miércoles, 7 de marzo de 2012

Un cajón de asuntos sencillos que vale la pena transmitir

"Stop de world", por Laura McCullagh























"Y el que piensa,
el que hace del pensar lo principal,
ese podrá acaso llegar muy lejos en esto;
pero ese precisamente ha confundido la tierra con el agua,
y un día u otro se ahogará".
("Der Steppenwolf", H. Hesse)

Nostálgica admiración siento por las mujeres
que me explicaban el mundo cuando los ojos
estaban de un marrón enorme, cristalino, y la risa
era un impulso espontáneo, el mismo que conservo
para aprender a amarme.
Y digo mujeres porque eran ellas las causantes
de los olores cotidianos que cada vez menos
fabrico ahora yo. No le echaba cuenta entonces
a la importancia de lo sencillo, a la conciencia
de caminar con los pies, uno primero, otro después,
y de no atropellar las acciones en nombre de lo incomprensible.
No era adicta a la prisa todavía.
Este bullicio cargado de redes y de engañosos contactos
casi me hace olvidar que puedo ser, soy, portadora
de un cajón de asuntos sencillos que vale la pena transmitir.
Como que el caldo no ha de ir en tetrabrik
o que es mejor limpiar las cortinas antes y después de los inviernos.

7 comentarios:

Mos dijo...

Demasiados asuntos sencillos pueden hacernos volver a lo realmente importante. Sin duda. Lo demás son florituras que adornan nuestra existencia pero que recargan nuestro ánimo. Ese que anhela un vivir minimalista y cotidiano.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Juji dijo...

A veces, Carlota, basta con dejarse llevar, poner una inmensa olla y rellenarla de ingredientes y dejar que se haga poco a poco y mientras tanto, el mismo olor, nos hará seguir recordando bellos momentos de calma.
Un escrito bellísimo.
Un saludo.

lagunaseca (Josefina) dijo...

Me gusta tanto que lo copio para mi entrada en el día de la mujer.
Un beso y buen día

emejota dijo...

Vengo d'en ca tu tía. Me gustas, me quedo. Petó.

javier dijo...

portadoras de cordura, sois merecedoras de 364 días dedicados a la mujer

Oréadas dijo...

La vieja usanza, la que nos da la memoria del tiempo, y la que no hemos de olvidar por mucho caldito en tetrabrik que nos facilite los días.
Me encanta los sábados por la mañana llenar mi casa de olor de ayer, y usar tetrabrik vacíos para guardar el caldito que poquito a poco se ha cocinado. :-)
Besitos

Anabel dijo...

(No se lo digas a nadie, pero yo gasto del caldo en tetrabrick, que se me ha apoderado la prisa y la vagancia también)

Vas a lograr hacerme sentir culpable de no transmitir lo que llevo dentro de mí como mujer... aunque estoy convencida que siempre de alguna manera lo transmitimos. Espero saber hacerlo.

La cita me parece maravillosa y muy acertada en este momento vital mío. Te la copio.

Besos,

Anabel