lunes, 8 de octubre de 2012

Ending summer



"Aunque solo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe".
(Del poema No decía palabras, de Luis Cernuda).

Cómo se recompone una cuando se queda estancada en una frase.
Sigo teniendo hambre de eternidad y, pese a todo,
volvería -volveré- a sentir el vértigo de la caída.
Justo ahora un sms me propone preparar mi vehículo para el frío.
Qué ironía, podrían comprobar mi batería gratuitamente en octubre
porque creo que en enero voy a tener el corazón helado.
Ending summer.
Son estas transiciones las que dejan escarcha en el abdomen.
Nunca confía una, a pesar de la experiencia, en que hay asfalto
al volver la curva más cerrada a la derecha.
Bajo los surcos de la frente, la permanente contrariedad de cada fin
y cada inicio, está también la penetrante y oscura mirada.
No me deshago aún de este verano, lo arrastro en esta mezcla
de botas y minifalda y de melocotón tardío que enjuaga las caricias
perdidas en una playa de octubre. La mejor playa, el más azul
de los mares.
Se me hace extraño dejar allí al interlocutor con el que jugaba
a estar viva. Coger de nuevo el punto de vista impersonal,
las generalizaciones, el bostezo al inicio de todos los poemas.
Volveré al precipicio donde dos manos sujetarán los sueños,
las promesas que incubo, cálidamente desoyendo al frío que amenaza,
a unos diez centímetros debajo del ombligo.

1 comentario:

rodolfo dijo...

no temas el frio cuando dentro hay una hoguera que derretirá todos los hielos ( bonita modelo has utilizado en la fotografía )