miércoles, 11 de abril de 2012

Acerca de la verdad y su idilio con la libertad






















Es importante esto que escribo. Para mí. Después de los abrazos hay una desolación que, no por conocida, duele menos. Más allá existe lo que soy, pero intensificada. La que dejé antes de coger este testigo. Si confiara plenamente en ella este dolor sería más liviano. ¿Aprendo? Aprendo. Siempre me descompongo en la antesala de las despedidas. A veces, como ahora, deshago el camino. Me contradigo. Soy humana. Aunque no me guste. Aprendo. No habrá remedio mientras no confíe. No habrá remedio mientras no deje de buscar un refugio. La casa perdida. El origen. Me equivoco. Aprendo. Duele.

6 comentarios:

COCO dijo...

"Más allá existe lo que soy..."
No lo dudes jamás!

El aprendizaje... duro pero fructífero.
El dolor... triste pero recompensatorio.
La fuerza... exigente pero resolutiva.

Gracias por tolerar mis opiniones.

Mi abrazo conlleva una espada menos.

Ana Márquez dijo...

Aprender duele, sí, a veces incluso levanta la piel de esa parte de tu alma que pretendes dormida, pero hay que hacerlo, hay que aprender, o tus pasos quedarán siempre caminando en círculo en torno a la misma piedra...

Un placer siempre visitarte, linda :-) besitos.

Mos dijo...

Carlota, claro que duele pero también sana y reconforta.
Nunca se deja de aprender. Y esto que dices es importante también para nosotros.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

javier dijo...

se aprende con dolor, de los fracasos, de los errores, y me pregunto, todo ello no nos lleva a domesticarnos? a ser convenientemente adultos o civilizados? a veces me dan ganas de dar una patada a la mesa y tirar la baraja

josefina dijo...

Uno se muere de viejo y nunca aprendes lo suficiente, esa es la escuela de la vida.
Te quiero preciosa.

Feng Shui en la casa dijo...

Del aprender se entiende la vida, del aprender se reconocen errores, del aprender se aprende a ser hombre.