miércoles, 18 de abril de 2012

Las pequeñas guerreras de mis territorios viscosos

Técnica mixta sobre papel de Dora Salazar


















Voy a dejar pasar abril y el polen
de la incertidumbre. Barrios enteros estornudan
hastío, no hay anticernes que mejore las ojeras.
Coincide, como en una confluencia planetaria, la tristeza colectiva
y el efecto de los años en el cuerpo que aguanta mi mente.
Entiendo ahora, con claridad cristalina, el anuncio de actimel.
-Un beso, elegante Lola Herrera-.
Las defensas, esos pequeños guerreros que defienden
los territorios viscosos que en realidad soy, se rinden frente a Cronos.
Y eso que Einstein dijo que es relativo. Pero mis guerreros
-o serán guerreras?- nada saben de los sabios alemanes
ni de leyes universales.
Estornudo, pues, con una conciencia diferente.
Cuido la dieta, me resguardo de los aires acondicionados,
tomo própolis y no me salto ni una clase de pilates.
Lo demás no lo controlo. Como tampoco el imprevisible capricho que dirige
los afectos, lo que alargan unos ojos tras la saciedad de las caricias.
El escáner afectivo nunca se detiene.
Voy a dejar pasar abril. Y el polen de la incertidumbre.

lunes, 16 de abril de 2012

Poetas de Zaragoza en el Smiling






















Este jueves 19 de abril espero disfrutar con la presencia de Fernando Sarría y Fran Picón en el Smiling Jack de Lleida (C/ Sans i Ribes, 6), en donde presentarán sendos libros.
Aprovecharemos para compartir versos, prosas y copas.

miércoles, 11 de abril de 2012

Acerca de la verdad y su idilio con la libertad






















Es importante esto que escribo. Para mí. Después de los abrazos hay una desolación que, no por conocida, duele menos. Más allá existe lo que soy, pero intensificada. La que dejé antes de coger este testigo. Si confiara plenamente en ella este dolor sería más liviano. ¿Aprendo? Aprendo. Siempre me descompongo en la antesala de las despedidas. A veces, como ahora, deshago el camino. Me contradigo. Soy humana. Aunque no me guste. Aprendo. No habrá remedio mientras no confíe. No habrá remedio mientras no deje de buscar un refugio. La casa perdida. El origen. Me equivoco. Aprendo. Duele.

miércoles, 4 de abril de 2012

Los días distintos

Ilustración de Pilar Roca























Todas las palabras se me vuelven pinchos de alambrada,
arma arrojadiza con trayectoria de búmeran,
cerilla mojada en una noche oscura y sin luna.
Vienen los días distintos
a demostrar que nada es permanente...
Pero yo no quiero explicarlo así, difuminado,
abstracto, impersonal y frío.
Los días distintos coinciden con esta lluvia,
el cielo gris y la garganta inflamada. Con sueños
de un primer amor adolescente donde perdí la oportunidad
de inventarme digna de mí misma. Sueños donde el hijo
perdido nunca sonríe, como yo, o pese a mí. Porque también
podría ser que anduviera al otro lado, y fuera creyente.
De otra vida viene la paz del ángel que me prepara el bocadillo
y el café. Eso me sostiene hoy. Y algo de própolis
porque las abejas sí saben protegerse.
No sé si voy a saber hablar contigo dos palabras,
cruzar el río que nos separa porque cada vez me quedo más tiempo
en esta orilla. La de está bien, voy a dejar que el viento me lleve
porque el control no existe.
Podría explicar también que debería llenar la nevera,
buscar el biquini, llamar a mis amigas y pasar las horas
ante un café como si nada, o encontrarme a mi madre
en el súper y ponerla al día de este orden que fabrico,
decirle que tranquila, que la vida pasa igual para todos.
Que todos los días son distintos.
Explicarlo sencillo, concreto y cotidiano.
Aunque me sienta así, difuminada, abstracta,
impersonal y fría.