en ella este dolor sería más liviano. ¿Aprendo? Aprendo. Siempre me descompongo en la antesala de las despedidas. A veces, como ahora, deshago el camino. Me contradigo. Soy humana. Aunque no me guste. Aprendo. No habrá remedio mientras no confíe. No habrá remedio mientras no deje de buscar un refugio. La casa perdida. El origen. Me equivoco. Aprendo. Duele.

miércoles, 4 de abril de 2012

Los días distintos

Ilustración de Pilar Roca























Todas las palabras se me vuelven pinchos de alambrada,
arma arrojadiza con trayectoria de búmeran,
cerilla mojada en una noche oscura y sin luna.
Vienen los días distintos
a demostrar que nada es permanente...
Pero yo no quiero explicarlo así, difuminado,
abstracto, impersonal y frío.
Los días distintos coinciden con esta lluvia,
el cielo gris y la garganta inflamada. Con sueños
de un primer amor adolescente donde perdí la oportunidad
de inventarme digna de mí misma. Sueños donde el hijo
perdido nunca sonríe, como yo, o pese a mí. Porque también
podría ser que anduviera al otro lado, y fuera creyente.
De otra vida viene la paz del ángel que me prepara el bocadillo
y el café. Eso me sostiene hoy. Y algo de própolis
porque las abejas sí saben protegerse.
No sé si voy a saber hablar contigo dos palabras,
cruzar el río que nos separa porque cada vez me quedo más tiempo
en esta orilla. La de está bien, voy a dejar que el viento me lleve
porque el control no existe.
Podría explicar también que debería llenar la nevera,
buscar el biquini, llamar a mis amigas y pasar las horas
ante un café como si nada, o encontrarme a mi madre
en el súper y ponerla al día de este orden que fabrico,
decirle que tranquila, que la vida pasa igual para todos.
Que todos los días son distintos.
Explicarlo sencillo, concreto y cotidiano.
Aunque me sienta así, difuminada, abstracta,
impersonal y fría.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Palabras para los afectos por si la prisa se convierte en una sombra grotesca






















Por si me olvido,
por si de repente un día el tiempo y el espacio
son solo de los otros,
por si no he podido explicar lo único importante
-que es, por otro lado, lo que siempre busco-
por si la prisa se convierte en una sombra grotesca
y un muro se levanta entre mí y lo cotidiano,
por si pasa eso
y porque me da la gana,
a ti -familia, amigos y algún hombre
que me abraza cuando río y cuando lloro-
te digo que te quiero.
Algo de pornográfico tienen las dos palabras,
que me desnudan y hacen titubear más que la piel abierta
frente a un amante nuevo. Algo tienen que ver, esas palabras,
con otras como libertad, aburrimiento, obligación y miedo.
Miedo.
Miedo quizá a no poder decirlas nunca más.
Lo no dicho parece que no existe.
Pero solo es eso. Una apariencia de no existencia.
Ausencia ficticia.
Incomprensible software el de los afectos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Un cajón de asuntos sencillos que vale la pena transmitir

"Stop de world", por Laura McCullagh























"Y el que piensa,
el que hace del pensar lo principal,
ese podrá acaso llegar muy lejos en esto;
pero ese precisamente ha confundido la tierra con el agua,
y un día u otro se ahogará".
("Der Steppenwolf", H. Hesse)

Nostálgica admiración siento por las mujeres
que me explicaban el mundo cuando los ojos
estaban de un marrón enorme, cristalino, y la risa
era un impulso espontáneo, el mismo que conservo
para aprender a amarme.
Y digo mujeres porque eran ellas las causantes
de los olores cotidianos que cada vez menos
fabrico ahora yo. No le echaba cuenta entonces
a la importancia de lo sencillo, a la conciencia
de caminar con los pies, uno primero, otro después,
y de no atropellar las acciones en nombre de lo incomprensible.
No era adicta a la prisa todavía.
Este bullicio cargado de redes y de engañosos contactos
casi me hace olvidar que puedo ser, soy, portadora
de un cajón de asuntos sencillos que vale la pena transmitir.
Como que el caldo no ha de ir en tetrabrik
o que es mejor limpiar las cortinas antes y después de los inviernos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

En un armario marrón

"Dreaming reader", de Cyril Roland


















Vuelven los sueños y olores de antaño.
La habitación vieja de un hombre joven
que jamás conocí. Los cómics que guardaba mi abuela
en un armario marrón que olía al yang que solo
me habló algunas noches explicando cuentos.
Camino por esa casa infancia con los pies en el aire,
el eco de la risa de la anciana que me amó,
y yo le hablo a alguien de la maleta del muerto,
de los olores y habitaciones que dejó para siempre
aquí, en las noches donde rastreo la confirmación
de lo que todavía no he hecho, de todo lo que nunca
sabré si es mi camino. La templanza me canta al oído
pero no siempre sirve aplicar cordura cuando hierven
las palabras que se dejan por descuido, tal vez
por curiosidad, en mis bolsillos.
Suelo inventarme excusas para postergar
las decisiones, como que hay senderos de destino
o que las señales marcarán el devenir. Me gusta pisar
delicadamente el suelo, conteniendo los pasos de un oso
que impaciente y desde dentro me zarandea.
Por eso he vuelto esta noche a aquella casa donde
nadie ríe ya, salvo el eco, y  a ese armario marrón
donde busco un mensaje cifrado, tu olor, el universo.

domingo, 29 de enero de 2012

El deambular de estos días tan llenos de esquinas

"Escuchando blues", de Astrid Garrobo























Mire donde mire
los hombres que me sonríen
suben montañas y esperan de mí,
qué sé yo, el pacto de la sangre
de cuando éramos niños,
días de vino y de rosas,
qué sé yo.
Los hombres que me sonríen
suelen ser sabios, yo les miro,
admiro su sombra que ya sé difuminada.
Mis mujeres siempre tienen ojos
columpio que acarician el deambular
de estos días tan llenos de esquinas.
Columpio y manos garra
que atrapan y me sujetan,
benditas mujeres diamante,
que guardan en un cofre
todos los abrazos que suplico.

lunes, 23 de enero de 2012

Un día querré abrazar apretujando como lo hace mi madre



















Todo empezará el día en que no tenga ya horizonte.
Sabré abrazar entonces sin palabras, besar besos
que leen y escriben , no besos al aire de señora
de modales finos aunque le huela el aliento a hipocresía.
Parecerá que empiezan las horas a cantarme al oído
lo que tantos años anduve buscando. No importará
que nada esté acabado porque nada ha de acabar
aunque todo termine.
Habré entendido.
Recogeré tus ojos y tus labios sin preguntar
-como hice tantas veces, insistente hada soprano-
dónde irán a parar todos los minutos que hablamos
palabras, mientras la vida se ríe de nosotros,
disfrazada de mujer de vida alegre, vestida de rojo,
con orgullo de carne abierta y madura, y con la mirada
compasiva, no sin esperanza todavía de desnudarnos
a gritos y empujones en el centro comercial de los no vivos.

jueves, 12 de enero de 2012

La silla

Blancanieves Ferrer tenía esa mañana un herpes en la comisura de los labios. Justo al lado de la cicatriz que marcaba la edad de su hijo. No parecía importarle a nadie. Cuando se activa el instinto desaparecen todos los miedos. La consulta del doctor Guerrero aparecía esa semana infestada de picores en las pollas del vecindario. Cuánto une la tranca. Ella no distingue entre un empresario mafioso o un funcionario marchito, pasando por el electricista o el experto en colas de los servicios sociales. Blancanieves unía voluntades. Al menos una: la de vaciarse en los adentros. Como una forma de protesta o un eructo galáctico, interestelar. No dejaba de sorprenderle la variedad de sonidos con los que sus donantes de billetes expulsaban a sus respectivos renacuajos -a veces cuajados- microscópicos. Por eso los habituales tenían sus motes, en relación con su personal canción del corrido: el lobo, la ardilla, el mudo, el asmático, el generoso, el piadoso, el blasfemo. Blancanieves guardaba también uno para sí misma: la diputada. Solo recordaba una vez en que, tras el paseo entre los helechos (hay que ver la estrecha relación que mantenía con el hábitat natural en el que despachaba -unas veces más a gusto que otras), le habían robado la silla. Fue el día en que decidió cambiar el blanco de plástico inicial por el rojo de hierro que estaba entonces de oferta en Carrefour y que el tiempo había llenado de óxido. Por eso ella tomaba densia de danone y mucha lecitina de soja.