domingo, 15 de julio de 2012

Pausadamente o atolondrada puedo elegir mi flirteo con el tiempo

"Al.lota decadent", de Ramon Casas



















Podemos someternos a la tiranía del tiempo.
Bailarlo gracilmente y así creer que es lo correcto.
Las manecillas de un reloj antiguo de cuerda
guardan algunos recuerdos en el sonido que llenaba
el pasillo oscuro de las noches ya pasadas.
O descompasadamente agitar las piernas al aire
y apuntarnos a todos los cursos que prometan presentarle
el universo a mi alma escondida. Exhausta dormiré las noches
porque no habrá fuerza para saludar al pasado. Rebosará
el cesto de la ropa sucia y apenas podré combinar los colores
con acierto.
Pausadamente o atolondrada puedo elegir mi flirteo con el tiempo.
La ermitaña con el candil o una loca colgada por los pies.
Elegir.
Y, en cualquier caso, descartar a la pereza disfrazada de sirena soprano.
No habría mayor pecado que evitar el amor en nombre de la desidia.

1 comentario:

javier dijo...

Es nuestro !!!!!, nos pertenece. El tiempo nos nació en el inicio de nuestra vida, y nos lo llevaremos a Dios sabe dónde, cuando dejemos de besar la miel de los labios de la vida