miércoles, 8 de febrero de 2012

En un armario marrón

"Dreaming reader", de Cyril Roland


















Vuelven los sueños y olores de antaño.
La habitación vieja de un hombre joven
que jamás conocí. Los cómics que guardaba mi abuela
en un armario marrón que olía al yang que solo
me habló algunas noches explicando cuentos.
Camino por esa casa infancia con los pies en el aire,
el eco de la risa de la anciana que me amó,
y yo le hablo a alguien de la maleta del muerto,
de los olores y habitaciones que dejó para siempre
aquí, en las noches donde rastreo la confirmación
de lo que todavía no he hecho, de todo lo que nunca
sabré si es mi camino. La templanza me canta al oído
pero no siempre sirve aplicar cordura cuando hierven
las palabras que se dejan por descuido, tal vez
por curiosidad, en mis bolsillos.
Suelo inventarme excusas para postergar
las decisiones, como que hay senderos de destino
o que las señales marcarán el devenir. Me gusta pisar
delicadamente el suelo, conteniendo los pasos de un oso
que impaciente y desde dentro me zarandea.
Por eso he vuelto esta noche a aquella casa donde
nadie ríe ya, salvo el eco, y  a ese armario marrón
donde busco un mensaje cifrado, tu olor, el universo.