miércoles, 8 de agosto de 2012

Y tú allí, con tu sonrisa en la distancia entre dos puntos que te sostiene

























"Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo

tercamente escondida

detrás de los finales".
(Fragmento de un poema de Roberto Juarroz)


¿Me va a doler?
Vivimos en paralelas separadas por lo cotidiano.
Yo alargo los brazos con plena conciencia de mi cuerpo:
hombros relajados, abdominales tensos, lumbares protegidas,
bailarina en esta línea sobre la que contemplo el universo.
Y tú allí, con tu sonrisa en la distancia entre dos puntos que te sostiene.
Te pienso, me piensas, te pienso, me piensas. Escribo. Cantas.
Alargo los brazos y el universo son tus ojos.
No me consuela el amor que se arrastra por la tierra, el amor
cicatriz que nos hace las maletas para vivir lo que sea, da igual,
sería un pecado ignorar lo que siento cuando tu mano encaja
en mi pelo, cuando tus ojos me besan al verme pasar.
Me va a doler, susurro acobardada.
Prefiero el sabor dulce de esta despedida a tu puerta cerrada, sonríes.
Y a mí que esa sonrisa me pone el alma en carne viva.
Como tu soledad, que me recuerda tanto a la mía.
Como el agua del mar y el horizonte. Tú.

domingo, 5 de agosto de 2012

Se les llena la boca de sexo en...

Foto de Elia Verano
Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James

Bueno, el título de esta entrada es solo un señuelo para atraer vuestra atención, aunque el tema va por ahí. Últimamente ha caído en mis manos el primero de la trilogía de los más vendidos y de los más influyentes en las mujeres norteamericanas y que ha supuesto un revulsivo en su vida sexual. Así nos lo venden, al menos. Menos lobos...
Es solo una novela romántica más. Pura y dura. Con todos los ingredientes de la novela romántica: la chica es virgen y no conoce la masturbación (cómo no) pero tiene unos orgasmos de la hostia solo con que le rocen un pezón. Y cae rendida en brazos de un empresario que está buenísimo y que guarda secretos inconfesables y que, cómo no, es más rico que Onassis (EPD). Ella se guardaba toda entera para conocer a su hombre, como no podía ser de otra manera. En cuanto al chico, vive atormentado pero su virgen particular le hace sentir cosas que nunca había sentido. Ella intenta salvar a su rico atormentado y él, proteger y dominar a su madona viciosilla. Lo de menos es que lo adornen con un fondo sadomasoquista. Para mí no tiene nada de pornográfico este libro y todo de novela rosa al uso. Y lo de más es que tantas mujeres -y hombres- se sientan -nos sintamos- atrapadas en esta lectura. En mi caso, lo confieso, me ha retrotraído a mis tiernos dieciséis, cuando devoraba la colección entera  de novela romántica de Corín Tellado. Los clichés son los mismos y fácilmente reconocibles. Lo que engancha no es que nos pongamos más o menos calientes con las descripciones de los encuentros sadomaso (para mí descripciones totalmente blancas y edulcoradas), sino esa identificación con los amantes protagonistas: ¿es ese el modelo que todavía soñamos? Estoy preocupada.

Zonas húmedas, de Charlotte Roche

Aprovecho también para dar mi opinión sobre otra novela que se "vende" como casi pornográfica y que, a mi entender, no deja de ser un monólogo de una adolescente de dieciocho años que, con lenguaje claro y directo, sirviéndose de la escatología (más que de lo erótico o pornográfico que para mí es inexistente a lo largo del libro) como forma de expresión de la rebeldía, está gritando lo sola que se siente. Simplemente.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Este divagar de las palabras que a veces te saca de quicio

"Templanza", de Nicoletta










Afortunados somos porque estamos perdidos.
Perdida yo, en mi orgía de dudas.
Perdido tú, resistente ante la inercia, canto de sirenas.
No sobreviviremos a esta broma que es la vida
donde andamos empeñados en ponerle nombre a lo innombrable.
Me rindo ante el océano que veo en tus ojos y te quiero
pese a la lejanía que nos invade. Así son las cosas,
no hay rumbo que seguir más que el pasillo de lo incierto
como este divagar de las palabras que a veces te saca de quicio.
Y es que hoy no he comprado entrada en la platea de lo concreto.
Hoy todo es aire. Y tus ojos.
Y el roce de nuestros pechos en el penúltimo abrazo.
Todos mis huesos se adaptan al hueco de tus manos.
Siempre ha sido así. Inexplicable. Telúrico. Febril. Inacabado.